Histórico documento firmado por el Papa Francisco en Emiratos árabes

    En un mundo donde se difunde el relativismo, la ideología de género y el ateísmo, el Papa ha conseguido apuntalar los puntos de unión con los musulmanes. La unión de los cristianos con un mundo musulmán razonable es necesaria para combatir el agnosticismo y el ateísmo.

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    El gran imán de Al Azhar, Ahmed al Tayeb, saluda al Papa Francisco a su llegada a Abu Dabi /EFE
    El gran imán de Al Azhar, Ahmed al Tayeb, saluda al Papa Francisco a su llegada a Abu Dabi /EFE

    El Papa Francisco, pese a su edad, es un viajero de cierta frecuencia. Y en su Pontificado ha querido visitar a aquellos que por distintas razones, habían sido menos visitados por Papas anteriores o países de minorías cristianas.

    Estos días se ha desplazado hasta los Emiratos Árabes Unidos. Un país pequeñito, tan solo 83.600 kilómetros cuadrados, 6 veces más pequeño que España. Tiene una población algo superior a los 9 millones de personas, de las que se estima que un 12,4% son cristianas. Se trata sobre todo de emigrantes.

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    Para los que no conocemos con detalle la realidad de los países del Golfo puede llamar la atención que Francisco sea aceptado y pueda dirigirse a los católicos y a todas las personas de buena voluntad en uno de ellos.

    La realidad es que los Emiratos están algo alejados de sus vecinos más fundamentalistas. Según su propia Constitución no puede existir discriminación por razón de creencia religiosa y se garantiza la libertad de culto, siempre que sea compatible con la política y la moral públicas.

    El experto jesuita Samir Khalil, crítico con Occidente y con la misma Iglesia jerárquica en su política hacia el Islam, reconoce que «los Emiratos árabes han dado un paso al frente en lo relativo a la libertad religiosa, aunque aún son una excepción a la regla en los países  musulmanes».

    La religión oficial de la federación emiratí es el Islam. En contra de lo que seguramente pensarán muchos de los lectores no creo que esto sea un problema. Parece lógico que la política reconozca la realidad tradicional del país y el Islam ha forjado las raíces de los Emiratos.

    Emiratos árabes Unidos ha dado pasos importantes en el respeto a todas las religiones

    Otra cosa es, sin embargo, la interpretación fundamentalista del Islam. Y otra también distinta reconocer las deficiencias, graves, que la libertad religiosa presenta aún en este país más respetuoso con la libertad religiosa que otros musulmanes. Así, según el Informe de Libertad Religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, podemos destacar:

    • Apostatar del islam está castigado con la muerte. Sin embargo ningún juez ha procesado a nadie por este delito.
    • Existen sanciones para los no musulmanes que testimonien su fe a los musulmanes. Si se descubre a un extranjero “proselitista” será expulsado.
    • Las mujeres musulmanas sólo pueden casarse con varones musulmanes, y la esposa no musulmana de un varón musulmán no puede acceder a la nacionalidad emiratí. La patria potestad será en caso de matrimonio mixto del padre musulmán.

    Pero ciertamente este pequeño país ha dado pasos importantes en el respeto a todas las religiones, tal y como recoge el mencionado informe:

    • El Gobierno sigue proporcionando terrenos para construir iglesias cristianas y templos de otras confesiones, así como cementerios no islámicos.
    • En noviembre de 2016, las autoridades celebraron una conferencia para debatir la forma de fomentar la tolerancia y el entendimiento. Entre los invitados estaban Justin Welby, arzobispo de Canterbury, Ahmed al Tayib (el gran imán de Al Azhar) y el presidente del Consejo Musulmán de Ancianos de los Emiratos Árabes Unidos. Se decidió crear una unión de jóvenes de distintas culturas y nacionalidades con el fin de mejorar y fomentar la tolerancia.
    • En junio de 2017, el príncipe heredero de Abu Dabi y subcomandante supremo de las Fuerzas Armadas de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed al Nahyan, ordenó cambiar el nombre de la mezquita Jeque Mohamed bin Zayed por el de María, Madre de Jesús. Se tomó esta decisión con el fin de «consolidar los vínculos de humanidad entre los seguidores de distintas religiones».
    • En diciembre de 2017, el primer ministro de la Unión y emir de Dubái, el jeque Mohamed bin Rashid al Maktum declaró que el puente peatonal recientemente construido sobre el canal de Dubái recibiría el nombre de Puente de la Tolerancia. Anteriormente, había publicado un tuit que decía: «El amor y la tolerancia son puentes de comunicación y un lenguaje universal que unen a hombres de distintos idiomas, religiones y culturas». Añadió que «son las bases de los Emiratos».
    • Entre el 11 y el 13 de diciembre de 2017, se celebró en Abu Dabi el Foro para la Promoción de la Paz en las Sociedades Musulmanas. Organizado por el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Abdulá bin Zayed al Nahyan, el tema de esta cuarta edición del Foro fue ‘La paz global y el miedo al islam: contrarrestar la expansión del extremismo’. El vicesecretario general y asesor especial sobre la Prevención del Genocidio de las Naciones Unidas, Adama Dieng, anunció un acuerdo de cooperación conjunta entre las Naciones Unidas y el Foro. Esta cooperación consiste en la organización de diez talleres de investigación para fomentar la formación religiosa en el mundo islámico.

