Los 400.000 casos de maltrato al año (de hijos a padres) que son silenciados en España

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    violencia de hijos a padres
    Cada año se producen unas 400.000 agresiones tanto física como verbalmente de hijos a padres

    Es el maltrato silenciado. Tanto por los poderes públicos como, en muchos casos, por las propias víctimas que han elegido sufrir en silencio. Son los padres maltratados por sus hijos. Un drama cada vez más frecuente en España pero con menor proyección mediática que otros tipos de violencia.

    Por ejemplo, la del hombre contra la mujer, ampliamente difundida bajo la etiqueta de «machista». En el caso que nos ocupa el problema ni siquiera es la ausencia de etiquetas para visualizar esta lacra. Directamente lo que se ignoran son las propias cifras. Se calcula que se producen 400.000 casos cada año en España. O lo que es lo mismo: el 13% de los jovenes entre 12 y 18 años maltrata física o verbalmente a sus padres, según el psicólogo Javier Urra.

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    Pocas formas de violencia dejan al descubierto el fracaso educativo español. Son los jovenes que, envilecidos, se revuelven en masa contra sus padres. Les acusan de ser los responsables de sus frustraciones. Por supuesto, detrás de muchos casos están las drogas y el alcohol. Tampoco estos alicientes han motivado la denuncia masiva de las instituciones, aunque sí un estudio muy a tener en cuenta.

    Si en el año 2008 se produjeron 2.000 denuncias de padres maltratados por sus hijos, en 2015 se registraron 10.000. Desde 2007 casi 30.000 jovenes han sido condenados por ello

    Es el de Javier Urra, que sostiene en su libro El pequeño dictador. Cuando los padres son las víctimas, que este tipo de violencia ha crecido de forma notable en los últimos años. Si en el año 2008 se produjeron 2.000 denuncias, en 2015 se registraron 10.000.

    Un proceso perturbador

    «Es un problema de la pérdida de autoridad en general. La sociedad discute la autoridad, sea la de un profesor o un policía. Hoy se cree que todo es opinable. Hay chavales que tienen un consumo alto de cannabis, que aunque no es la causa principal es parte del problema», declara Javier Urra a Actuall.

    Desde 2007 casi 30.000 jovenes han sido condenados por la Justicia por maltratar a sus padres. Una cifras lo suficientemente relevantes que deberían mover a la acción. Y eso que el propio psicólogo confiesa que se trata de una estimación a la baja.

    Sorprende la ausencia de datos oficiales sobre la violencia filioparental, algo que el Gobierno sí se encarga de registrar y difundir con la violencia de género. Mientras que las denuncias del primer tipo se engloban como violencia en general, en el segundo caso se registran en el apartado de género.

    Otro punto interesante es conocer el momento en el que un padre o madre traspasa la barrera de la vergüenza y decide denunciar a su hijo. «Los hijos suelen tener 16 años, pero la actitud violenta no aparece de pronto, sino que es un proceso perturbador que arranca a los 6 ó 7 años», señala Urra.

    Las comparaciones son odiosas

    Urra, que además es presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filioparental, ha denunciado en más de una ocasión la paradoja de que la sociedad respalde a las víctimas de violencia de género mientras que responsabiliza a los que sufren violencia de sus hijos.

    «Hace 20 ó 30 años esta violencia no era tan frecuente. La idea social de que los jovenes por el hecho de serlo son felices no es verdad», sostiene el psicólogo Javier Urra

    ¿Por qué un tipo de violencia tiene mucha más repercusión que otra? Para el psicólogo Javier Urra el motivo no es otro que la violencia de hijos a padres es relativamente nueva. «La sociedad ha dado voz de alarma hace poco, hace 20 ó 30 años esta violencia no era tan frecuente. La idea social de que los jovenes por el hecho de serlo son felices no es verdad. El tema está muy silenciado porque en muchas familias es tabú y el Estado dice: tiene un problema de salud mental, tenemos centros».

    Como para los poderes públicos y mediáticos la única violencia execrable -que lo es- y denunciable es la del hombre contra la mujer, por eso se pasa por alto que incluso el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dependiente del CGPJ y controlado parcialmente por el propio lobby feminista, asegure que el 50% de los autores de las muertes de menores a manos de sus progenitores fueron obra de sus madres.

    El respaldo y apoyo desde la instituciones a emplear cualquier recurso -incluso si contradice los principios del Derecho- para erradicar la violencia de género alcanzó su punto álgido con la aprobación de la ley contra la violencia de género de 2004. Esta norma introdujo la polémica inversión de la carga de la prueba, es decir, la eliminación de la presunción de inocencia: es el acusado el que tiene que demostrar que no es culpable.

    Al eliminar aquello de «todos somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario» resulta cuanto menos sintomático que el 87% de las denuncias por violencia de género no acaben en condena.

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    Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.