¿Tiene razón el obispo Novell frente a los LGTB? Ocho efectos negativos de crecer sin la figura paterna

    Numerosos estudios científicos alertan de los riesgos de pobreza, drogas o violencia de los niños que se educan sin padre. Se trata de una constatación empírica que no encierra ningún juicio de valor.

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    El obispo de Solsona y el problema de la ausencia del padre
    El obispo de Solsona y el problema de la ausencia del padre

    El lobby LGTB y el Observatorio contra la LGTBfobia catalán ha arremetido contra el  obispo de Solsona, Xavier Novell, por escribir en la hoja diocesana:

    «Me pregunto si el fenómeno creciente de la confusión en la orientación sexual de muchos chicos adolescentes no se debe a que en la cultura occidental la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, desvanecida, hasta la virilidad estaría cuestionada»

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    Han llegado a decir de él:  «no puede ser que un obispo haga sentirse mal a una madre por ser familia monoparental o por tener un hijo homosexual. Eso forma parte de nuestra riqueza y nuestra diversidad».

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    Cada año se producen unas 400.000 agresiones tanto física como verbalmente de hijos a padres

    Pero el prelado catalán se ha limitado a constatar una realidad, avalada por estudios científicos, sin juzgar a nadie, ni estigmatizar a ninguna persona.

    Diversas investigaciones relacionan la ausencia de la figura paterna con la orientación sexual, algo que por supuesto es ignorado por quienes atacan al obispo Novell.

    Los niños que viven en hogares sin padre tienen más posibilidades de ser pobres, de abusar de las drogas y el alcohol o de abandonar la escuela

    Al mismo tiempo también hay otros informes que demuestran los efectos negativos que padecen los niños que se crían sin la figura del padre. Uno de ellos es el elaborado por el National Center of Fathering, asociación que lleva años recopilando distintos estudios realizados al respecto.

    La conclusión es rotunda: los niños que viven en hogares sin padre tienen más posibilidades de ser pobres, de abusar de las drogas y el alcohol o de abandonar la escuela. Otros problemas son los derivados de problemas de salud o emocionales.

    Según el National Center of Fathering y el Marri Research los niños serían más propensos al delito y las niñas a quedarse embarazadas durante la adolescencia.

    Estos son 8 efectos negativos que padecen los niños que crecen sin la figura paterna en casa según esta asociación:

    1. Aumento de la pobreza

    Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, los niños de hogares en los que hay ausencia de la figura paterna tienen más posibilidades de caer en la pobreza. En 2011, el 12% de los niños de familias con padre y madre eran pobres. La cifra sube hasta el 44% en los niños que viven solos con su madre.

    2. Mayor abuso de drogas y alcohol

    En 1993 el Gobierno de Estados Unidos a través del Centro Nacional de Estadística, realizó un estudio sobre la salud infantil y llegó a la conclusión de que los niños sin padre tienen un riesgo dramáticamente mayor de abuso de drogas y alcohol.

    Otro estudio realizado por John P. Hoffmann y publicado en 2002 sostenía que es significativamente mayor el consumo de drogas en hijos que no viven con un padre y una madre.

    Los niños de madres solteras muestran mayores niveles de conducta agresiva que los niños nacidos de madres casadas

    3. Mayor tasas de suicidio

    The Lancet publicó en 2003 un estudio firmado por investigadores europeos y norteamericanos expertos en Psiquiatría, Psicología y Epidemiología que concluía que los niños de hogares monoparentales son dos veces más propensos al suicidio.

    4. Mayor agresividad

    Según un informe de los investigadores Osborne y McLanahan del Fragile Families Study, de la Universidad de Princeton, los niños de madres solteras muestran mayores niveles de conducta agresiva que los niños nacidos de madres casadas.

    En el mismo sentido apunta el trabajo de Sarah Allen y Kerry Daly, que aseguran que los niños que viven sin su padre son más propensos a ser más agresivos y tener problemas con sus compañeros.

    5. Menor responsabilidad en la edad adulta

    Otro trabajo publicado en Harvard University Press por John Snarey y ratificado en 2012 concluía que el niño que tiene un acceso real a su padre será más responsable y amigable cuando sea adulto.

    Cuando los adolescentes viven en familias sólidas son menos propensos a participar en actos delictivos que sus pares que viven en familias desestructuradas

    6. Más problemas en el colegio

    El profesor de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), Edward Kruk, sostiene que los niños sin padre tienen más problemas académicos, puntuando mal en pruebas de lectura, matemáticas y habilidades de pensamiento.

    Además estos niños son más propensos a faltar a la escuela, tienen más posibilidades de ser expulsados y de abandonar el colegio a los 16 años, amén de tener menos probabilidades de obtener buenas calificaciones académicas y profesionales en la edad adulta.

    Un informe de KH Tillman de 2007, publicado en Journal of Marriage and Family, indicaba que los estudiantes entre 12 y 18 años a los que le faltaba el padre -o sus padres se habían divorciado- tenían calificaciones más bajas que los que han vivido siempre con sus padres.

    7. Más propenso al delito

    Cuando los adolescentes viven en familias sólidas son menos propensos a participar en actos delictivos que sus pares que viven en familias desestructuradas.

    Los adolescentes de familias monoparentales y adoptivas eran más propensos a participar en los delitos, según el trabajo de Stephen Demuth y Susan L. Brown publicado en el Journal of Research in Crime and Delinquency de febrero de 2004.

    8. Mayor actividad sexual y embarazos en la adolescencia

    Los adolescentes de familias en las que el padre está ausente son más propensos a ser sexualmente activos en comparación con los adolescentes de familias que viven con sus padres. Consecuencia: más embarazos en la adolescencia.

    Así se recoge en un trabajo realizado con una muestra superior de 1.400 adolescentes entre 11 y 18 años publicado en el número 25 del  Journal of Family Issues.

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