Los ninos tienen pene y la revolución del 1+1=2

    HazteOir.org ha lanzado una campaña en defensa de lo evidente. "Los niños tienen pene. Las ninas tienen vulva. Que no te engañen". A nadie se le oculta que aunque un hombre se opere y se ponga vagina, su estructura ósea, muscular, y cerebral seguirá siendo la de un hombre.

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    Chiste gráfico en el que se pone en evidencia la crítica de lo obvio.
    Chiste gráfico en el que se pone en evidencia la crítica de lo obvio.

    Por Javier Mª Pérez-Roldán.

    Algo así, tan de sentido común, ha levantado en armas a la «Liga de los censores sexuales». Liga ésta que como ya todos los lectores saben se escandaliza cada vez que se pronuncia a secas la palabra hombre o mujer (así, sin calificativo alguno o sin referencia a orientación o identidad ninguna), y cuyos castos oídos se encienden cuando oyen hablar de sexo natural o de ciencia, ya sea la biología o la medicina.

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    Son estos ligueros una extraña grey para la que la ciencia debe ser sustituida, sin más, por la ideología. Para ellos los derechos fundamentales no están vinculados, como para el resto de los ciudadanos, con la dignidad personal, de tal manera que se es titular de estos derechos fundamentales solo por el hecho de ser persona.

    No: en su concepción ideológica, los derechos están vinculados no al carácter personal del individuo, sino a su carácter sexual. Si bien, eso sí, no todo sexo lleva aparejado derechos, sino solo los que ellos admiten.

    Así el sexo biológico, en su alteridad hombre/mujer no es titular de derecho alguno, siendo titulares de derechos solo aquellos cuyo comportamiento sexual se aleja de los únicos sexos biológicos (hombre/mujer) admitidos por la biología.

    Estos ligueros, por demás, desarrollan su actividad social no por medio del debate o por medio de la aportación de evidencias científicas. No: eso murió con el siglo XX.

    Sus medios para alcanzar la hegemonía social son la censura, la amenaza y el cultivo y extensión del odio social, habiendo desarrollado unos sutiles hilos de control social que pivotan en torno a la «ortofobia» o «normofobia», es decir: la persecución a lo natural y lo normal estadísticamente hablando.

    Uno de los ejemplos más meritorios de estos ligueros se encuentra en la Universidad de Princeton, que prohibió en su campus la utilización de la palabra «hombre» por ser «potencialmente ofensiva» (sic).

    Solo desde este delirio colectivo de los ligueros multisexuales se explica que una campaña tan normalita, que viene a anunciar a los cuatro vientos algo así como que 1+1 =2 haya merecido calificativos despreciativos de la mayor parte de los medios de comunicación españoles.

    • Antena 3 tilda el mensaje de que los ninos tienen pene de «controvertido», y acusa a HO de «generar indignación».
    • La Sexta describe el vehículo utilizado de medio propagandístico de «indignante autobús transfóbico».
    • El Mundo llama «polémico« al autobús.
    • Y ES insiste en que el mensaje «los niños tienen pene y las ninas tienen vulva» es «tránsfobo».

    Todo esto me hace recordar el aserto aquel de Friedrich Dürrenmatt «Tristes tiempos estos en los que hay que luchar por lo que es evidente». Y es que para mí (y perdonen la auto referencia) es evidente que soy «nino» (aunque algo talludito) y que  tengo pene… y que porque tengo pene soy «nino», pues si tuviera vulva sería «niña».

    Y para mí esto es tan evidente porque así se ha enseñado desde el principio de los tiempos, cuando el ser humano holló por vez primera la faz de la tierra.

    Y lo es porque así lo ha enseñado y lo sigue enseñando la ciencia.

    Y lo es porque en nuestra propia legislación es así, y allí está la Ley de 8 de junio de 1957, del Registro Civil, que en su artículo 41 establece que la inscripción de nacimiento debe hacer fe del sexo, obligando igualmente el artículo 54 a que el nombre que se ponga al recién nacido no debe inducir a error en cuanto al sexo. Por tanto, es evidente que para el Registro Civil tener «pito» es señal de que se es hombre, y tener «vagina» de que se es mujer.

