Eutanasia: por qué el PSOE se ha convertido en un peligro público

    Decir que el médico “asiste” al suicidio resulta tan cínico como definir al cachas del capuchón y el hacha que decapitaba a reos como “asistente” en lugar de “verdugo”. Pues eso es lo que nos quieren vender en el Congreso.

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    Un enfermo crónico y Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista.
    Un enfermo crónico y Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista.

    El PSOE es un peligro público. Y no es un eufemismo: viene no sólo a por nuestras carteras (véase el caso de los ERE de Andalucía y la interminable lista de affaires de corrupción y financiación ilegal de sus «cien años de honradez») sino también a por nuestras vidas.

    Primero fue el aborto libre (con la ley de Zapatero que convertía el asesinato de niños en un derecho de facto), y ahora con la despenalización de la eutanasia, con la que pretende ponernos a todos los españoles en el corredor de la muerte en cuanto tengamos enfermedad incurable, discapacidad grave o dolor insoportable.

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    En lugar de garantizar la integridad física de los ciudadanos -algo elemental en cualquier democracia desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948-, la pone en el disparadero. Como si estuviéramos aún en la Edad Oscura de los totalitarismos (¿lo estamos?). El Estado decide quién merece o no la inyección letal, igual que el pulgar del César decidía sobre la vida del gladiador vencido.

    Estamos hablando de inyecciones letales, dejar morir de hambre y sed, de desconectar respiradores. Así de crudo, así de simple. Y no es un eufemismo.

    Lo que es un eufemismo es la parafernalia conceptual con la que se dora la cicuta:

    Por ejemplo, suicidio asistido. No, mire usted, aquí nadie se suicida, sino que hay un médico que mata y un enfermo que es asesinado. Decir que el médico «asiste» al suicidio resulta tan cínico como definir al cachas del capuchón y el hacha que decapitaba a reos como «asistente» en lugar de «verdugo».

    En eso convierten las leyes eutanásicas a los facultativos. Unos señores que han hecho sus 6 años de carrera, su especialidad y su MIR, con la finalidad de salvar vidas. Salvar, no matar.

    ¿Objeción de conciencia? ¿Como en Canadá donde el médico que objete se expone a ser despedido?

    Se cura el PSOE en salud (lamento el humor negro) al decir que los médicos podrán apelar a la objeción de conciencia. ¿Ah sí? ¿Como en Canadá donde hay tribunales que sentencian que el deseo de un paciente de recibir la eutanasia está por encima de la objeción del médico? ¿O donde el médico o enfermera que objete se expone a ser despedido?

    Más eufemismos. La voluntad del paciente: el inapelable argumento que exhiben los eutanásicos para justificar sus inquietantes planes. ¿Desde cuándo la voluntad individual es fuente de legalidad? El Estado no puede escudarse en la decisión del paciente para abdicar de su deber de proteger la vida. Suena a excusa barata.

    En  esta misma línea, el colmo del cinismo es querer convertir la eutanasia en un derecho. ¿Desde cuándo la muerte es un derecho? Nadie tiene derecho a morir por la sencilla razón de que no existe el derecho a la muerte. El derecho a la vida no depende ni de la voluntad individual ni del consenso social, ni de la aritmética parlamentaria, ni de la decisión de un gobernante. Es universal e intangible.

    Podíamos pasarnos todo el día con los eufemismos: que si muerte digna, que si garantías para evitar abusos, que si informes de varios médicos. Las leyes injustas provocan abusos: es lo que tienen. Basta ver los horrores que se están cometiendo en Holanda -uno de los países pioneros en la despenalización de la eutanasia-: de los 7.254 suicidios asistidos que se produjeron entre 2010 y 2015, 431 fueron sin el consentimiento del paciente

    Y muchos de éstos no padecían sufrimientos insoportables o eran enfermos terminales sino autistas, adictos o victimas de abuso sexual. ¡Conque garantías!

    ¿Qué garantías? ¿La del fiscal que se pone a investigar por qué se les aplicó a la eutanasia a los pobres pacientes cuando éstos ya están criando malvas…?

    El de Holanda es un ejemplo de libro de la llamada ley de la pendiente deslizante según la cual las leyes que se elaboran para casos extremos acaban aplicándose para todas las situaciones. Aplican la eutanasia a quien no la solicita e incluso la usan para cepillarse a niños ya nacidos como dicta el protocolo de Groningen aprobado en 2005.

    Haría mejor en reconocer que prefieren desembarazarse de enfermos terminales o crónicos en lugar de invertir recursos en medicina paliativa

    El PSOE haría mejor en quitarse la máscara y reconocer que prefieren desembarazarse de enfermos crónicos, tetrapléjicos o ancianos longevos que se empeñan en seguir viviendo en lugar de invertir recursos en medicina paliativa.

    España adolece de unidades de cuidados paliativos, un ámbito en el que la medicina ha avanzado notablemente en las últimas décadas y que consigue mitigar el dolor de los enfermos terminales o crónicos, darles calidad de vida y aliviar al paciente y a sus familias. Algo propio de médicos: curar y no lo otro.

    Pregunten a los enfermos atendidos en paliativos si quieren morirse.

    Lo cuenta Rafael Mota, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos: «Cuando un enfermo ingresa en cuidados paliativos te dice que así no se puede vivir. Cuando lleva un tiempo bien tratado, con buenos apoyos y buen abordaje terapéutico, deja de pedir la muerte”. Significativo.

    Posdata.- Aunque el PSOE sea la punta de lanza de la «solución final» (dejémonos de eufemismos), los demás partidos tampoco es que sean unos paladines contra esta nueva pena de muerte. El proyecto de Podemos es aún más salvaje que el del PSOE; Ciudadanos se envuelve en la ambigüedad en su insidiosa apuesta por la “muerte digna” y ¿el PP? El PP hará lo que digan los demás. Como siempre.

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    Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.