El silencio de las corderas de género / Actuall -AMB
El silencio de las corderas de género / Actuall -AMB

Vaya por delante que cada quién pone el grito en el cielo por lo que le da la gana, según su circunstancia y condición. Sólo faltaba. Aunque hasta esto esté cuestionado en una sociedad cada día menos libre tal y como ha subrayado en su columna de despedida de Voz Pópuli Javier Benegas, que desde ayer lanza junto a su par Juan M. Blanco el portal Disidentia.

Pero dicho esto, resulta revelador el silencio atronador del feminismo oficial de cuota respecto a algunos acontecimientos de los últimos días, muy relacionados con la dignidad de la mujer en general y de algunas en particular, pero que no han despertado su celo censor.

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En contra de lo que en teoría -siempre alejada de la práxis, no vaya a ser- hubiera hecho previsible, no ha habido una sola voz, ni apenas un gesto o mohín que haya hecho la más mínima crítica desde las tribunas estabuladas del feminismo a la revista Interviú, recientemente clausurada.

No tengo reparo en decir que no lamento el cierre de esta publicación, como supongo que hay otros muchos que desean el cierre de Actuall. Y la razón principal no es una diferencia ideológica o una distancia en el criterio periodístico aplicado, ni siquiera que conozca de cerca algún caso en el que a mi juicio se mintió descaradamente sobre determinadas personas.

“Tampoco ha habido una sola voz desde el aprisco feminista que se haya felicitado públicamente por la condena que ha recaído sobre quien deseó que a Inés Arrimadas la violasen en grupo”

Por cierto, que aquél caso lo perdió Interviú en primera instancia y en la Audiencia Provincial, hasta llegar al Tribunal Supremo, donde uno sospecha que no todo funciona como debiera. Al menos no en determinados casos en los que entran en juego otros intereses. Aunque no me quede otra, como a la persona afectada, que aguantarme con la sentencia dictada.

Pero volvamos al meollo de la cuestión. Porque el silencio de las corderas feministas se hace evidente en el caso de una publicación que ha prostituido el periodismo (bueno, malo o regulero, según el caso) titulando con la carne en vez de con el intelecto.

Mayoritariamente, dirigida por varones, salvo el periodo en el que lo hizo Teresa Viejo. Y Mayoritariamente, mostrando como mercancía los cuerpos de mujeres. Pero las feministas, como a Armada en Palacio, ni están ni se las espera. Muditas.

 

Roberto Flamini desea una violación en masa a la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas.
Roberto Flamini desea una violación en masa a la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas.

Violaciones en masa

Tampoco ha habido una sola voz desde el aprisco feminista que se haya felicitado públicamente por la condena que ha recaído sobre quien deseó que a Inés Arrimadas la violasen en grupo.

Tal vez la afonía en chiqueros se deba al hecho de que la persona condenada sea una mujer. Pero no perdamos la esperanza en este caso. Arrimadas ya se ha querellado contra Roberto Flamini, un argentino que reaccionó a la condena de esta guisa: “A Inés Arrimadas la debería violar un estadio completo y luego un batallón completo”.

En este caso, dado que el perpetrador es un varón, lo mismo hay revuelo en los establos.

Otro caso, y este ya va para años. El de Cristina Pedroche y sus modelos de fin de año. ‘Mirusté’, que diría Mota parodiando a Rajoy. A nadie que valore un mínimo la dignidad de la mujer le puede parecer coherente que una mujer como Pedroche, trabajadora y resolutiva en otras facetas televisivas, cante las cuarenta a media España antes de cantar las doce medio desnuda.

No parece muy coherente que una mujer venda su carne cuando tiene talento de sobra para triunfar sin necesidad de llegar a un puerto como ese. Sin embargo, sigilo en la majada.

La presentadora Cristina Pedroche no necesita de atuendos escasos porque tiene talento televisivo.
La presentadora Cristina Pedroche no necesita de atuendos escasos porque tiene talento televisivo.

Tres muestras, al fin, de cómo un grupo follonero por naturaleza, calla cuando interesa; omite cuando debería pronunciarse y desdeña la crítica por oportunismo. Silencio sectario. Acrítico. Contradictorio. Inmoral.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".