Los hombres son buenos

    Creo en los hombres y los defiendo. Y me niego a formar parte de ese colectivo que se cree que representa a las superhembras por promover el odio al hombre. Cada vez más los que hemos dicho basta y los que creemos que las leyes ideológicas son, además de inútiles, contraproducentes.

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    Imagen referencial /Pixabay
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    Tengo dos hermanos, uno de mis hijos es varón, mi padre aún vive, gracias a Dios, y estoy casada con un gran hombre. Además tengo tres sobrinos, un suegro estupendo y un cuñado. Todos ellos son buenos hombres, y ninguno de ellos piensa que puede disponer de la vida de las mujeres.

    Sólo con estos datos ya habría que echar por tierra las declaraciones de Adriana Lastra, que dice que “hay que educar en igualdad a hombres y mujeres para que la mitad de la población no piense que puede disponer de la vida de la otra mitad”. Sólo con los hombres de mi familia ya no es la mitad de la población la que lleva un asesino en potencia ni cree que se puede cargar a una mujer porque es suya. Además hay que sumar a mis amigos, a los maridos de mis amigas, a sus hijos, a sus padres y hermanos… y así se va ampliando el círculo hasta abarcar a un montón de hombres, prácticamente todos los que existen sobre la faz de la tierra.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    Los hombres son buenos, como las mujeres, y sé que con esto entro a formar parte de ese grupo de seres humanos primitivos, machistas y casposos a los que Lastra dice que hay que perseguir. No importa en absoluto.

    Conozco a padres que no han podido darle un beso a su hijo en su cumpleaños porque la madre no se lo ha dejado ver, he oído a mujeres decir que su exmarido le quiere quitar a sus hijos porque ha pedido la custodia compartida

    En el blog Mereces saberlo se reflejan los crímenes cometidos a manos de mujeres: 70 a punto de acabar el año. Muertes que pasan mucho más desapercibidas que otras, porque no dan lugar a sacar el discurso ideológico, falto de rigor y de sentido común, que condena al hombre sólo por el hecho de serlo.

    He visto a hombres llegar a mi consulta medio escondidos a pedir los informes médicos de sus hijos porque la madre no quiere dárselos, conozco a padres que no han podido darle un beso a su hijo en su cumpleaños porque la madre no se lo ha dejado ver, he oído a mujeres decir que su exmarido le quiere quitar a sus hijos porque ha pedido la custodia compartida, he tenido que firmar escritos en los que hacía constar que el padre ha traído a sus hijos a la consulta con asiduidad y que se preocupa de su salud, he podido comprobar que en muchas ocasiones los hombres son culpables sólo por tener el cromosoma Y.

    Soy mujer, y tengo hijas y hermana. Mi madre estudió dos carreras, pidió una excedencia para cuidarnos y trabajó dentro y fuera de casa toda su vida, y mi padre la acompañó siempre y hasta el final. Creo en los hombres y los defiendo. Y me niego a formar parte de ese colectivo que se cree que representa a las superhembras por promover el odio al hombre, por ir con el rollo del heteropatriarcado por la vida, y por ir haciéndose las víctimas sólo porque son mujeres.

    Yo quiero una sociedad en el que la mujer vea en el hombre a su compañero y no a su enemigo, en el que eduquemos en el respeto a la dignidad del ser humano, incluso cuando ya vive dentro del seno materno

    Víctimas son todos los seres humanos asesinados por otros, maltratados por otros, denigrados por otros, víctima es la mujer cuando muere a manos del hombre y el hombre cuando muere a manos de la mujer, o los hijos cuando son el padre o la madre quien los mata. Sí, hay más hombres que matan a mujeres que al revés, son malos hombres, pero son, entre los hombres, los menos.

    Yo quiero una sociedad en el que la mujer vea en el hombre a su compañero y no a su enemigo, en el que eduquemos en el respeto a la dignidad del ser humano, incluso cuando ya vive dentro del seno materno. No quiero oír a hipócritas que atacan por sistema al varón, que se rasgan las vestiduras porque se mata a las focas pero que defienden que se pueda descuartizar a los niños con síndrome de Down antes de que puedan nacer.

    Estoy harta de que las pseudoprogres que reniegan de lo que nos hace únicas y diferentes como mujeres vengan a dictarme el decálogo de la auténtica mujer, y a decirme cómo tengo que educar a mis hijas para sembrar en ellas el germen del odio al hombre. No me da la gana. Y estoy en contra de que la mujer pague menos que el hombre por ser violenta.

    La mejor prevención es la educación en el ejemplo y en el amor, sí, en el amor. La mejor prevención es vivir en nuestras familias en el respeto a la persona, al otro, sea quien sea, sea como sea

    Me importan bien poco los insultos que pueda recibir de las que echan espuma por la boca porque ven que somos cada vez más los que hemos dicho basta y los que creemos que las leyes ideológicas son, además de inútiles, contraproducentes.

    La mejor prevención es la educación en el ejemplo y en el amor, sí, en el amor. La mejor prevención es vivir en nuestras familias en el respeto a la persona, al otro, sea quien sea, sea como sea. La mejor prevención es ensalzar al hombre frente a la mujer y a la mujer frente al hombre, haciéndoles encajar como dos piezas de un puzzle gracias a una complementariedad que se retroalimenta permanentemente en la convivencia diaria.

    Todo lo demás es pura demagogia barata que sirve para poco más que para un titular en el informativo. Y sí, los hombres son buenos, por mucho que a algunas no les guste oírlo.

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    Doctora en Medicina especialista en Pediatría. He trabajado en proyectos de cooperación al desarrollo en Sudamérica y África. Exportavoz de Derecho a Vivir y diputada regional en Madrid por Vox desde 2019. Tengo la gran suerte de conocer una gran verdad científica: aquel que aparece en el mismo momento de la concepción es un ser vivo de la especie humana. Nuevo, diferente, único. No habrá otro igual a él sobre la faz de la Tierra. He dedicado parte de mi vida a proclamar esta verdad y a defender el derecho a la vida de cada uno de estos seres humanos.Es fácil. Me asiste la verdad y la certeza de que esta causa triunfará. Por eso estoy aquí.