Soros pagó para silenciar el mensaje pro-familia de la Iglesia de EEUU, por Candela Sande

    Desde que, en 1992, le echara un pulso al Gobierno británico y hundiera la libra en los mercados, el millonario internacional George Soros parece un 'malo' de película, siempre detrás de cuantos fenómenos mundiales pueden contribuir a la causa globalista.

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    George Soros y Hillary Clinton

    Ahora, el afamado consorcio de ‘hackers’ WikiLeaks está filtrando miles de documentos de su red de fundaciones que revelan hasta qué punto Soros mueve los hilos y financia operaciones de alcance.

    La última revelación consiste en correos electrónicos que revelan que este donante de Hillary Clinton pagó 650.000 dólares para influir en la visita del Papa Francisco a Estados Unidos en septiembre de 2015 a fin de «cambiar paradigmas y prioridades nacionales de cara a la campaña presidencial de 2016, informa Lifesitenews.

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    Los fondos se entregaron en abril de 2015 y el informe de seguimiento señala entre sus logros influir en obispos concretos a fin de dar más peso al mensaje de justicia social y racial y atemperar o silenciar los aspectos relativos a la familia, el aborto o el matrimonio homosexual.

    El objetivo de la campaña es convencer a los católicos norteamericanos para que se decanten por la ultraabortista Hillary Clinton

    Actas de la reunión del consejo de la Open Society Foundation de Soros en Nueva York, en mayo de 2015, revelan que en las fases de preparación de la visita papal, el grupo planeaba influir a través de uno de los asesores del Pontífice, el cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, a quien se nombra específicamente en el documento. Los pagos se harían a dos organizaciones, una de ellas confesional, PICO, en la que se confiaba para llamar la atención del Papa sobre cuestiones de justicia racial y económica.

    Los documentos indican, asimismo, que el financiero quedó complacido por el resultado de su ‘inversión’ en los mensajes de los obispos contra los candidatos que «agitan el miedo», probablemente en referencia a los aspirantes republicanos en las primarias. El informe añade que los fondos destinados resultaron igualmente eficaces para contrarrestar «la retórica antigay» en los medios.

    La «eficacia de la campaña en medios puede verse en la capacidad del equipo para reaccionar y contrarrestar la retórica contra los gays tras la historia de Kim Davis». El comentario se refiere a la empleada del registro de un condado de Kentucky encarcelada por negarse a dispensar licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo.

    La donación tenía como objetivo específico prioritario la agenda ‘profamilia’, de modo que hiciera menos énfasis en la defensa del matrimonio y más en la igualdad de ingresos. Entre los medios para lograrlo figura «dirigir una encuesta que demuestre que los votantes católicos son receptivos al mensaje papal centrado en la igualdad de rentas», así como cobertura informativa que exponga el mensaje de que ser ‘profamilia’ exige luchar contra la creciente desigualdad de ingresos.

    El objetivo de todas estas maniobras no es otro que convencer a los católicos norteamericanos, un grupo de votantes esencial en las elecciones presidenciales, para que se decanten por la candidata del propio Soros, la ultraabortista Hillary Clinton.

    No es la primera vez que el financiero de origen húngaro fija su atención en la Iglesia y trata de influir en los mensajes de su jerarquía para lograr sus fines. Sus operativos en el Vaticano se mostraron extraordinariamente diligentes en 2015 para alinear la Santa Sede con el mensaje ecologista de Naciones Unidas.

    El millonario reparte fondos para cambiar las prioridades de la Iglesia católica

    Que un hombre que parece tener bolsillos sin fondos reparta fondos con absoluta liberalidad para cambiar las prioridades de la Iglesia universal es, en sí mismo, extraordinariamente preocupante, tanto como orientar el voto católico para favorecer a la candidata favorita de Planned Parenthood y otras organizaciones representantes de la ‘cultura de la muerte’.

    Pero lo absolutamente alarmante es que en los documentos la fundación de Soros se declare muy satisfecha con los resultados de sus tejemanejes en la sombra, finalizando con el convencimiento, expresado en esos mismos documentos, de que el cambio de prioridades de los obispos norteamericanos a largo plazo «está ya en marcha».

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