Renunciar a la verdad o el final provisional del caso #BusHO

    En la historia del autobús de HO lo único que no parece salido de un sainete de Arniches pasado por el absurdo inquietante de Kafka es este final, provisional, que debería ser definitivo.

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    Fragmento del auto de la Audiencia Provincial que elimina la prohibición de circular por Madrid al autobús.
    Fragmento del auto de la Audiencia Provincial que elimina la prohibición de circular por Madrid al autobús.

     

    Y este final es lo que dice el auto de la Audiencia:

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    El mensaje no incita al odio contra nadie y es derecho de una asociación informar a los padres de algo que considera relevante, es decir, que se están vulnerando derechos fundamentales en relación a los menores y a los padres.  Casi ná…

    Pese a lo evidente que resultaba que, no solo el mensaje estaba avalado por la libertad de expresión, sino que no había incitación al odio, los poderes públicos de todos los colores se unieron a la increíble campaña de veto y persecución.

    De los concejales de Podemos no cabía esperar otra cosa: cualquier liberticidio les da “vidilla”, ya sea jalear los métodos “persuasivos” de Maduro contra la población o participar en un linchamiento.

    Del PSOE, aunque menos agresivos, tampoco.

    Sin embargo, que representantes públicos del PP y del imprevisible Ciudadanos se hayan dedicado a censurar el autobús, su mensaje y su libre tránsito, resulta tan preocupante como sorprendente.

    «Ven posible sacar tajada en privilegios y dinero público a costa de la libertad y los derechos de los ciudadanos»

    Cabe preguntarse la razón que les ha movido. Y cualquiera de las que se me ocurre los deja como Rufete en Lorca. Vamos, fatal: miedo a los lobbies homosexualistas, tanto como para acallar su opinión, conciencia y percepción personal y unirse, entusiastas, a una censura sin fundamento; desconocimiento, pese a su papel de representantes de la ciudadanía, de las nuevas legislaciones y la vulneración de derechos constitucionales que llevan en sus artículos; aceptación y colaboración, llanamente, con esta nueva dictadura de la que, de una forma u otra, ven posible sacar tajada en privilegios y dinero público a costa de la libertad y los derechos de los ciudadanos.

    Elijan pues la razón. Cualquiera vale para cuestionarse qué hacen esos individuos en semejantes puestos.

    Porque el problema de fondo no ha sido ni el odio, ni la transfobia, que no los ha habido: el problema es que el autobús fue perseguido sólo porque dijo, desde el principio, la verdad.

    Una verdad legal: que hay una voluntad estatal de imponer una moral a los menores al margen de la opinión de los padres y su derecho a decidir la educación de los hijos.

    ¿Por qué los partidos políticos están de acuerdo en que no se nos informe de esta realidad expresada en las leyes? ¿Por qué no lo desmienten, si no es cierto, en vez de prohibir que se diga?

    Una verdad biológica absolutamente incuestionable: que los niños son los que tienen pene y las niñas, lo son por tener vulva. Una verdad que, dicen, ofende por ese papanatismo que nos ha llevado a poner en las notas “progresa adecuadamente” a niños con un aprobado y un sobresaliente y a dar trofeo a todos los participantes de carreras infantiles para ocultarles la verdad de que hay mejores y peores en todos los ámbitos de la vida.

    Verdades que, si ofenden hipotéticamente a algún miembro de algún colectivo especialmente sensible a la ofensa, se confunden interesadamente con odio y han de ser prohibidas.

    Porque el problema en toda esta persecución de la realidad es que, además de ocultarnos información que nos afecta directamente, se nos obliga, como sociedad, a renunciar a la verdad por si alguien, en algún momento, se siente ofendido o dolido.

    ¿Verdades dolorosas y fóbicas, o sólo verdades?

    Me pregunto si lo que hiere es la verdad o lo que realmente hace daño es obligarnos a renunciar a ella por parte de quienes hacen a las personas incapaces de asumirla.

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    Riojana. Filóloga Profesora de educación física. Madre objetora a educación para la Ciudadanía. Estudiosa de la ideología de género. Conferenciante, tertuliana en programas de radio y televisión. Miembro de la Ejecutiva Nacional del partido VOX. Escritora de novelas y ensayos. Perseguida por su libro “Cuando nos prohibiernos ser mujeres…y os persiguieron por ser hombres”. Buscadora de la verdad. Defensora incansable de los derechos humanos fundamentales.