Es hora de romper el engaño Matrix de los transgénero, cuenta el ex trans Walt Heyer

    La comunidad transgénero no simpatiza con los miembros trans-Matrix que quieren irse. Como en la famosa película éstos tienen la opción de tomar la píldora azul y continuar en el engaño transgénero o tomar la píldora roja y recuperar su sexo biológico, rompiendo el alienante hechizo. Lo cuenta alguien que ha pasado por eso.

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    Walter Heyer tras la operación de transexualización (izquierda) y tras abandonar la transexualidad (derecha).

    Walt Heyer es un hombre que durante algunos años creyó ser mujer y vivió como tal. Es un ex transexual que desde que se reconcilió con su sexo ha venido denunciando la confusión de muchas personas y el negocio que hacen muchas personas con el sufrimiento de los demás.

    Ahora acaba de escribir un artículo en The Witherspoon Institute para hablar de su caso, parecido al de muchos otros, y de las presiones que sufren los ex transexuales por parte del lobby LGTBI:

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    En la película de ciencia ficción de 1999 The Matrix, al héroe, Neo, se le da la opción de elegir entre dos pastillas de color: roja o azul. Es una decisión fundamental, porque su elección determinará cómo entenderá todo a su alrededor.

    Si Neo escoge la píldora azul, permanecerá en la feliz inconsciencia de que lo que percibe como realidad es una ilusión: una simulación llamada «Matrix». Las personas que toman la píldora azul pueden creer en la realidad que quieran, pero nunca sabrán que están siendo manipulados y utilizados por entidades nefastas.

    Por otro lado, si Neo toma la píldora roja, se despertará del sueño y observará que todo lo que ha creído desde su nacimiento es mentira. Verá las cosas como realmente son, y eso lo convertirá en un enemigo del status quo.

    Tomé la píldora azul y luego la píldora roja  

    A las personas con disforia de género se les anima a cambiar de género para que puedan vivir felices para siempre. En el mundo trans, todos los habitantes moldean su propia «realidad» en base a sus sentimientos y deseos.

    Creí en la «realidad» que quería creer. Tomé una identidad sutilmente elaborada, posibilitada por las hormonas y la cirugía, y viví como una mujer transgénero.

    Eso es exactamente lo que hice. A pesar de nacer varón, elegí la píldora azul y perseguí el sueño de mi vida: ser una mujer. Creí en la «realidad» que quería creer. Tomé una identidad sutilmente elaborada, posibilitada por las hormonas y la cirugía, y viví como una mujer transgénero.

    Pero sucedió algo gracioso. Transcurridos unos ocho años, me desperté poco a poco. Me di cuenta de la simple verdad biológica: seguía siendo un hombre, siempre había sido un hombre, y siempre sería un hombre. En términos de The Matrix, tomé la píldora roja. Con la claridad de visión recién descubierta, pude ver que todo lo que había creído acerca de la vida trans era una mentira. No puede erradicarse el diseño original de Dios de dos sexos biológicos innatos, hombre y mujer, a base de ingesta de hormonas, de la cirugía, o de vivir una mascarada.

    Yo quería «la verdadera realidad», y la encontré en Jesucristo. Ya no estaba dispuesto a vivir una vida artificial. Cuando me di cuenta de la paz y la alegría de vivir en la verdadera realidad de mi sexo dado por Dios, decidí que necesitaba compartir mi historia de vida. Mi objetivo es capacitar y ayudar a otros que ya no quieren vivir la trans-vida para que también encuentren una salida.

    La Guerra a Dios quiere silenciar su redención

    Pero los proponentes y los habitantes del trans-Matrix me consideran un enemigo. Cuando salgo y hablo públicamente de mi experiencia, la píldora azul ataca, diciendo que mi punto de vista es un «discurso del odio».

    En su versión de la realidad hay dos cosas que nunca debes hacer: 1) Hablar sobre el regreso a la vida anterior a la transexual y 2) testificar que fue debido a un encuentro con Jesucristo. Soy culpable de ambas cosas.

