La plenitud del amor: Libre, total, fiel y fecundo

    Aspirar al verdadero amor (bueno, bello y verdadero) es un anhelo intrínseco de todo ser humano, trabajar por alcanzarlo debe ser cultivado en cada mente y corazón, ya que es imprescindible para la plenitud de la vida.

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    Una pareja enamorada disfruta de un paseo en barco. /Pixabay
    Una pareja enamorada disfruta de un paseo en barco. /Pixabay

    Ante los constantes ataques y conceptos erróneos sobre lo que implica llevar una relación afectivo-sexual basada en el amor, es preciso que se aborde la temática desde un punto de vista integral, fundado en la antropología y naturaleza humana de la persona.

    En la actualidad estamos inmersos en una cultura que habla de un amor que poco entendemos, pero del que constantemente hacemos referencia. Existe un notable y profundo anhelo en el ser humano por amar y ser amado. Es indiscutible que hemos sido creados para amar. Y por esta misma razón nos hemos equivocado en creer que sexo y amor son lo mismo. Podemos afirmar, sin embargo, que el sexo es un aspecto relevante dentro de la profundidad y complejidad del amor.

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    Una relación de amor en la que se da y se recibe, partiendo del entendimiento que el ser humano es un sujeto y no un objeto, y que el amor se fundamenta en la donación o entrega total de la persona hacia el ser amado, debe cumplir con cuatro características que podemos identificar. El amor es libre, total, fiel y fecundo. Para poder vivir relaciones afectivo-sexuales fructíferas y duraderas, es imprescindible e imperante considerar estos cuatro aspectos. No cabe duda que la formación personal en este tema es fundamental para poder tomar decisiones acertadas respecto al ejercicio de la sexualidad, que nos permitan fortalecer noviazgos, matrimonios, familias y sociedades.

    El ejercicio de la sexualidad, en este caso específico del sexo, debe ser libre, total, fiel y fecunda dentro de los lazos del matrimonio

    Libre: Ninguna persona, ningún deseo te controla. Nadie te está forzando o presionando a amar. Tú obras libremente. Lo opuesto en este caso sería una relación sexual que, en vez de ser libre, es resultado de la presión final de una salida, forzada en el abuso sexual, pagada en la prostitución, y ni siquiera libremente dada por la persona esclava de la lujuria.

    Total: No guardas nada para ti. Entregas todo de ti, sin reservas. Lo opuesto  es que en lugar del don total de sí, se vivan aventuras de una noche, sexo supuestamente “seguro”, y esposos usando anticonceptivos que se niegan mutuamente su fecundidad.

    Fiel: Tienes un compromiso con tu cónyuge, el cual guía y ordena todas tus acciones. Lo opuesto es la cultura en la que vivimos inmersos, la cual promueve ideales de series televisivas (con poco sentido de la moral sexual) en lugar de promover el valor y significado real de la castidad y la fidelidad.

    Fecundo: El amor es dador de vida, porque es libre, total y fiel. Está abierto a la posibilidad de una nueva vida (lo cual no es una característica obligatoria). La fecundidad es física (los hijos) y espiritual (los esposos). Lo opuesto sería una relación sexual esterilizada por la anticoncepción, la cual es una mentalidad cada vez más enraizada en los jóvenes y matrimonios actualmente.

    El ejercicio de la sexualidad, en este caso específico del sexo, debe ser entonces libre, total, fiel y fecunda dentro de los lazos del matrimonio. ¿Por qué? Porque esto posibilita un amor seguro; permite a las parejas amar de una manera auténtica, incondicional y total, sin ataduras ni limitaciones. Aspirar al verdadero amor (bueno, bello y verdadero) es un anhelo intrínseco de todo ser humano, trabajar por alcanzarlo debe ser cultivado en cada mente y corazón, ya que es imprescindible para la plenitud de la vida.

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    No nacío para hacer una cosa, sino para muchas. Lee, escribe y participa con el objetivo de construir puentes que le transporten a lugares que de otra forma no conocería. La filosofía de Wojtyla es lo suyo. La empatía es la virtud por la que lucha diariamente. Licenciada en Diseño Industrial y magíster en Educación de Valores porque así dicen sus títulos. Consultora, docente universitaria, columnista y fiel defensora de la dignidad humana y los valores occidentales.