La pornografía se consume principalmente en internet
La pornografía se consume principalmente en internet.

Si ustedes son como yo, analfabetos tecnológicos, su reacción al anuncio del presidente Donald Trump de acabar con la neutralidad de la Red habrá sido similar a la mía, a saber: ¿¿la QUÉ??

Pero como intrépida periodista me he empapado de artículos sobre el particular, de los que probablemente he entendido entre un 25% y un tercio, y aquí va mi explicación de la historia.

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Las operadoras, esas empresas que le traen Internet a casa o a su dispositivo móvil, transportan los paquetes de datos -ésos que luego se convierten en una foto de su sobrina en su Primera Comunión- como si fueran sacos, es decir, sin valorar para nada lo que llevan dentro, lo mismo si es oro que si es bosta de vaca. Eso es la neutralidad.

Y el fin de la neutralidad significa que esas mismas empresas pueden discriminar y hacer que unos sacos tengan preferencia sobre otros, vayan más rápido y les lleguen antes.

Conociendo el paño, reconozco que la medida me ha hecho recelar. Todo el mundo sabe de qué pie cojean los grandes de Internet y qué tipo de información va a quedar relegada con la nueva ‘competencia’.

Antes quien quería acceder a contenidos pornográficos tenía, al menos, que tomarse la molestia -y pasar la vergüenza- de comprar determinadas revistas. Ahora basta un click

Los asiduos de Twitter sabemos que a la empresa no le importa perder clientes con tal de eliminar opiniones incorrectas, y de Facebook recordemos que su ‘lucha contra las ‘fake news” no es exactamente objetiva, que no en vano Angela Merkel se reunió con su propietario y fundador, Mark Zuckerberg, para que le ayudara a censurar opiniones contrarias a la inmigración masiva.

Por otra parte, los liberales defienden a capa y espada la abolición, aduciendo que esto permitirá que funcione la magia de la oferta y la demanda y que sea el mercado el que decida qué va más rápido y qué menos.

Y así estaba yo, sin acabar de decidirme si esto es bueno o es malo, cuando una noticia ha acabado por forzar la balanza: los pornógrafos han protestado contra el fin de la neutralidad de Red, una medida, por cierto, que impuso el presidente Barack Obama en 2015. Alegan que dar libertad a las operadoras para que primen la transmisión de unos paquetes de datos sobre otros podría perjudicar su negocio.

La pornografía en Internet es una plaga. Antes, cuando yo era joven, quien quería acceder a contenidos pornográficos tenía, al menos, que tomarse la molestia -y, para la mayoría, pasar la vergüenza- de comprar determinadas revistas o entrar en determinadas salas de cine, o al menos, alquilar determinadas cintas de vídeo. Aunque de venta libre, la pornografía, como su ‘madre’, la prostitución, estaba circunscrita a espacios restringidos y relativamente marginales.

Pero con la llegada de la Web, ahora está en todas partes, al alcance de un ‘clic’ de ratón, sin que importe si tienes 7 o 77 años. De hecho, la edad media de exposición a la pornografía en los países de nuestro entorno ha descendido a 11. El efecto sobre la psicología en cerebros aún en estado de formación puede ser absolutamente devastador, como no tardaremos en comprobar.

La pornografía se promueve o permite para crear un pueblo dócil, débil y con escasa voluntad para oponerse a cualquier tiranía

La pornografía, legalmente, se prevale de una extensión absolutamente abusiva y absurda del derecho de libre expresión. La razón de ser de este derecho hace referencia, obviamente, a que se puedan defender y exponer las ideas, la concepción de la política y de la vida que tenga cada cual, algo que no tiene absolutamente nada que ver con la pornografía.

Y, políticamente, la pornografía se promueve o permite para crear un pueblo dócil, débil y con escasa voluntad para oponerse a cualquier tiranía.

La abolición ahora de la neutralidad de Red alarma ahora a los pornógrafos, leo en LifeSiteNews. Negocios de porno online como PornHub y YouPorn se han opuesto con todas sus fuerzas a la medida porque, como advierte un artículo favorable a la industria aparecido en Yahoo News, “la pérdida de la neutralidad de Red remodelará probablemente todo el sector”.

“Sín neutralidad, las empresas de cable y proveedores de Internet que controlan el acceso tendrán el injusto poder de elegir ganadores y perdedores en el mercado”, sostiene Corey Price, vicepresidente de Pornhub.

La pornografía es hoy la primera industria online del mundo. El año pasado, solo Pornhub usó 3.110 petabytes de banda ancha. Los internautas vieron 4.599.000.000 horas -es decir, 5.246.000 años- de vídeos explícitos por Internet.

Si el fin de la neutralidad de Red perjudica aunque solo sea mínimamente este odioso tráfico, bienvenido sea.

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