Manual de resistencia para padres maltratados por la ideología de género

    Una razón fundamental llevó a Riqueni y Serrano a escribir este libro: los padres maltratados no tienen quién les escriba. Aún más triste y estremecedor que su contenido -no, obviamente la brillante exposición de sus autores- es que este libro es hoy en España más necesario que nunca.

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    Imagen referencial de hombre maltratado / Gerd Altmann-Pixabay
    Imagen referencial de hombre maltratado / Gerd Altmann-Pixabay

    Porque «no hay sociedad que resista la toxicidad de la Ideología de Género», José Riqueni, maestro de Educación Primaria y especialista en el Síndrome de Alienación Parental (esa forma grave de maltrato emocional que las feministas niegan contra el criterio de la Organización Mundial de la Salud) propuso a su amigo Francisco Serrano Castro (exjuez, exfiscal, actual diputado andaluz por VOX) escribir un libro con el que alertar a los hombres del enorme entramado de derechos de autor -«como hacían los nazis para los judíos»- que les amenaza.

    «Todo lo tienen pensado y, lo que es peor, legislado», reflexionaba Riqueni en la presentación del libro ‘Guía práctica para padres maltratados. Consejos para sobrevivir a la dictadura de género‘ (Almuzara) que tuvo lugar el 8 de marzo en Madrid en la sede de HazteOir.org. Ni el día, ni el lugar fueron casualidad.

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    Serrano se hizo el remolón ante la propuesta de su amigo Riqueni, pero aceptó el reto y, robándole horas al tiempo que pasa habitualmente en el AVE de Sevilla a Madrid y a los ratos de asueto con su familia, logró ponerse manos a la obra.

    A cuatro manos, ambos han escrito esta guía, que es en realidad un auténtico manual de resistencia, con permiso del firmado por Pedro Sánchez. El propio Serrano bromeaba sobre la cuestión: «¿Qué titulo le ponemos? Menos mal que no le pusimos ‘Manual de resistencia’, porque si no, nos lo hubiera presentado Mercedes Milá y no Rafael Cerro» (un periodista que ha sufrido en sus carnes los rigores de la legislación feminista radical y de género).

    Serrano: «Muchos padres se creen que vivimos en un estado democrático y de derecho y vivimos en una dictadura disfrazada de democracia»

    Pero el hecho es que el volumen publicado por Almuzara constituye «un manual de resistencia contra la intolerancia, la injusticia, la dictadura de lo políticamente correcto que tanto daño hace a la sociedad que vive engañada, pero que va abriendo poquito a poco los ojos», explicó Serrano.

    Además de la propia voluntad de hacerlo («porque nos da la gana») y porque ambos autores son receptores de decenas de casos de hombres víctimas de las leyes de violencia de género, una razón fundamental llevó a Riqueni y Serrano a escribir este libro: los padres maltratados no tienen quién les escriba. «Hacía falta que se escribiera un manual para que muchos padres sepan cómo enfrentarse a esa injusticia. Porque muchos ignoran lo que ocurre. Se creen que vivimos en un estado democrático y de derecho y vivimos en una dictadura disfrazada de democracia».

    Feminismo y fraude social

    Serrano y Riqueni se muestran convencidos de que este libro es necesario «para que se sepa que existe una crisis de igualdad en España». Y no es la que la mayoría de la sociedad y los medios expresan.

    Se trata de la desigualdad derivada del pensamiento del feminismo supremacista que acaba concretado en la conculcación de los derechos fundamentales de los hombres. «¿Dónde están los derechos individuales de muchísimos hombres por denuncias abusivas e instrumentales para conseguir ventajas y beneficios de tipo económico?», se preguntaba Serrano, quien denuncia que el entramado de asociaciones, bufetes de abogados e instituciones públicas que manejan el negocio del género suponen «el clímax del fraude social».