    Sin embargo, los políticos han ido más lejos, y en extraña unión, todos cogidos del brazo en signo de amigable camaradería, Cristina Cifuentes (PP), la pareja Carmena-Maestre (Podemos) y Ángeles Álvarez (PSOE) han anunciado denuncias a la Fiscalía por delito de odio del artículo 510 del Código Penal.

    La que alega tal discriminación es una mujer pública como Rita Maestre, que irrumpió violentamente en una capilla católica capitaneando una manada de radicales que chillaban «Arderéis como en el 36» y resultó absuelta

    Conviene, pues, analizar en qué pudiera consistir esto de incitar a la discriminación con tal campaña, pues no se ve tal intención discriminatoria, y menos cuando la que alega tal discriminación es una mujer pública como Rita Maestre, que irrumpió violentamente en una capilla católica capitaneando una manada de radicales que chillaban «Arderéis como en el 36″ o «Vamos a quemar la Conferencia Episcopal» y resultó absuelta por no ser tal comportamiento «excluyente» objeto de delito alguno.

    Pues bien, discriminar es dar un trato diferente al que es igual, y no se ve que HO pida una cosa distinta para iguales. Lo que está es mostrando su indignación por la Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación aprobada por el Pleno de la Asamblea de Madrid del 17 de marzo de 2016.

    En ella la Comunidad de Madrid impone a todos los colegios, bajo pena de multas y retiradas de permisos educativos, que adoctrinen a los alumnos sobre conceptos y contenidos ideológicos contrarios a la ciencia.

    Por tanto es lógico que la sociedad civil se revuelva contra tales imposiciones, pues es evidente que el artículo 27 de la Constitución Española y los artículos 26.3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 10 de noviembre de 1948; el 13.3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de 19 de noviembre de 1966; el 18.4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 19 de noviembre de 1966; y el 2 del Protocolo Adicional 1º, de 20 de marzo de 1952, al Convenio Europeo de Derechos Humanos, de 4 de noviembre de 1950, establecen como límite infranqueable por el poder público que la prestación educativa deben ser «ideológicamente neutral, alejada del adoctrinamiento, a lo que contribuye la libertad de cátedra», no pudiendo, por tanto, imponer ni doctrina ni ciencia oficiales, como ha expuesto el Tribunal Constitucional (STC 5/1981).

    Del mismo modo que nuestra Constitución y los tratados de los que España es parte imponen otro límite en materia educativa: la ciencia misma con la que el contenido de los programas educativos no puede entrar en conflicto puesto que frente a una enseñanza científicamente falsa habría que oponer el derecho a la educación de los educandos a recibir una enseñanza científicamente solvente.

    Hasta ahora no hay evidencias científicas que avalen las premisas ideológicas de género, y más bien existe todo lo contrario. Es más, los propios políticos han dado carácter patológico a todo lo relativo al género cuando para tratar estos asuntos han creado Unidades multidisciplinares en los Hospitales, que como todo el mundo sabe son «establecimientos destinados a proporcionar todo tipo de asistencia médica».

    Cristina Cifuentes, Manuela Carmena y Rita Maestre

    Pero es que, es más, con su oposición a las Leyes de Género lo que está haciendo HO es precisamente defendiendo la educación de calidad, ya pública o privada, pues es sabido que la educación se funda en un axioma básico desde la antigüedad clásica: enseñar desde lo general para llegar a lo particular.

    Y es evidente -aun admitiendo las doctrinas de género- que lo general es que el que tenga pito sea nino y la que tenga vagina sea niña, pues en caso contrario la Ley del Registro Civil estaría forzando a los padres a predeterminar a sus hijos hacía una identidad sexual concreta cuando les obliga a dos cosas: primero a poner nombre obligatoriamente a sus hijos; y segundo a que tal nombre no llame a equívocos en cuanto al sexo. Si por tanto la generalidad no es que teniendo pito se sea nino o teniendo vagina se sea niña, el hecho de nombrar a los recién nacidos sería de por sí discriminatorio.

    Pero es más, si se dice que HO discrimina por presumir la dicotomía pito=nino/ vagina=niña ¿no discrimina el legislador español cuando crea la Ley de violencia de género e introduce en España el derecho penal de autor al agravar las penas para los hombres cuando las víctimas son mujeres?

