Imagen referencial de un padre junto a su hija. / Unsplash
Imagen referencial de un padre junto a su hija. / Unsplash

Este jueves 7 de marzo el Boletín Oficial del Estado ha publicado el “Real Decreto-ley de medidas urgentes para la garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación”.

Si reflejo el nombre completo del decreto no es tanto por escrúpulo periodístico, sino porque uno se pregunta a qué tanto rollo en los títulos de las normas. Si lo que entiende la calle es que se trata del decreto por el que se amplía el permiso de paternidad de forma gradual hasta las 16 semanas entre este año y el 2020.

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Hay varias objeciones a este decreto. La primera de todas, que no se entiende la urgencia de su contenido. Lo siento, pero no. No es una materia de “extraordinaria y urgente necesidad” como correspondería a la puesta en marcha de un Real Decreto-ley.

La palabra “padre” no aparece en los 26 folios del Boletín Oficial del Estado que ocupa. Y “paternidad”, una sola vez, en la última página

Por mucho que me parezca una buena medida, que lo es. Pero desde el punto de vista formal y sabiendo que con el Parlamento desmantelado por la convocatoria electoral no será votado por el Pleno en su conjunto, parece más fruto de un ansia electoralista.

Aún así esta circunstancia, si se quiere, es menor comparada con el verdadero esperpento que contiene.

Uno sospecharía aplicando la lógica más elemenatal, que una norma que regula la ampliación del permiso de paternidad (del latín paternas, paternalis) y que subraya en su título que se trata de garantizar la igualdad de trato entre hombre y mujeres, eluda en todo momento la palabra “padre”, que no aparece en los 26 folios del Boletín Oficial del Estado que ocupa. La palabra “madre”, a solas, sólo seis veces. Y en otras veinte ocasiones, acompañada del adjetivo “biológica”.

Más aún, la palabra “paternidad” tan sólo aparece una sola vez, y en la última página, dentro de la disposición adicional única del texto. La palabra “maternidad” aparece cinco veces. Sólo cinco veces.

La expresión “otro progenitor” se utiliza en 18 ocasiones y no siempre referida al progenitor distinto de la madre gestante que, por naturaleza, ha de ser un varón conocido hasta hace no tanto como padre

Sigamos con la búsqueda de palabras de interés, pues como se recoge en la Biblia, “de la abundancia del corazón habla la boca”. En esta caso, el corazón (si lo tiene) del Gobierno habla a través de la boca del BOE.

La expresión “otro progenitor” se utiliza en 18 ocasiones y no siempre referida al progenitor distinto de la madre gestante que, por naturaleza, ha de ser un varón conocido hasta hace no tanto como padre. En cambio, se utiliza “otro progenitor” se utiliza como alternativa a “la persona trabajadora”, que incluye indistintamente al hombre y la mujer que trabaja. Al menos, según la RAE. Ya sabe, esa institución de profunda raigambre heteropatriarcal que debería ser dinamitada según las ensoñaciones mñas recurrentes de las feministas radicales que saldrán a las calles este viernes.

Recordamos que el Real Decreto-ley tiene como fin declarado “la garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación”. Pues oigan, ni por esas.

Resulta que en la norma se establece que en algunos casos, la “madre biológica” puede ceder al “otro progenitor” algunos de sus días de permiso. Sin embargo, si es el segundo el que quiere ceder sus permisos a la primera, el Gobierno dice que nones. ¡Qué es eso de que la madre esté el mayor tiempo posible con el hijo que acaba de parir! ¡Qué es eso de dar libertad a las parejas para que se organicen como les dé la gana!

Este decreto preelectoral, aunque aparenta traer una buena noticia para los padres, adolece de un profundo odio soterrado al varón, al padre, a quien no se nombra en un documento que supera con creces las 15.000 palabras.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".