    «El matrimonio se muestra, cada día más, como una arriesgada apuesta que conviene mantener dentro de ciertos límites, porque entrar en él sin ciertas precauciones puede arruinar la vida de cualquier persona»

    Para superar la dictadura de lo políticamente correcto y de la ideología de género, Serrano propone superar tres barreras.

    Primero, la de la negación sobre la realidad de los hombres maltratados, bajo el dogma feminista de que «no hay más víctimas que las mujeres a manos de los hombres».

    En segundo lugar, el obstáculo de la minimización que establece que, de existir hombres maltratados, son muy pocos. En este punto Serrano objeta sobre la idea de que el número de víctimas determine a quién se protege. De ser así, no habría que proteger a las mujeres de los riesgos laborales porque «el 97% de los que mueren por accidentes laborales son hombres».

    La tercera barrera a sortear es la de la justificación. Si hay hombres maltratados es «porque se lo merecen». No se pueden olvidar aquí expresiones feministas repetidas constantemente como «machete al machote» o «hetero muerto abono pa mi huerto».

    He de confesar que la lectura de las primeras páginas del libro, más allá de la introducción, ya metidos en faena, me han producido un enorme desasosiego. Lo que uno ha vivido por norma general en su entorno ha sido que quienes se casan lo hacen por amor, sin cálculos, entregándose de manera completa al otro. Hombres y mujeres por igual.

    Pero la realidad de hoy es tozuda y se refleja en la primera frase del primer capítulo:

    «Excepto para aquellas personas con un profundo sentir religioso que entienden el matrimonio como una unión que dura toda la vida, para el resto de los mortales, el matrimonio se muestra, cada día más, como una arriesgada apuesta que conviene mantener dentro de ciertos límites, porque entrar en él sin ciertas precauciones puede arruinar la vida de cualquier persona hasta extremos inimaginables, haciéndola pasar, en pocos meses, de un estado de bienestar a otro de absoluta miseria».

    Entrar con precauciones al matrimonio. ¿A qué se refiere?

    Portada de 'Guía práctica para hombres maltratados. Consejos para sobrevivir a la dictadura de género' (Almuzara).
    Portada de ‘Guía práctica para hombres maltratados. Consejos para sobrevivir a la dictadura de género’ (Almuzara).

    Pues a asuntos tan trascendentales como decidir entre alquilar o comprar una casa. O elegir si vivir o no en un hogar pagado por uno de los suegros. A conocer en qué grado se incumple o no el deber de convivencia del cónyuge, cuando se abandona el hogar ante una situación insostenible. A no despistar los puntos imprescindibles en un convenio regulador tras una separación o divorcio. A saber que, en España no existe un único Derecho de Familia, sino que Navarra, Aragón, País Vasco, Valencia y Cataluña son más proclives a la custodia compartida que el resto. A distinguir qué se entiende por «alimentos» a la hora de establecer una pensión mensual compensatoria. A tener la precaución de no invertir el dinero de una herencia, privativo, en un bien ganancial… por lo que pueda pasar. A, antes del casamiento, hacer casi un máster en herencias y testamentarías.

    Cualquiera que, sin haber estudiado Derecho, sobreviva al impacto del primer capítulo tiene un buen trecho del camino recorrido. Pero hay 240 páginas más llenas de consejos, advertencias, recomendaciones y explicaciones sobre la custodia compartida o el Síndrome de Alienación Parental, con profusión de detalles.

    El título del quinto capítulo, estremece: «¿Preparado para un divorcio exprés de género?». Y sus contenidos, más: denuncias, protocolos de detención, las órdenes de protección y alejamiento, las sentencias de conformidad, el Registro Central de Maltratadores, los equipos psicosociales… Hay hasta una «Carta a un posible suicida de género».

    Aún más triste y estremecedor que su contenido -no, obviamente la brillante exposición que han hecho sus autores- es que este libro es hoy en España más necesario que nunca.

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    Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".