Que no nos roben el feminismo

    El 8 de marzo no voy a la huelga. Porque no quiero que hablen en mi nombre, porque ellas, las que se creen poseedoras de la verdad, no me representan. ¿En serio alguien cree que esto es feminismo? ¡Que no te engañen! Mujeres y hombres de bien, ¡no dejemos que nos roben el feminismo!

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    Una feminista participa en una protesta callejera. /EFE
    Una feminista participa en una protesta callejera. /EFE

    La profesora nos preguntó en clase si íbamos a ir a la huelga del 8 de marzo, no se conformó con una respuesta general, quería escuchar la de cada una. Cuando llegó mi turno dije tranquilamente “¡Uy, no!” sonreí, sin darle más importancia saqué mi libro, los deberes, el lápiz y mi botella de agua. Mientras lo hacía, las demás me miraban en un silencio incómodo esperando a que diera explicaciones. No lo hice. Una de ellas rompió el silencio, hablando de su experiencia el año pasado, el Me too, etc.

    Posiblemente ellas esperaban que justificaran mi falta a la gran huelga por del Día de la Mujer que combate sin tregua ni piedad al clero, el heteropatriarcado, el capitalismo, el racismo, el orden colonizador, al depredador del medio ambiente, la no corresponsabilidad ni de los hombres ni del Estado en los trabajos de cuidados, que se declaran antimilitaristas, contrarias a la ley de de extranjería, que defienden la soberanía alimentaria y la laicidad y que además, defienden el aborto como un supuesto derecho. Y encima, éstas que se autoproclaman poseedoras de la verdad, aseguran tener una propuesta de nuevo sentido común.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    ¿Pero esto qué es? ¿De verdad esperan que explique por qué no voy a la huelga? ¿Sabe usted cuáles son estas propuestas de “nuevo sentido común”? Le cuento:  

    • Educación afectivo sexual que incluya las diversidades sexuales sin estereotipos y las identidades y/o expresiones de género. Para formar a los niños y niñas contra unas masculinidades violentas, posesivas y dominantes.
    • El cese las redadas, el acoso y la discriminación racista que sufrimos las mujeres migrantes.
    • Garantizar las redes redes sociales sean un espacio libre de violencias machistas, racismo, xenofobía y LGTBIfobia. Que los medios de comunicación no difundan estereotipos y prejuicios sexistas, LGTBIfóbicos y racistas.
    • Formación feminista obligatoria al personal judicial, policial y servicios sociales sobre diversidad cultural y migración, sobre diversidad sexual, identidad y/o expresión de género.
    • Para que el aborto esté fuera del Código Penal y se reconozca como un derecho de las mujeres y personas con capacidad de gestar a decidir sobre su cuerpo y su maternidad.
    • Que se respete la autonomía de las mujeres de 16 y 17 años y se garantice su realización en los servicios públicos de salud para todas las mujeres. ¡Aborto libre, seguro, gratuito y en la Sanidad Pública!
    • Que las mujeres de otras culturas no nos cuestionan nuestra vestimenta y nuestras costumbres no occidentales con la justificación de mantener el orden y la seguridad y con la excusa de la integración.
    • Educación pública, laica y con currículos feministas y anticoloniales donde se transversalice la perspectiva de género, antirracista y antixenófoba en todas las disciplinas. 
    • Para que las lesbianas, bisexuales, trans y otras personas disidentes sexuales y/o de género podamos expresar libremente nuestra sexualidad e identidad y/o expresión de género, teniendo un pleno reconocimiento de nuestros derechos sexuales y reproductivos.
    • Para que se asuman los diferentes modelos de familia y proyectos de vida que existen.
    • Que se nos facilite el acceso a la reproducción asistida.
    • Para que todos y todas las menores nacidas en el Estado español reciban la nacionalidad directamente y dejan de estar sometidas a los agravios de la Ley de Extranjería.

    Todo esto lo puede consultar en el argumentario oficial “Hacia la huelga feminista 2019”. Esto es sólo una probadita, llegué a la página 19 de 30 y decidí no seguir leyendo.

    De lo que hablan ellas, no es feminismo. Por eso el 8 de marzo no voy a la huelga. Porque no quiero que hablen en mi nombre, porque ellas, las que se creen poseedoras de la verdad, no me representan.

    Este pseudo-feminismo actual, radical y supremacista ha metido de todo a la licuadora y pretende “en nombre de la mujer” colar su ideología en todos lados, como leyes de género, vientres de alquiler, aborto libre, un modelo económico que no se base en la división sexual del trabajo, la apertura de fronteras, construir un modelo de banca social, transición energética sostenible, educación laica y feminista… ¿Pero esto qué es?

    ¿En serio alguien cree que esto es feminismo? ¡Que no te engañen!

     

    Por supuesto que es necesario hablar de igualdad de derechos y de mejorar la situación de muchas mujeres (y hombres) en nuestra sociedad. También creo que llevamos gran parte del camino avanzado y no es necesario el enfrentamiento, la discriminación al hombre ni leyes que pongan por encima a un determinado colectivo. Eso no es igualdad. También creo en la necesidad de la educación basada en la convivencia, que comprenda las diferencias y potencie la complementariedad.

    Creo en los hombres como padres, como amigos, como novios, como aliados, como compañeros, como hermanos y quiero trabajar con ellos, cada día para construir, juntos un mundo mejor.

    Por ello, apoyo la manifestación del 10 de marzo, convocada por la Plataforma Internacional Women of the World, unas valientes y rebeldes que levantan la voz para representar a millones de mujeres que creemos que la igualdad de derechos, en la equidad basada en las diferencias, en la complementariedad, en la familia, en la maternidad y que ofrecen propuestas sensatas sin discriminar al hombre.

    Mujeres y hombres de bien, ¡no dejemos que nos roben el feminismo!

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    María Isabel Moreno, (México D.F., 1987) es periodista y escritora nocturna. Aficionada a la novela policiaca, se define como "defensora de las causas justas" y 'foodie' declarada desde que conoció la gastronomía española. Dió sus primeros pasos en el periodismo dando las noticias "Cada hora en la hora" y después como corresponsal desde España contando para México historias de la Madre Patria. Ha colaborado en reportajes de denuncia social sobre vivienda y contaminación. Se confiesa curiosa desde que abrió los ojos, cualidad sobre la que asegura: "Bien dicen que la curiosidad mató al gato, pero creo firmemente que después de descubrir la verdad, el gato murió tranquilo".