    Pure Passion Ministries también viola ambas reglas de corrección política. Recientemente publicaron un emocionante documental de quince ex hombres y mujeres transgéneros (incluyéndome a mí mismo) que, a través de Cristo, abandonaron su vida transgénero. Todos ellos hablan con franqueza de los truculentos acontecimientos que les llevaron a vivir una vida transgénero y cómo Dios intervino con amor para redimirles personalmente y restaurarles a vivir plenamente su género de nacimiento.

    Para mí y para las otras catorce personas del documental, Jesús nos abrió los ojos a la «verdadera realidad» y nos transportó a una vida nueva, una vida en la que somos libres, en la que ya no  estamos esclavizados. Es una película de gran alcance, digna de verse.

    Cuando el productor y director, David Kyle Foster, siendo él mismo un ex homosexual, lanzó la película, la policía de lo políticamente correcto apresuró su respuesta. Rechazaron su promoción en Facebook y YouTube varias veces, y se le negó el uso de una lista de correo electrónico e-blast que había utilizado anteriormente para promover otros proyectos entre los cristianos. Se enteró de que su organización ha sido designada como «odiosa» y «ofensiva» y se incluyó en la lista negra de direcciones de correo para el uso de cualquier entidad secular.

    «Vimeo se está involucrando en una censura anticristiana flagrante, inexcusable y agresiva»

    En una columna sobre TownHall , el Dr. Michael L. Brown cuenta cómo Foster también fue blanco del popular servicio de alojamiento de vídeos Vimeo, que exigía que Foster retirara las realizaciones que la compañía consideraba ofensivas. Defendió a su organización y fue suspendido algunos meses, pero desafortunadamente, el 24 de marzo de este año, Vimeo eliminó sus 850 vídeos y cerró la cuenta de Pure Passion. En uno de los correos electrónicos recibidos por Foster, el representante de Vimeo dijo:

    «Su declaración equiparando la homosexualidad con una «ruptura sexual» traiciona la postura subyacente de su organización. Para exponerlo claramente, no creemos que la homosexualidad requiera una cura y no permitimos videos en nuestra plataforma que sostengan este punto de vista».

    Vimeo dijo que era ofensivo sugerir que la sangre de Jesucristo podía sanar al homosexual. Por esa razón, también eliminaron los vídeos de Pure Passion que ayudaban a las víctimas de abuso sexual, a las víctimas del tráfico sexual, a las adictas a la pornografía y las personas que buscaban a Dios para ayudarlas en otros temas, incluido el de la disforia de género.

    Michael Brown concluye: «Vimeo se está involucrando en una censura anticristiana flagrante, inexcusable y agresiva».

    El punto de vista de Vimeo sobre la homosexualidad refleja los puntos de vista que escuché expresar a los defensores transgénero y homosexuales en una audiencia pública el pasado marzo en Massachusetts. Las versiones de la legislación que se propone ya se han aprobado en nueve estados y en el Distrito de Columbia.

    La ley hace que sea ilegal proporcionar cualquier terapia para menores que no los afirme en su identidad homosexual o transgénero. Cualquier terapeuta que busque descubrir y tratar las causas psicológicas subyacentes de tales problemas puede ser acusado de abuso infantil y perder su licencia.

    Rechazar la realidad significa ignorar la ciencia

    El trans-Matrix requiere que sus miembros crean algunas afirmaciones extravagantes. Las demandas merecen examinarse científicamente, pero el escrutinio se considera blasfemia. Éstos son sólo algunas de los más atroces de tales afirmaciones:

    «La transición es la respuesta»

    El trans-matrix afirma que la transición de género es la respuesta que resolverá todos los problemas de aquellos que sufren de disforia de género. Sin embargo, los estudios muestran que dos tercios de las personas con disforia de género también padecen otros trastornos psicológicos coexistentes que, si se tratan, podrían aliviar o eliminar la angustia de género sin necesidad de cirugía o de hormonas sexuales cruzadas.

