Imagen referencial /Pixabay
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Había una vez un dragón y un guerrero. El guerrero tenía la misión de luchar y derrotar al dragón. Ganas tenía pero le faltaba fuerza. Y se la pidió a Dios, que le dijo: «Deberás empujar esta piedra. Si lo haces podrás ser el más fuerte y vencer al dragón».

El guerrero se puso manos a la obra y empezó a empujar la piedra. Pero ésta no se movía.
Pensó: » Esta piedra es muy grande y no la voy a mover por empujar una vez. Lo intentaré cada dia».

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Y eso hizo. Pero la piedra no se movía.

Su empeño era muy grande y se dedicó a empujar la piedra todos los días.

Y así pasaron los años.

Cuando ya estaba falto de fuerzas y no podía más, le dijo a Dios: «Seguramente no soy el más adecuado. No he podido mover la piedra ni un milimetro. No tengo la fuerza necesaria ni para mover la piedra ni para vencer al dragón».

Pero Dios le dijo: «Mírate. Tus brazos son fuertes. Empujar la piedra cada día te ha hecho el más fuerte. Yo no te dije que la tenias que mover para ser fuerte y vencer al dragón, sino que la tenías que empujar. Eso es lo que has hecho y es lo que te ha convertido en el hombre más fuerte, capaz de vencer a mil dragones».

La familia está debil. La han dividido, separado, roto, desarmado. Y tiene que fortalecerse

La familia también tiene que vencer al dragón que le quiere devorar y necesita ser fuerte para vencerlo. Porque si no la sociedad se deshará como el azucar en el agua.

El dragón que quiere devorar a la familia es el invierno demografico y lo que lo ha ocasionado: el espejismo de un bienestar social solo con placer y sin esfuerzo, solo con beneficios pero sin nadie con quien compartirlos.

Es un dragón blanco, frío, helado, que mata congelando, inmovilizando.

Dejando sin niños a la sociedad y sacando a los pocos que hay del nido familiar para poder manipularlos y que formen parte de su guardia.

La familia está debil. La han dividido, separado, roto, desarmado. Y tiene que fortalecerse. Empujando.

Por eso seguimos empeñados en el asunto del invierno demográfico. En 2019 celebraremos ya el IV Foro Stop Suicidio Demográfico. Creemos que las circunstancias son favorables para iniciar los trabajos de reconstrucción social por la base: la familia.

Que ya nos tenemos que poner manos a la obra y preguntarnos: ¿Qué podemos hacer para evitar el suicidio demografico?

Esta vez los politicos, que en las anteriores ediciones habían estado sentados entre el publico para escuchar lo que se nos venía encima, ahora van a estar en el escenario. Son los que tienen la palabra, ahora que tocan elecciones.

Nosotros llevamos empujando la piedra un tiempo largo. Y, claro, no se ha movido. Pero nos está haciendo fuertes. Familias fuertes, que es lo que se necesita.

El invierno demográfico ya se considera asunto de estado pero exige unas medidas que no se han tomado todavía y una normativa que no se ha desarrollado.

Y lo más importante, no se ha puesto como eje a la familia, sin la cuál las soluciones para frenar el avance del invierno demográfico serán vanas, dispersas, ineficaces, inútiles y derrochadoras de dinero.

¡Avisamos! Que estamos empujando la piedra sin parar. Que nuestros brazos se están haciendo fuertes, aunque la piedra no se mueva. Porque no es la piedra la que se tiene que mover. Solo nos sirve para hacernos más fuertes.
Daremos un empujón en este año 2019 electoral.
Las familias, sobre todo las numerosas, tenemos el poder del futuro y de la esperanza por nuestros hijos.
Y también tenemos la fuerza para ejercer ese poder. Porque empujamos la piedra.

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Presidenta de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid.