Violencia machista: la lacra no cesa, la ley no funciona. Argumentos para el debate

    ¿Sería violencia de género que una mujer, hormonándose en su tránsito a ser varón, golpeara a su pareja hembra? Tenemos que educar en el respeto a hombres y mujeres por igual y tenemos  que derogar la Ley contra la Violencia de Género.

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    Imagen que recrea el maltrato entre una pareja del mismo sexo
    Imagen que recrea el maltrato entre una pareja del mismo sexo

    Esta semana hemos sabido que en 16 años de contabilidad oficial de la mal llamada ‘violencia de género’, ya hay 1.000 mujeres asesinadas por sus parejas (hombres).

    La Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Protección Integral contra la Violencia de Género (LOIVG) aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sólo ha servido -y ni eso porque muchos hablan de más víctimas mortales- para hacer visible y cuantificar una lacra que no cesa. ¡La ley no funciona, señores!

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    Argumentos para el debate:

    1. ¿Por qué no hay que hablar de ‘violencia de género’?

    Pues, simplemente, porque la violencia de ‘género’ discrimina al varón. No se puede negar que hay hombres violentos y fuertes, pero también es una realidad que existen mujeres violentas más fuertes que algunos hombres.

    2. ¿Por qué la ley que pretende regular esta violencia llamada de ‘género’ no es adecuada para la igualdad?

    Porque no contempla la presunción de inocencia del varón, ni protege, por ser varones, a niños, jóvenes, hombres o ancianos de sus maltratadores, que a veces son mujeres.

    Además, en lo que se refiere al derecho penal de autor, el mismo hecho tiene una pena distinta para varones que para mujeres.

    3. Además, ¿protege la ley de violencia de género a todas las mujeres españolas?

    La respuesta es que no. Si la violencia se produce entre lesbianas, la mujer no está amparada por esta ley porque la violencia no viene de la mano de su pareja varón. Si la violencia es de un hijo a su madre, tampoco. Tampoco se juzgaría mediante la Ley VIOGEN la violencia de madres hacia sus hijas.

    4. ¿Todas los casos de violencia del hombre hacia la mujer se han de considerar violencia machista?

    Pues claro que no. Mediante esta ley se juzgan casi todos los casos de violencia del hombre hacia la mujer y no todos están motivados por el odio del varón hacia la mujer por su condición de ser mujer; muchos provienen de un conflicto por una causa específica y no porque el agresor sea misógino.

    5. ¿Cuántas denuncias se archivan y a cuántos acusados se les absuelve?

    ¿Conoce casos de mujeres maltratadas? Supongo que sí porque los medios de comunicación no cesan en hablarnos de esta lacra…

    … Pero ahora responda, ¿y de hombres acusados injustamente por malos tratos?

    Pese a que hay legislaciones de ‘género’ (leyes LGTBI) en numerosas comunidades autónomas, no poseen ninguna lista en la que se recojan las diferentes identidades supuestamente reconocidas

    De las aproximadamente 100.000 denuncias anuales que se presentan, el 80 por ciento se archiva o se absuelve, según los datos del abogado experto en la materia Felipe Mateo Bueno, quien concluye que si no se han podido probar los hechos, igual es porque no existen.

    6. ¿Por qué si la ley se llama de ‘violencia de género’ no incluye una clasificación de todos los ‘géneros’?

    Porque no sabemos cuántos géneros hay. Las administraciones no saben, o no pueden, responder.

    Mientras que el Ayuntamiento de Nueva York ha reconocido 31 ‘géneros’ distintos, la Organización de Naciones Unidas (ONU) eleva esta cifra a 112.

    La realidad es que las administraciones españolas, pese a que hay legislaciones de ‘género’ (leyes LGTBI) en numerosas comunidades autónomas, no poseen ninguna lista en la que se recojan las diferentes identidades supuestamente reconocidas.

    Así pues, se ha legislado sobre la identidad o expresión de género para la no discriminación de géneros, pero no hay una lista de ‘géneros’. ¿Será porque si se publica la lista se derrumban, al menos teóricamente, todas las leyes sobre discriminación, las leyes sobre violencia de género y otras leyes similares?

    ¿Sería violencia de género que una mujer, hormonándose en su tránsito a ser varón, golpeara a su pareja hembra? ¿Sería violencia de género que un varón de género fluido agrediera a su pareja hembra? ¿Cómo saber si en el momento de la agresión era varón o hembra?

    Sin duda que hay que acabar con la lacra de la violencia machista. Los medios de comunicación tienen que hablar de las mujeres que son asesinadas o maltratadas por sus parejas o ex parejas, pero no puede haber un silencio informativo cuando son los varones quienes sufren la violencia de las mujeres.

    Todas las conductas violentas en el hogar son reprobables y algunas son criminales. Tenemos que educar en el respeto a hombres y mujeres por igual y tenemos  que derogar la Ley contra la Violencia de Género -y sustituirla por una contra la violencia intrafamiliar o doméstica- y todas aquellas que en su esencia discriminan a un sexo de otro, por condición social o por raza. Esto no implica un recorte en los derechos de las mujeres. ¿No hay mayor igualdad que equiparar a hombres y mujeres ante la ley?

    Los logros de las feministas en materia de igualdad son incuestionables, pero no podemos ir a la deriva de un feminismo radical que opina, en palabras de Justa Moreno, que la sugerencia sobre derogar la ley es la propuesta “de una sociedad fascista que no reconoce a las mujeres como sujetos de derecho”. Este feminismo radical resulta totalmente rancio en el año 2019.

    #YoSoyFemenina

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    Cuenta con más de 20 años de experiencia profesional en redacción de noticias, gestión de contenidos informativos, gestión de medios de comunicación, relación con periodistas y comunicación corporativa. La mayor parte de su carrera profesional la ha desarrollado en Europa Press, donde concluyó su etapa profesional como subdirectora de Sociedad. Ha sido profesora colaboradora de la Universidad San Pablo CEU y de la Villanueva. Ha sido directora adjunta de este diario. En la actualidad, colabora con la agencia EFE y las revistas Mundo Cristiano Farmanatur y Mi Herbolario. Es licenciada en Periodismo y doctora en Ciencias de la Información por la Universidad San Pablo CEU y colabora en varias empresas y asociaciones en Comunicación Corporativa.