Vacaciones en familia

    Mes de agosto. Mes de la Virgen. Mes tradicionalmente de vacaciones para muchos españoles entre los que me encuentro. ¡Qué maravilla disfrutar de unos días, semanas o mes al lado de la familia! En mi caso con mi mujer y mis cinco hijos, uno de ellos en el vientre de su madre.

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    Una familia disfrutando de su tiempo libre en la playa.
    Una familia disfrutando de su tiempo libre en la playa.

    Mes de agosto. Mes de la Virgen. Mes tradicionalmente de vacaciones para muchos españoles entre los que me encuentro. ¡Qué maravilla disfrutar de unos días, semanas o mes al lado de la familia! En mi caso con mi mujer y mis cinco hijos, uno de ellos en el vientre de su madre.

    Me quedó clavada en el corazón una anécdota sobre la vida de Vallejo Nágera narrada en el libro La puerta de la Esperanza (yo la pongo en mayúsculas).

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    En este libro, redactado por José Luis Olaizola sobre los recuerdos y experiencias que el gran psiquiatra le narraba en las últimas semanas de su vida, se cuenta la sorpresa o tristeza que sentía ante el hecho de que muchos de sus compañeros retrasaban el momento de llegar a casa.

    Y narra cómo él en cambio anhelaba ese momento por el gran amor que sentía por su esposa y su familia. Quizás si preguntásemos a éstos tendrían algún comentario. Obviemoslo y dejamos el beneficio de la duda.

    Pero hoy quiero dar gracias a Dios por sentir y vivir lo mismo que aquel insigne médico. No hay momento más gratificante, que el Señor me perdone porque no deseo tanto el recibirle, como el llegar a casa.

    Allí tengo la gracia de que suele estar mi mujer salvo que alguna obligación doméstica o activista la haya robado unas horas familiares.

    Y tengo el gran don de recibir el cariño de cuatro hijos maravillosos. No me puedo imaginar mejor momento. Y en este mes puedo estar con todos ellos, los cinco y el que vive con su madre las 24 horas. Es algo cansado pero no disfruto más con ninguna otra cosa.

    Siento cierta tristeza de no contagiar está alegría alrededor. Yo he sido padre algo tardío aunque para hoy en día no tanto. Entiendo muy iba a decir pero más bien es bastante, lo que un matrimonio que desea hijos y no llegan puede sentir. Por eso no me atrevo a quejarme nunca de la paternidad aunque me deje llevar a veces del mal genio o la falta de paciencia.

    Ser padre es algo tan grande que uno vive la necesidad de dar gracias a Dios constantemente por dejarnos a esos hijos suyos para que les amemos como El nos amó y recibamos el ciento por uno.

    Y lo mejor es que además suele haber tiempo para los amigos, la familia amplia y para tratar a Dios, a cada una de las personas de la Santísima Trinidad con tranquilidad y serenidad, aunque no siempre lo hagamos.

    Te deseo un feliz agosto estés en vacaciones o con ese otro gran don que es el trabajo.

    Cuéntame si es posible tu experiencia

    Con la Virgen

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