Los Juanitos Libritos como concepto

    Nuestro Juanito Libritos, miembro de la casta superior, cuenta en su hilo de twitter, que ha espiado a sus exalumnos y ha descubierto que votan a VOX. Seguro que si habláramos de un hombre reconociendo que espía lo que pone en redes su mujer, en vez de ser un profesor homosexual de izquierdas espiando a los alumnos, se hablaría de maltrato.

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    Portada del libro '¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio? Las leyes de adoctrinamiento sexual' editado por HazteOir.org / Actuall
    Portada del libro '¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio? Las leyes de adoctrinamiento sexual' editado por HazteOir.org / Actuall

    Centremos la narración. Juanito Libritos, un profesor de secundaria homosexual militante de izquierdas, publica un hilo de twitter arquetípico en tres cosas: la autoasumida superioridad moral de la izquierda, y más si pertenece a la elite homosexual; la pérdida absoluta del sentido común y del contacto con la realidad; la miseria moral y ausencia de todo principio ético expresada en que el fin justifica los medios y los hace legítimos.

    Digamos que, tanto repetir conceptos buenistas entre irracionales y alucinados, han llegado a  creerse buenos y, como son buenos, todo lo que hagan es intrínsecamente bueno y por el bien de la humanidad. Y, naturalmente, a la humanidad hay que llevarla hacia esa felicidad que ellos, tan buenos y sabios, consideran oportuna. Quiera, o no quiera. Que, por cierto, en muchos casos la humanidad no quiere esa felicidad y no la acepta e incluso, se revuelve contra ella. Fachas, cafres, gentuza. Pues se les acalla, se les insulta, se les depura, se les mata socialmente si es posible. Y a seguir haciendo el bien, que para eso estamos.

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    Nuestro Juanito Libritos, miembro de la casta superior, cuenta en su hilo de twitter, que ha espiado a sus exalumnos y ha descubierto que votan a VOX. Seguro que si habláramos de un hombre reconociendo que espía lo que pone en redes su mujer, en vez de ser un profesor homosexual de izquierdas espiando a los alumnos, se hablaría de maltrato. Pero nuestro héroe está libre de ejecutar tales abusos porque es moralmente superior.

    Juanito Libritos equipara lo que le gusta como lo bueno y lo que no le gusta (Vox) como lo malo

    Todo lo que haga un izquierdoso homosexual es bueno, incluido adoctrinar en su ideología a los menores. Como ya digo que carecen de cualquier sentido del bien y el mal, e incluso de sentido común, reconoce abiertamente haber adoctrinado en sus clases (a la par que haber incumplido no sólo la más elemental ética profesional, sino simplemente su trabajo, que no era hablar de homosexualidad y otras obsesiones de la ideología de género, sino de lo que su asignatura demanda).

    Y así, manifiesta lo lamentable que le resulta que, pese al empeño que puso en convertirlos en “personas de provecho” homosexualistas, se le han torcido votando lo que a él no le gusta. El colmo, votan facha. Naturalmente Juanito Libritos, cuyo sentido de la ecuanimidad, la libertad de voto y el respeto por la opinión discrepante a la suya es más que mejorable, equipara lo que le gusta como lo bueno y lo que no le gusta (Vox) como lo malo.

    Porque, lo que a Libritos no le cabe en la cabeza es que, con la turra que les ha dado a los entonces menores sobre el matrimonio de dos hombres como derecho inalienable (y vaya usted a saber qué otras cosas) los exalumnos no hayan votado pensado únicamente en que se llame matrimonio a la unión afectivo sexual de Juanito con su pareja. Libritos se muestra en su hilo herido y ofendido por ese desprecio a su preocupación.

    De hecho, Libritos utiliza casi como insulto esas tres características ineludibles y consustanciales de sus exalumnos: Blancos, varones, heterosexuales… puagggg

    Perdido ya todo contacto con la realidad, no le cabe en la cabeza que sus alumnos, al contrario que él, que vive en el mundo de Yupi marxisthomosexual, les preocupa la invasión de inmigración ilegal, el golpe de Estado en Cataluña, la inacción de los sucesivos gobiernos, el paro, la corrupción, el despilfarro de los inquilinos de la Junta de Andalucía, o simplemente las leyes liberticidas que los convierten, como varones blancos y heterosexuales, en unos parias a los que se les niegan elementales derechos humanos. De hecho, Libritos utiliza casi como insulto esas tres características ineludibles y consustanciales de sus exalumnos. Ni en eso disimula nuestro héroe justiciero su odio y sus prejuicios contra la raza, el sexo y la sexualidad de los muchachos. Blancos, varones, heterosexuales… puagggg.