    Si la Ley Penal es discriminatoria, ¿por qué Cifuentes, Carmena, Maestre y Álvarez no denuncian al legislador español por homófobo?

    El Código Penal presume, sin posibilidad de prueba en contrario, que por tener genitales masculinos se debe considerar al autor hombre, sin darle la oportunidad de reclamar una «identidad sexual» distinta a la convencional que la ideología de género quiere suprimir. Así pues, si presumir que por tener pito se es nino es discriminatorio ¿porqué no lo es presumir que por tener pito se es hombre como hace la Ley penal? Y si la Ley penal es discriminatoria, ¿porqué Cifuentes, Carmena, Maestre y Álvarez no denuncian al legislador español por homófobo?

    Finalmente, que la educación va de lo general a lo especial es tan claro como que a los educandos se les enseña desde su más tierna edad que el ser humano tiene cinco sentidos (el gusto, la vista, el olfato, el oído y el tacto) o que es un animal bípedo, pues camina sobre dos pies.

    Sin embargo es público y notorio que existe niños que nacen ciegos o sordos, y que hay ninos que nacen sin movilidad en las piernas. Sin embargo hasta ahora no hemos asistido al despropósito de que alguna asociación de discapacitados solicite que se prohíba en los colegios estudiar que el ser humano tenga cinco sentidos solo porque haya niños que nazcan sin alguno de ellos.

    A nadie se le oculta que la estructura ósea, muscular y cerebral son rasgos más definitorios que los sexuales

    Del mismo modo, es una evidencia científica que el hombre y la mujer no solo se diferencian por su genitalidad. Sino que las diferencias son muchas e incluso más importante que la genitalidad. Así la estructura ósea es completamente diferente, lo mismo que la masa muscular. Otro tanto pasa con la estructura cerebral o el desarrollo de cinco sentidos que es diferente en el hombre y la mujer. Y por ser diferentes lo son incluso en su sistema hormonal.

    Por tanto, a nadie se le oculta que aunque un hombre se opere y se ponga vagina, su estructura ósea, muscular, y cerebral seguirá siendo la de un hombre, y estos rasgos, desde luego, son más definitorios que los rasgos sexuales, pues al fin y al cabo las funciones sexuales no se desarrollan hasta la adolescencia y la fertilidad solo comprende hasta determinada edad. Por tanto, las diferencias vinculadas a la genitalidad duran un periodo muy corto de tiempo, mientras que el resto de diferencias se extienden a la largo de toda la vida del ser humano.

    Para finalizar me gustaría llamar la atención sobre dos nuevas contradicciones. Y es que los homosexuales dicen que cuando defienden la homosexualidad no atacan la heterosexualidad ¿por qué entonces cuando se defiende la heterosexualidad entienden que se ataca la homosexualidad?.

    En segundo lugar, no se comprende bien cómo es posible que lleven años sosteniendo que no existe la realidad concreta «hombre» ni la realidad concreta «mujer» pues lo único que existe es la identidad sexual que cada cual siente, que es siempre múltiple y distinta; y que además es un constructo social que no tiene nada que ver con la genitalidad y ahora, sin embargo, nos digan que es necesario que la administración financie el cambio de órganos sexuales para adecuar los mismos al sexo sentido ¿pero no nos dijeron que la identidad de hombre o mujer no tenía que ver con la presencia de pito o vagina? En fin, evidentemente todos estos axiomas ideológicos son un despropósito.

    Por eso quiero animar a HO en su campaña, pues cuando lo evidente corre peligro de no ser reconocido por el Gobierno impío de lo políticamente correcto, los hombres libres se manifiestan como valientes que osan decir que «el rey está desnudo» aunque el resto de hipócritas cortesanos quiera negarlo con alaridos horrísonos y gestos amenazadores.

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    Católico ultramontano por convicción, padre de familia por vocación contrarrevolucionaria, abogado de familia por apostolado cívico, legitimista por piedad filial, rotundo por carácter. En todos los órdenes de la vida ejerzo el activismo en las causas perdidas, pues no lucho por la satisfacción de la victoria, sino por la adhesión militante a la Verdad: a nosotros solo nos corresponde la gracia del combate, el triunfo es siempre de Cristo.