El timo de la educación afectivo-sexual

    Treinta años después de la campaña del ¡Póntelo, pónselo' nos dicen que “la gonorrea crece un 26% en España”. Hemos asistido a una estrategia de hipersexualización de la población -empezando por los más pequeños- y se nos ha ido de las manos.

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    ¿Debería haber en los colegios una asignatura sobre aprender a amar antes que sobre sexualidad?
    ¿Debería haber en los colegios una asignatura sobre aprender a amar antes que sobre sexualidad?

    Estaba yo pensando qué podía contarles a ustedes, mis queridos y pacientes lectores de Actuall, que fuera de su interés. Y en ello estaba cuando los medios han venido en mi ayuda para proporcionarme datos de la mayor relevancia.

    Vayamos por partes. Comparto con ustedes las últimas noticias que, literalmente, me han acongojado. Llenado de miedo.

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    El primer dato es que las agresiones sexuales han aumentado un 18, 8 por ciento en el primer trimestre de 2019. Lo cuenta Europa Press. Entre enero y marzo del presente año se han producido un total de 3.576 delitos sexuales, es decir delitos contra la libertad e indemnidad sexual, entre los que se incluyen los abusos sexuales, que se han incrementado un 21,5%.

    El otro dato es que, según el diario Público, (que tampoco es la Biblia), cada tres horas se registra un abuso sexual en España.

    Y otro medio, La Nueva España, nos cuenta que en Alicante se ha producido una violación a una menor en grupo y grabada por parte de compañeros de Instituto. En Barcelona ha sido detenido un menor hace unos meses por seis agresiones sexuales en un mes y en Asturias nos dan cuenta de varios detenidos por realizar y grabar y difundir en internet una agresión sexual a una menor.

    Les voy a ser muy sincera. Yo nací en el ecuador de la década de 1960, como muchos otros españolitos de mi generación. Era la España franquista, de hecho la década final del régimen. En una localidad a la que estoy familiarmente vinculada se produjo la violación de una joven en la década de 1980 y el pueblo, literalmente, se echó a la calle. Era inaceptable la agresión.

    Nos hicieron creer que la promiscuidad sexual era masiva, imparable. Y no había quien la fenara

    Ya a principios de 1990 llegó una campaña impulsada por el Ministerio de Sanidad con el lema ‘Póntelo, pónselo’. Se trataba de promover el preservativo entre los jóvenes dando por hecho que todos ellos mantenían relaciones sexuales en la adolescencia o en la juventud y que aquí la única solución para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos “no deseados” era el preservativo. Pero resulta que treinta años después de aquella campaña nos dicen que “la gonorrea crece un 26% en España”.

    Y yo alucino. Resulta que nos hicieron creer que el problema en la España de las décadas de 1960 y 1970 el problema era la represión sexual. Y llegó la transición y con ella el destape con películas y publicaciones zafias que, al parecer, demandaban millones de ciudadanos. Y con el PSOE de Felipe González, el aborto, el preservativo y el ancha es Castilla. Y hasta el mismo Alberto Ruiz Gallardón, siendo presidente de la Comunidad de Madrid y miembro del Partido Popular, apostó por la masiva y subvencionada -con dinero público- distribución de condones. (‘Menos condones y más jamones’, decía algún castizo).

    Nos hicieron creer que la promiscuidad sexual era masiva, imparable. Y no había quien la fenara. Era el signo de los tiempos y la gente lo demandaba. Lo único que podía hacerse era atenuar sus consecuencias negativas, o sea el que naciera un bebé fruto de una noche de juerga o que uno se contagiara de extrañas enfermedades de origen genital. Por supuesto, el único remedio eran los preservativos a mansalva En el metro, en las discotecas, en las puertas de las farmacias. Que alivio. Todo gratis.

    Como el que sufre de problemas estomacales o de cefaleas y encuentra el remedio accesible en todas las esquinas del municipio. No hay dinero para lentes, no hay dinero para dentistas. Pero sobraba el dinero público para comprar preservativos e impartir talleres y conferencias de “educación afectivo-sexual” a los menores, desde Infantil a Bachillerato. ¡Por fin! La gente era libre para tener relaciones sexuales satisfactorias, cuando le venía en gana y con quien quería. Sin ataduras ni represiones de corte dictatorial, religioso o moralista. Ancha es Castilla.

    Mis preguntas son ingenuas y seguramente obsoletas, propias de una mujer del siglo pasado. Pero las hago y si alguien puede contestar, pues se lo agradezco. Ahí van.

    ¿Si estamos en la España de las libertades -también en materia sexual- porque hay agresiones sexuales? ¿Por qué aumentan las enfermedades de transmisión sexual tres décadas después del ‘Póntelo, Pónselo’? ¿A qué importe asciende el gasto público en preservativos gratuitamente distribuidos por el Ministerio de Sanidad, los ayuntamientos y las consejerías de Sanidad de toda España? ¿Por qué aumentan los embarazos de adolescentes?

    Hemos apostado por lo placentero y el deseo, la ética de “usar y tirar” (condones y personas) y hemos denostado la responsabilidad, la fidelidad y el compromiso entre hombre y mujer

    Pues les voy a decir lo que pienso. Hemos asistido a una estrategia de hipersexualización de la población -empezando por los más pequeños- y se nos ha ido de las manos. Han hecho creer -políticos, medios y perversos educadores- a la población que lo normal era confundir el sexo con el amor. Y han sacado tajada de esta cruel “revolución sexual global” comprando con dinero público millones de condones que regalan hasta en el metro. Legalizando el asesinato de inocentes con el aborto cuando el preservativo falla y-horror-aparece un embarazo. Asesinato de bebés que también financiamos los españolitos aunque nos hagan creer que “el aborto es una opción libre” y que a nadie se le obliga a abortar. No abortas pero lo pagas. Y, por si fuera poco, la violencia sexual no ha disminuído ni tampoco las enfermedades de transmisión sexual se han reducido un ápice.

    Hemos apostado por lo placentero y el deseo, la ética de “usar y tirar” (condones y personas) y hemos denostado la responsabilidad, la fidelidad y el compromiso entre hombre y mujer. Términos caducos, moralistas, inaceptables y carcas para la progresía.

    Y yo me pregunto. ¿De quién será la culpa de esta situación? ¿De Franco? ¿De la Iglesia? ¿De HazteOir.org? ¿De Vox? ¿De Aznar?

    No sé de quién es la culpa. Sólo sé que nuestros jóvenes y adolescentes no parecen ser más felices que sus padres y abuelos. Y la causa no parece ser la represión sexual. A las agresiones sexuales, embarazos prematuros y enfermedades de transmisión sexual hay que sumar otras cifras. El suicidio ha aumentado en España un 3% en un año y el 5% de los jóvenes -según encuesta de 2014- había acudido al psicólogo en los doce meses anteriores a la realización de la encuesta.

    En todo caso, no teman. El Gobierno de España ha vuelto a poner en marcha una campaña para promover el uso del preservativo. Menos mal. Estamos salvados. El verano es nuestro. Fin de las manadas, las enfermedades de transmisión sexual y remedio contra los embarazos no deseados. Cuarenta años después, algún espabilado vuelve a hacer negocio a costa de la infelicidad de sus compatriotas.

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