El yogur y la familia, mejor naturales

    La familia natural es la formada por un hombre y una mujer que tienen hijos, la comunidad que ha hecho posible que la mayor parte de la humanidad exista. La familia no es el paraíso ni el mundo feliz pero si la escuela de la vida donde cada miembro es querido por ser un miembro de la familia.

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    La familia, mejor como el yogur: natural, defiende Teresa García Noblejas
    La familia, mejor como el yogur: natural, defiende Teresa García Noblejas

    Hace ahora una semana que tuve el honor de participar en el Encuentro ‘Familia, Vida y Libertad’ organizado por HazteOir.org en la preciosa localidad gaditana de El Puerto de Santa María. El entorno, una maravilla para los que somos castellanos de tierra adentro y el océano Atlántico nos sigue impresionando. Estábamos junto a la playa de Valdelagran, en un hotel con gran encanto y excelente calidad, el Puerto Bahía. El tema del acto se presentaba en forma de pregunta: “¿La familia natural en crisis?” La crónica la publicó en Actuall el periodista Juan María Piñero.

    La izquierda radical, la concejala comunista y los manifestantes que aseguraban defender los intereses LGTB acusaron a HazteOir.org (asociación en cuyo nombre intervine en el encuentro), de difundir “un discurso de odio”. Vamos, digo yo que tan grave descalificación iba dirigida a servidora de ustedes por mi vinculación evidente con el #HOBus. Porque en mis compañeras de cartel, Leonor Tamayo y Amelia Bueno, no encontré expresión alguna de odio.

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    La verdad es que nadie ha podido demostrar el presunto odio de HazteOir.org pero algunos lo siguen intentando hasta hacer el ridículo, como sucedió en El Puerto de Santa María el pasado 30 de agosto. Por cierto, que en este vídeo se puede ver como en el coloquio toma la palabra una mujer que se define a sí misma como homosexual, expresa su opinión con libertad y ¡recibe un caluroso aplauso del público convocado por HazteOir.org. Público que, por cierto, llenaba la sala.

    En lo que a mi respecta puedo asegurar que no odio a nadie pero lógicamente no tienen porque creerme. Prefiero compartir con Vds. lo que dije y que juzguen ustedes mismos.

    “La familia estable es el hábitat idóneo en el cual el ser humano puede nacer y desarrollar sus potencialidades de forma óptima”

    El moderador del acto y delegado de HazteOir.org en Cádiz, Pedro Mejías, nos iba dando paso a las tres participantes mediante preguntas.

    La primera pregunta era esta: ¿Qué es para tí una familia natural?

    Mi contestación:“HazteOir.org nació precisamente para defender y promover la familia, que es uno de los valores que dan sentido a nuestra asociación”.

    A continuación expuse una definición de la familia tomada de un recientísimo libro que se presenta la semana que viene en Madrid, escrito por Lola Velarde, directora internacional del Instituto de Política Familiar, que lleva por título ‘La familia, corazón de la ecología humana’. Esta es la definición, que suscribo cien por cien: “La familia estable es el hábitat idóneo en el cual el ser humano puede nacer y desarrollar sus potencialidades de forma óptima”.

    En definitiva, creo que la familia está fundada en un compromiso permanente una alianza que desde hace milenios se denomina ‘matrimonio’, un acuerdo en el que el amor del hombre y la mujer (padre y madre) crean (o al menos lo intentan) el ambiente propicio para el desarrollo de los niños y jóvenes. Y también -en mi opinión- para el cuidado de los más vulnerables: recién nacidos, ancianos, enfermos, los que sufren por cualquier motivo o tienen una discapacidad…

    La familia natural es la formada por un hombre y una mujer que tienen hijos, la comunidad que ha hecho posible que la mayor parte de la humanidad exista. Es el colchón que protege de las crisis económicas y de otras dificultades. Lo hemos experimentado y lo seguimos experimentando. La familia natural es también un puerto seguro y un barco para navegar por la vida.

    Por supuesto que la familia natural tiene dificultades y le afectan tempestades, y se puede romper y tener mil problemas, crisis, tragedias incluso. Pero tiene anclaje, se sustenta en unas raíces, se funda en la voluntad de compromiso, de permanencia, de supervivencia, de amor y de dedicación al otro.