    Juanito Libritos sí se puede permitir el lujo de que le preocupe prioritariamente algo tan intangible como el nombre que se le dé a su amor con otro señor o si nos parece igual que la unión de hombre y mujer… con la que está cayendo. Ya digo, desconexión total con la realidad. Hasta es posible que los exalumnos de VOX le estén salvando con su voto de una verdadera represión por su preferencia sexual por parte de un islam radical, y no el falaz montaje de discriminación que se han inventado él y sus congéneres para justificar unas leyes liberticidas y la malversación de gran cantidad de dinero público.

    Y en ese momento del hilo, nuestro adalid de justicia, nuestro ejemplo vivo de la ética, poseído por justa indignación, arremete contra los pobres muchachos y los insulta: fachas, cafres… no sin antes poner en evidencia que los alumnos, frente a su intolerancia al diferente y a sabiendas de las enormes diferencias ideológicas que los separaban, lo trataban con afecto y cariño. Imaginen por un momento lo que habría sucedido si nuestro Juanito Libritos hubiera sabido la opinión política de sus alumnos cuando aún estaban bajo su poder profesoril. ¿Quién no sospecha que, en la aplicación de la Justicia Social (con mayúscula), este personaje no los hubiera escarmentado de muy diversas formas? ¿Qué impide a un amoral suspender a alguien que, según su criterio, es un facha y un cafre, un ser sin dignidad humana y merecedor de todo castigo?

    A nivel académico, los Juanitos Libritos profesores de Biología infectan la ciencia con su ideología, al igual que muchos profesores de Historia infectan el hecho histórico con sus prejuicios

    Juanitos Libritos hay muchos por ahí sueltos. Yo tuve mi propio Juanito Libritos, un homosexual izquierdoso que capitaneó el linchamiento que sufrí en mi centro de trabajo justificado, por su parte, con dos acusaciones: haber estado junto a un autobús en el que ponía una verdad biológica (los niños tiene pene), por la inferencia absurda de que esa frase sumía en la desesperación a los “niños transexuales” y muchos se suicidarían por mi culpa; y la frase, cortada de una intervención más larga en Intereconomía, donde afirmaba que los profesores adoctrinaban en las aulas, una verdad cada día más evidente y que mi Libritos particular, con el mismo criterio lógico que en la anterior acusación, interpretaba como que me refería a mis compañeros de claustro pese a que yo me refería de forma genérica a los profesores de primaria. Porque está sucediendo.

    En su superioridad moral, mi Juanito Libritos se creyó con el derecho de erigirse juez de quien no compartía sus opiniones. En su pérdida absoluta del sentido común y del contacto con la realidad defendió, siendo licenciado en Biología, que había aparatos genitales masculinos que también los tiene las mujeres, a veces. Su ausencia de todo principio ético expresada en que el fin justifica los medios le permitió matar socialmente, destruyendo su reputación, a una disidente.

    A nivel académico, los Juanitos Libritos profesores de Biología infectan la ciencia con su ideología, al igual que muchos profesores de Historia infectan el hecho histórico con sus prejuicios, tanto cuando dan interpretaciones sesgadas y parciales de los hechos históricos desde 1931, como cuando llaman en clase fascista a un partido, VOX, que no tiene ni uno solo de los rasgos que caracterizan los fascismos.

    Sí, Juanito Libritos existe como concepto, como categoría, pero materializado en miles de Juanitos concretos dentro de miles de aulas, dando clase desde sus desquiciados parámetros ideológicos, adoctrinando en la intolerancia, el odio, la utilización de medios reprobables para obtener un fin, la justificación del linchamiento social, la tergiversación de la ciencia con la ideología y los prejuicios. A las pruebas, continuas, evidentes, constatables cada día, me remito.

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    Riojana. Filóloga Profesora de educación física. Madre objetora a educación para la Ciudadanía. Estudiosa de la ideología de género. Conferenciante, tertuliana en programas de radio y televisión. Miembro de la Ejecutiva Nacional del partido VOX. Escritora de novelas y ensayos. Perseguida por su libro “Cuando nos prohibiernos ser mujeres…y os persiguieron por ser hombres”. Buscadora de la verdad. Defensora incansable de los derechos humanos fundamentales.