homosexuales
Dos hombres homosexuales

Continuando con la línea argumental de esas “católicas” tan raras que exigen poder decidir al margen de lo que dice la religión de la que dicen ser devotas y a las que paga generosamente la multinacional que gana dinero con la decisión de matar al hijo que llevan dentro, vamos a analizar otro de esos sorprendentes movimientos cuya fe acrisolada en la religión verdadera para ellos, les hace adaptársela a sus necesidades para que sea aún más verdadera: los católicos por el derecho a la práctica de la homosexualidad.

Este año, hemos tenido noticia del caso de una desnortada parroquia madrileña que se ha unido a la fiesta del orgullo gay haciendo una vigilia para superar la “homobiintertransfobia”. No la homosexualidad, como pecado que es para esa religión en la que creen pero con objeciones, sino el presunto miedo u odio que la sociedad, o la Iglesia, tiene contra tales prácticas.

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Estos pobres mártires han sido recreados abrazaditos, mirándose tiernamente y entronizados como patrones de la homosexualidad, que supongo yo que maldita la gracia que les habrá hecho

Dirigidos por un tal Josito Segovia, la comunidad de católicos homosexuales llamada CRISMHOM (Cristianos y Cristianas de Madrid Homosexuales) se dedica a pedir que la sociedad y la Iglesia se rediman de sus pecados. En el altar, se supone que bendiciendo esta extraña mezcla de caridad (“pido porque esta gente fóbica deje de pecar…”) y soberbia (…porque el pecado, lógicamente es de estos fóbicos odiadores, no mío) aparecía una pareja de santos mártires del siglo IV, San Sergio y San Baco. Compañeros de armas y cristianos en época del emperador Maximiliano, cometieron el error, descubierto 1600 años más tarde, de sufrir el martirio juntos, lo que llevó a que en la iconografía de la época los representaran juntos, como sucede con San Cosme y San Damián o San Emeterio y San Celedonio.

Bueno, pues estos pobres mártires han sido recreados abrazaditos, mirándose tiernamente y entronizados como patrones de la homosexualidad, que supongo yo que maldita la gracia que les habrá hecho. Esperemos que no descubran al resto de mártires que murieron a la vez y son representados juntos, porque lo próximo será tratar de convencernos de que todos eran homosexuales y que la homosexualidad era muy habitual.

Insisto en que no hace falta ser teólogo para comprender que el que elige una religión y la considera como verdadera, la acepta con todos sus preceptos y dogmas. Otra cosa es, o reconocer que no es tan verdadera porque tiene errores, o querer adaptarla a los propios intereses, cosa que carece de sentido ya que la opción lógica es no ser miembro de tal religión.

carece de sentido ese empeño por hacer que esa religión, que considera pecado tal práctica, se la tenga que bendecir

El cristianismo, y el catolicismo en concreto, tiene una serie de preceptos y normas cuyo incumplimiento es pecado, una noción sólo aplicable a los miembros de esa religión, que no afecta a los que no lo son y que funciona al margen de las leyes, porque implica a la moral privada.

Mentir, por ejemplo, no es delito en sí mismo pero sí es pecado. Es decir, un comportamiento que la religión católica considera reprobable porque cree que aleja de Dios y su práctica, debe llevar al creyente a arrepentirse, y superarse tratando de no repetir una acción no delictiva pero moralmente desordenada para el creyente. El que quiera mentir, o le parezca estupendo, tiene dos opciones, o estar en esa situación de pecado (en la religión católica existe el arrepentimiento y el perdón del pecado) o pasar olímpicamente de ese concepto de pecado y mentir alegremente abandonando esa fe en una religión que siente opresiva.

El mismo argumentario puede aplicarse a una hipotética “Asociación católica por el derecho al adulterio”. Usted puede ser adúltero a nivel social ya que el adulterio en sí no es delito, pero la religión que voluntariamente ha elegido como verdadera, lo considera un desorden moral y le pide que controle sus pulsiones, tenga autodominio y evite esos comportamientos. Y el que quiera ser adúltero sin cortapisas, no tiene sentido que además quiera ser católico y que su actividad deje de ser pecado porque es un derecho que tiene.

Las tales “católicas por el derecho a decidir si son, o no, madres”, mediante la eliminación de sus hijos, tienen derecho a decidir cuándo ser madres, no a matar al hijo ya concebido

De la misma forma, los homosexuales de Crismhom tienen la posibilidad de ser practicantes de la homosexualidad fuera de una religión que lo considera un desorden moral. Lo que carece de sentido es ese empeño por hacer que esa religión, que considera pecado tal práctica, se la tenga que bendecir. Es muy posible que empiecen a proliferar asociaciones de este tipo al calor del incremento de poder y dinero de los lobbies homosexualistas.

“Católicos por el derecho a practicar la homosexualidad”, como los aún inexistentes “Católicos por el derecho a ser adúlteros”, o “Católicos por el derecho a mentir” ya tienen ese derecho. Pero no piden el derecho, piden el aplauso, las bendiciones de una iglesia homófoba, mentirosófoba y adulterófoba por no plegarse a sus personales criterios.

Las tales “católicas por el derecho a decidir si son, o no, madres”, mediante la eliminación de sus hijos, tienen derecho a decidir cuándo ser madres, no a matar al hijo ya concebido. Y si lo hacen, no pueden exigir el aplauso de quienes consideran matar el más abominable de los pecados.  Pero pretenden que una iglesia debilófila, que defiende al débil, responsabilidófila, que exige responsabilidad en los actos de sus fieles, se pliegue a las necesidades de quien les paga.

Porque, al final, la conclusión evidente que saca cualquier observador algo informado es que aquí no hay católicos. Hay “caóticos” muy “bien pagaos”. Y es que detrás de todos estos sinsentidos hay más que algún párroco desnortado y un grupo de extraños creyentes a la carta. Eso sería casi folclórico. El problema es el silencio de algunos pastores.

“Agradezco a Dios vivir en una época en la que el enemigo está fuera de la Iglesia y saber dónde se encuentra y qué se propone. Pero preveo un día en que el enemigo estará dentro y fuera de la Iglesia. Y rezo desde ahora por los pobres fieles que serán víctimas del fuego cruzado”. Dicen que lo dijo el Cardenal J. H. Newman hace un siglo y medio.

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Riojana. Filóloga Profesora de educación física. Madre objetora a educación para la Ciudadanía. Estudiosa de la ideología de género. Conferenciante, tertuliana en programas de radio y televisión. Miembro de la Ejecutiva Nacional del partido VOX. Escritora de novelas y ensayos. Perseguida por su libro “Cuando nos prohibiernos ser mujeres…y os persiguieron por ser hombres”. Buscadora de la verdad. Defensora incansable de los derechos humanos fundamentales.