La familia hombre-mujer está siendo alterada con un sinfín de nuevos modelos / Pixabay
La familia hombre-mujer está siendo alterada con un sinfín de nuevos modelos / Pixabay

Hoy he visto un curioso y simpático anuncio en un autobús. El anuncio tiene ya tres meses, pero lo acabo de ver. Es bastante inofensivo. Es hasta bonito. Anuncia collares de perro, y pone “Somos familia”, junto a una foto de un chico y un perro; en Youtube el anuncio presenta a una pareja con el perro. Decir que son familia es una utilización del lenguaje más que legítima, qué duda cabe. Pero hay una utilización extensa, vaga, amplia del lenguaje que sería más exacta aun, y es cuando se dice: “es como de la familia, es casi de la familia”. Eso lo podemos decir de muchas personas, por supuesto, y de animales. Al fin y al cabo, los animales duermen (a veces) bajo el mismo techo. Y el afecto de los perros es verdaderamente poderoso. Es natural, son una creación maravillosa de Dios, el mejor amigo del hombre, palabras sabias, que sin equipararlo a la familia, lo elevan a un rango casi tan sagrado como el de la familia: el de la amistad. La amistad se elige; la familia, al menos la de origen, no.

Cuando estaba en ciernes la asignatura de Educación para la Ciudadanía, HazteOir.org montó una divertida manifestación, simulando un aula, a las puertas del Ministerio de Educación. Allí se improvisó una divertida clase de EpC. Al lado de la manifestación, que era básicamente una aglomeración de pupitres con escasos alumnos con caretas de Pepiño Blanco, ZP y otros, había un pequeño comando del lobby LGTBI, que guardaban un tenso silencio, esperando a que se produjera una frase que ellos consideraran “infracción” para saltar.

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El caso es que una de las frases que ellos esperaban se produjo, e interrumpieron el guirigay de clase cuando alguien dijo que pedía equiparse al matrimonio y a la familia, él con su perro. Ahí saltaron varias voces de esta peculiar parapolicía, diciendo una cosa razonable, muy razonable: que no se puede equiparar esa relación a la suya. Totalmente de acuerdo. Pocos años después, la equiparación ya está hecha y está asumida, con otros matices, todo sea dicho. El anuncio es muestra de ello. Solo es cuestión de tiempo que alguien con fuerza social o mediática pida que se regule por ley la relación de él o ella con su perro; es hasta posible que ya lo hayan hecho y yo no me haya enterado, claro. Pero tiene visos de avanzar ese modo de pensar.

Una vez que se ha derribado cualquier concepto de naturaleza, nada puede ser considerado contra la naturaleza; no se puede ir contra lo que no existe

Nos guste o no, las cosas tienen su lógica. Como nos hemos cargado la referencia a la naturaleza, a lo natural, a la Creación, a la biología y la hemos sustituido por el deseo, por lo que uno siente que es, por la voluntad de ser esto o aquello, por conceptos vagos y vaporosos…, no hay modo de decir que no a lo que viene detrás. Y no lo digo por los que creemos en la ley natural, y en la naturaleza de las cosas. Que dos y dos son cuatro puede ser incompatible con la libertad de querer que dos y dos sean cinco, pero gracias a los que creen que dos y dos son cuatro, los edificios no se caen.

Ante esta lógica no hay barrera posible. Sería mejor, evidente, que la familia tuviera definiciones fuertes, límites claros y precisos, en lo que a regulación legal se refiere, claro; el lenguaje es mucho más flexible y aceptamos perro como parte de la familia. Pero los límites claros harían un gran servicio. Como los niños se han convertido en un deseo de los padres, dentro de poco surgirá una reivindicación de dos padres y una madre que, juntos los tres, querrán el derecho de adoptar un niño. Puede que alguna legislación se resista un tiempo. Pero irán por la vía de hecho, adoptarán dos padres un niño y saldrán, al día siguiente a los medios de comunicación (imagino que más de uno lo habrá hecho y yo no me he enterado) a decir que los tres padres o dos padres y una madre, o cualquier combinación de los mismos, ya son los progenitores de la criatura, porque eso de padre y madre empieza a sonar casposo y patriarcal. Nadie en el mundo de la intelligentsia, del mainstream mediático (menos aún el mundo LGTBI) podrá decir nada, ni lo dirán. Cuando este deseo sea reivindicado por dos progenitores A y dos progenitoras B a la vez, nadie de este mundo esclavo de las modas mediáticas podrá decir nada; ni siquiera cuando el deseo sea reivindicado por decenas de progenitores a la vez. Será irrelevante que haya Ls, o Gs, que, en comentarios privados, digan que la cosa se está desmadrando. Una vez que se ha derribado cualquier concepto de naturaleza, nada puede ser considerado contra la naturaleza; no se puede ir contra lo que no existe.

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Pablo Gutiérrez Carreras es doctor en Historia por la Universidad CEU San Pablo y ha puesto en marcha, recientemente, un sello editorial: Ediciones More, que, entre otros proyectos, pretende completar lo que aún queda por publicar de Chesterton en español. Casado, padre de ocho hijos (siete niñas y un niño), escribe también crítica de cine en la página www.pantalla90.es y toca la guitarra en un grupo de versiones pop-rock.