El feminismo radical es (ahora) palabra de Dios

    0
    Adán y Eva, por Lucas Cranach.
    Adán y Eva, por Lucas Cranach.

    Un centro educativo español ha enmendado a la Biblia. Como lo oyen, ¿Por qué en lugar de ser Eva la que tentara a Adán, no fue al revés? se han planteado unos profesores, y así se lo han transmitido a los escolares. La cosa no pasaría de una extravagancia más del circo de frikadas en el que se ha convertido el ruedo ibérico, sino fuera por la grave amenaza que contra la libertad y la democracia encierra. 

    No es anecdótico que haya docentes que se planteen reescribir textos básicos de la civilización occidental e incluso (como en este caso) que son patrimonio de la humanidad; y enseñarselo a nuestros hijos. 

    Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

    Haz un donativo ahora

    El marxismo cultural pretende reescribir la historia, la ciencia, e incluso la religión

    Porque revela, en primer lugar, hasta qué extremos se ha interiorizado el discurso del feminismo radical y su corolario: el varón es culpable por el mero hecho de ser varón. Porque demuestra, en segundo lugar, que el marxismo cultural está haciendo realidad la profecía de 1984, de George Orwell, de reescribir la historia, la ciencia, e incluso la religión, en su prometeico afán de modelar la naturaleza humana, como si fuera plastilina. “Como quiera que el Partido controla por completo todos los documentos y también la mente de todos sus miembros, resulta que el pasado será lo que el Partido quiera que sea”, se llega a decir en la novela de Orwell. En este caso, el libro del Génesis será lo que el Partido quiera que sea.

    Hay una tercera razón por la que deberíamos estar preocupados. Que yo no pueda dar más detalles de ese centro educativo ni de quienes se oponían a la ocurrencia de los docentes demuestra que la delación y el miedo -dos clásicos del totalitarismos- han venido para quedarse. 

    Puedes explicar en una aula que la Biblia se equivoca, que no fue Eva sino Adán quien probó la manzana y le convenció luego a ella, pero si a alguien se le ocurre negarlo y dar la versión correcta puede peligrar su futuro. Si mañana llega un profesor de un instituto y explica en clase que sólo hay dos sexos (varón y mujer), se expone a ser despedido. En España todavía no ha pasado, pero eso mismo ya le ha ocurrido en Escocia a un alumno

    De hecho, toda la ideología de género es un camelo, carente de base científica, como lo eran las teorías sobre la agricultura genética de Lysenko, que llevaron a Rusia a la hambruna. Solo que éste contaba con el favor de Stalin, igual que los dogmas de género han encontrado eco en universidades y gobiernos, y quien ose decir que dos y dos no son cinco sino cuatro puede perder el empleo. En este aspecto, la España de 2019 no se diferencia gran cosa de la Rusia estalinista, en la que un charlatán podía convertirse en un científico encumbrado por el Kremlin y sus peregrinas teorías elevadas a dogma incontestable. Y si alguien lo discutía, era calificado de “científico burgués”, como le pasó a Nikolai Vavílov, que no sólo se quedó sin trabajo sino que acabó en las mazmorras de la NKVD (la precursora del KGB). 

    Lo importante no es la ciencia, ni la libertad de cátedra, sino quien tiene el poder. Lo cual supone una amenaza totalitaria, inédita en la Europa occidental desde los tiempos de los totalitarismos nazi y comunista. ¿Cómo calificar si no a un Estado que puede dictar leyes manifiestamente injustas -en la medida en que se basan en mentiras, véase la ley de violencia de género que atropella la presunción de inocencia del varón en razón de su sexo- y aplicarlas, a golpe de multas?; ¿o que redefine la naturaleza humana -imponiendo el cambio de género a los menores en las aulas-?, ¿o que legitima el exterminio masivo de inocentes (los bebés en el seno materno)?

    Decía Julián Marías, siguiendo a Ortega y Gasset, que el totalitarismo consiste en la invasión de la esfera privada por parte del Estado. Cuando se extralimita y opaca la sociedad civil. Cuando se inmiscuye en la vida de los ciudadanos de tal manera que se cuela en su alcoba, mangonea la educación de los hijos, controla las cátedras y los medios de comunicación, dicta los usos y costumbres y “nada permanece al margen del poder público y de la política”.

    Lo acabamos de ver con el Desfile del Orgullo Gay, manifestación pública de una ideología  convertida en dogma oficial del Estado, impuesto por real decreto a los ciudadanos, desde su más tierna infancia con los libros de texto, y reforzado por una policía del pensamiento que persigue al disidente y delata a quien tiene la osadía de discrepar. 

    Al menos les quedará constancia de que hubo una pequeña formación política que no cedió al chantaje del Género y que se propuso defender a la democracia de esas amenazas totalitarias

    Quizá nosotros no lo veamos, pero nuestros nietos se preguntarán ¿cómo un pueblo culto y avanzado pudo aceptar e incluso aplaudir una ideología totalitaria, como el marxismo cultural de la ideología de género y el feminismo radical? ¿cómo es que todos los partidos políticos fueron colonizados por un colectivo que sólo defendía sus subvenciones? Al menos les quedará constancia de que hubo una pequeña formación política que no cedió al chantaje del Género y que se propuso defender a la democracia de esas amenazas totalitarias. Y precisamente por esa razón fue vilipendiada y tildada de egoísta y aguafiestas por los demás partidos y la mayoría de los medios de comunicación. Por eso, porque fue el único que no inclinó la cerviz ante la ingeniería social. Pero esa es otra historia.

    Comentarios

    Comentarios

    Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.