Dibujo infantil de un hijo a su padre
Dibujo infantil de un hijo a su padre

Uno a veces tiene la sensación de que la cuaresma fuese un tiempo como oscuro, pelín triste, si queréis. Un tiempo que cuesta, que no apetece nada. Tiempo de sacrificio, de penitencia, de no comer chocolate o no beber cerveza. Que empieza ya cuesta arriba con el miércoles de ceniza….y no mejora.

En esta Cuaresma dos veces en la misma semana me dijeron que se trata no tanto de quitar lo malo, que de eso casi no somos capaces, sino de llenarlo todo de lo bueno para que se equilibre la balanza, y para que de puro lleno que está el corazón de cosas buenas, no quepa lo malo.

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Y el día del padre me sirvió para entenderlo del todo, para “verlo” literalmente. Os lo cuento por si os sirve, y ya, de paso, reivindico el día del padre que parece que los políticos quisieran que se olvidase, como si fuese algo políticamente incorrecto. De hecho en muchos colegios ya no se hace nada para papá.

En casa, a pesar de no ser fiesta, es un día especial, especialísimo, con desayuno, comida, merienda y cena especial, con globos, chuches y millones de besos y abrazos. El caso es que llega el momento de darle los regalos a papá. Un momento insuperable. En fila, le van dando las manualidades que preparan en el cole y las que hacemos en casa. Mi marido es un hombre alegre y le echa toda la ilusión del mundo a ese momento, les da mucho carrete y le hace muchas fiestas a cada regalo. Y es que verdaderamente es una preciosidad ver cómo te cuentan y te explican qué es, cómo lo han hecho, en qué les ha ayudado la profe… Es maravilloso ver cómo se les ilumina la cara al ver lo mucho que te gusta o cuando papá les dice que lo va a poner en su mesa del trabajo.

Son sólo dibujos, una foto con un marco hecho de macarrones pintados con témpera, una tortuga de plastilina con arroz haciendo de caparazón, un llavero de goma Eva… Cosas que tienen cero valor económico y más bien cero utilidad. Pero son los regalos más bonitos que un padre puede recibir, los que guardará siempre en algún sitio y le harán recordar los mejores momentos de su vida como padre. Porque es la manera más tierna en la que los hijos le dicen: “Me diste la vida y cada día nos das la tuya. Gracias papá, te quiero”.

Pues esos ayunos, esas limosnas, ese no tomar chocolate o coca-cola, esa visita extra a la capilla aunque sea de medio minuto, son tus pisapapeles de tortuga y tus dibujos. A Dios no le hacen falta, no son nada comparado con lo que Él puede darnos, con lo que nos entregó en Semana Santa, pero estoy segura de que se le cae la baba contigo cuando le das ese dibujo en el que pone “Papá te ciero”.

Y entonces la Cuaresma deja de ser gris….

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Orgullosa de ser mujer, esposa de Paco y madre de 10 hijos. Estudié Filología Inglesa, pero acabé por entregarme -feliz- al cuidado de mis hijos. También presido Profesionales por la Ética y la plataforma Women of the World. Además, he escrito un libro (Mi historia y once más, Ed. Áltera) y tengo un blog con el mismo nombre. [https://mihistoriayoncemas.wordpress.com/home/] Reivindico la esencia de lo femenino y lo masculino (diferentes, gracias a Dios) en su complementariedad.