    Siguiendo con el desarrollo del encuentro, posteriormente el incombustible Pedro Mejías nos preguntó por nuestra experiencia de familia. En mi caso, puedo presumir de pertenecer a una familia natural más numerosa aún que la de Leonor Tamayo , a la que le puedo arrebatar el título de su libro porque soy la número 13 de una familia de 13 hermanos. Sinceramente, creo que la familia, incluida la mía, no es el paraíso ni el mundo feliz pero si la escuela de la vida donde cada miembro es querido no por su estatus social ni por su salario o sus cualidades sino por ser un miembro de la familia. Con sus defectos y sus virtudes.

    Otro apartado del acto celebrado en El Puerto de Santa María hacía referencia a las ‘amenazas’ a la familia natural. Como he sido portavoz del autobús de HazteOir.org aproveché la oportunidad para explicar al cualificado auditorio cómo perjudica la introducción de la ideología de género en las escuelas.

    La imposición de la ideología de género estimula a los niños y adolescentes (o a sus padres) a tomar decisiones irreversibles

    Esto es lo que les conté. Primero, que la ideología de género afirma que el hecho de que el ser humano nazca con rasgos biológicos femeninos o masculinos no tiene relevancia porque es la educación y la sociedad, es decir lo cultural, la que establece diferencias entre ellos. El género, según sus ideólogos, sería la función o papel que la educación y las convenciones sociales asignan a hombres y mujeres. Como consecuencia, los seres humanos pueden decidir si pertenecen al género masculino o al femenino e incluso cambiar de género a lo largo de su vida.

    Por tanto, si el género se puede ‘construir’ y cambiar, no tiene por qué reducirse a lo femenino y a lo masculino sino que puede expresarse en otras opciones u orientaciones sexuales: homosexuales, heterosexuales, bisexuales, intersexuales y asexuales, entre otras opciones, prácticamente infinitas. En definitiva, cada individuo puede modificar su género y por tanto sus preferencias sexuales cuando lo desee.

    ¿Y cómo afecta esto a la familia? En la práctica, la ideología de género invita a los menores, cuando están en pleno desarrollo emocional a probar todo tipo de ‘opciones sexuales’, ya que, según los defensores de estos planteamientos, todas son igualmente válidas.

    Es decir, que la imposición de la ideología de género estimula a los niños y adolescentes (o a sus padres) a tomar decisiones irreversibles. Por ejemplo, si es un varón, adoptar un nombre de niña, vestirse como tal e incluso someterse a tratamientos farmacológicos e intervenciones quirúrgicas para modificar sus genitales o modificar su desarrollo físico.

    Los niños son el mayor bien que tenemos. Su desarrollo integral y su educación afectivo-sexual no puede dejarse en manos de ideólogos y políticos. Los padres son los titulares del derecho a la educación y ninguna ley ni Administración puede obligarles asumir un determinado modelo de comportamiento en un asunto que afecta a su formación.

    Hay quien dice que los de HazteOir.org somos unos alarmistas y unos radicales, entre otras muchas cosas. Yo les doy tres ejemplos de cómo la ideología de género va a por sus hijos, nietos, sobrinos y vecinos. A por los menores, vamos.

    Un ejemplo lo cuenta Actuall esta misma semana: la organización LGTBI Arcópoli se ha dirigido a los centros educativos para ofrecerles sus servicios. Quiere una asignatura obligatoria impartida por sus activistas, quienes, por cierto, llevan impartiendo cursos y realizando talleres con los niños desde hace bastantes años, en horario lectivo, sin conocimiento ni autorización paterna, y recibiendo cuantiosas subvenciones para ello. Por ejemplo, cuentacuentos ‘drag queen’ para niños de 7 y 8 años. O el programa ‘Escuelas sin armarios’ subvencionado y avalado por la DIputación de Cádiz.

    Que quieren que les diga. Los experimentos, con gaseosa. Y si usted prefiere dar a sus hijos yogures de sabores industriales, pues muy bien. Y si elige como profesores de ‘género’ y ‘diversidad sexual’de sus hijos  a los subvencionados activistas LGTBI que organizan el ‘Día del Orgullo Gay’, pues allá usted.

    Personalmente, prefiero la familia natural y denuncio a los que quieren destruirla. Me identifico con la célebre cita de G.K. Chesterton: “El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina, ni un comercio, ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia. Los que hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen”.

    Las palabras del socarrón y británico escritor no han perdido ni actualidad ni genialidad. Aunque sin duda, comunistas, podemitas e ideólogos de género, le acusarían de ‘delito de odio’.

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