    «Los transexuales nacen de así»

    El trans-matrix afirma que las personas con disforia de género nacen así, que el cerebro transgénero está conformado de esa manera desde el nacimiento. Pero no se ha encontrado evidencia definitiva que apoye esa  teoría.

    Será preciso que pase mucho tiempo antes de que un médico pueda, alguna vez, hacerle un escáner cerebral a un niño y asegurar:» Sí, este niño es trans

    Un artículo en Scientific American que comienza afirmando que «los estudios de imagen y otras investigaciones sugieren que hay una base biológica de la identidad transgénero» concluye con la siguiente declaración contradictoria:

    «Pero dada la variedad de personas transgénero y la variedad de los cerebros de hombres y mujeres en general, será preciso que pase mucho tiempo antes de que un médico pueda, alguna vez, hacerle un escáner cerebral a un niño y asegurar:» Sí, este niño es trans.'»

    «El sexo de una persona puede cambiarse»

    Las personas que viven en la irrealidad del trans-mundo creen que los hombres pueden convertirse en mujeres y que las mujeres pueden convertirse en hombres. He escrito en otro lugar sobre la imposibilidad física de esa creencia:

    Debajo de todos los procedimientos cosméticos, el entrenamiento vocal, el crecimiento del pelo o la depilación, se encuentra una realidad física. Biológicamente, la persona no ha cambiado de hombre a mujer o viceversa.

    En un reciente estudio, los investigadores genetistas del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel encontraron la evidencia de que al menos 6.500 genes contienen instrucciones específicas para hombres y mujeres. Cambiar de un sexo al otro no es físicamente posible.

    Dejando atrás los delirios del Trans-Matrix

    El psiquiatra Richard Corradi denomina el transgenderismo un «contagio del engaño de la masa». Como explican los autores de un informe sobre la ética en cirugía de reasignación sexual:

    Los candidatos a SRS pueden creer que están atrapados en los cuerpos del sexo incorrecto y por tanto desean, o más exactamente demandan, SRS; sin embargo, esta creencia se genera por una percepción desordenada de sí mismos. Tal creencia fija e irracional se describe apropiadamente como una ilusión.

    La comunidad transgénero no simpatiza con los miembros trans-matrix que quieren irse.

    Experimentada una vida-trans como mujer durante ocho años, manifiesto mi total acuerdo. Para las personas que se identifican como transgénero, la verdadera realidad se encuentra en lo que se llama «des-transición, que implica aceptar y llegar a un acuerdo con el género de nacimiento de uno.

    Personas que ya no encuentran satisfacción en el trans-matrix y desean abandonar este mundo de ilusión contactan a menudo conmigo para obtener apoyo. Los recursos y la información son escasos, por decirlo suavemente. El proceso de transición resulta emocional, social y legalmente difícil para la mayoría de las personas. La comunidad transgénero no simpatiza con los miembros trans-matrix que quieren irse.

    Para ayudar a expandir estos recursos se celebrará en las próximas semanas, en un lugar no divulgado, una reunión de antiguos miembros del mundo trans-matrix como yo, que ahora vemos la realidad tal y como es. Cada persona involucrada ha encontrado la alegría de la «verdadera realidad de género» y quiere ayudar a otros que han despertado a la misma mentalidad y al deseo de acabar con una vida transgénero artificial.

    La población de las pastillas rojas está creciendo cada día. Continuaré compartiendo mi historia, sabiendo que puede ser una esperanza y una salvación, ya que afirma la verdad del diseño original de Dios sobre unos hechos biológicos innatos.

    Walt Heyer es un autor y orador público con la pasión de ppder ayudar a otros que se arrepienten de su cambio de género. A través de su sitio web, SexChangeRegret.com , y  de su blog, WaltHeyer.com, Heyer aumenta la conciención pública sobre la incidencia de este arrepentimiento y las trágicas consecuencias sufridas. La historia de Heyer se puede leer en forma de novela en Kid Dakota y El secreto en la casa de la abuela y en su autobiografía, La fe de un transexual. Otros libros de Heyer son Géneros de papel y Género, mentiras y suicidio .

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