    La sociedad emiratí es tolerante con las comunidades de cristianos inmigrantes y estos tienen relativa libertad de culto. Por el contrario, los cristianos conversos del islam se enfrentan a mucha presión

    Por su parte el informe de Puertas Abiertas sitúa a los Emiratos Árabes en el número 45 de los países que más persiguen a los cristianos (de un total de 50). Si bien el nivel de violencia es bajo, suspenden a los Emiratos en los aspectos “vida eclesial, vida civil, vida familiar y vida privada” y también denuncian grandes discriminaciones en la “vida social”. En concreto:

    • Opresión islámica: El islam domina la vida privada y pública, y el discurso político. Los cristianos conversos de trasfondo musulmán se ven obligados en su mayoría a parecer musulmanes y ocultar su fe, o a emigrar al extranjero. Está prohibido evangelizar.
    • Paranoia dictatorial: El país está gobernado por una dinastía que ejerce presión sobre la sociedad y no permite la disidencia. La libertad de expresión, de prensa y de asociación están restringidas.
    • Antagonismo étnico: Las normas y valores islámicos se mezclan con los valores del contexto tribal (como el honor familiar) y se impone a los cristianos, en especial a los de trasfondo musulmán.
    • La sociedad emiratí es tolerante con las comunidades de cristianos inmigrantes y estos tienen relativa libertad de culto. Por el contrario, los cristianos conversos del islam se enfrentan a mucha presión.
    • Existe relativa libertad para practicar la fe, pero con restricciones. Tienen libertad de culto privado, pero tienen que abstenerse de expresar públicamente su fe. El Gobierno no les permite alabar, predicar u orar en público.

    Pero lo que más me gustaría destacar, después de esta extensa introducción para contextualizarlo, es el histórico documento firmado por el Santo Padre Francisco y por Al-Azhar al-Sharif en nombre los musulmanes.

    En un mundo donde los organismos internacionales difunden el relativismo, la ideología de género y el ateísmo, el Papa ha conseguido apuntalar los puntos de unión con los creyentes musulmanes. El documento, entre otros puntos, señala:

    • Que la familia es esencial, como núcleo fundamental de la sociedad y de la humanidad, para engendrar hijos, criarlos, educarlos, ofrecerles una moral sólida y la protección familiar. Atacar la institución familiar, despreciándola o dudando de la importancia de su rol, representa uno de los males más peligrosos de nuestra época.
    • La importancia de reavivar el sentido religioso y la necesidad de reanimarlo en los corazones de las nuevas generaciones, a través de la educación sana y la adhesión a los valores morales y a las enseñanzas religiosas adecuadas, para que se afronten las tendencias individualistas, egoístas, conflictivas, el radicalismo y el extremismo ciego en todas sus formas y manifestaciones.
    • Que el primer y más importante objetivo de las religiones es el de creer en Dios, honrarlo y llamar a todos los hombres a creer que este universo depende de un Dios que lo gobierna, es el Creador que nos ha plasmado con su sabiduría divina y nos ha concedido el don de la vida para conservarlo. Un don que nadie tiene el derecho de quitar, amenazar o manipular a su antojo, al contrario, todos deben proteger el don de la vida desde su inicio hasta su muerte natural. Por eso, condenamos todas las prácticas que amenazan la vida como los genocidios, los actos terroristas, las migraciones forzosas, el tráfico de órganos humanos, el aborto y la eutanasia, y las políticas que sostienen todo esto.
    El papa Francisco estrecha la mano al príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed al Nahyan a su llegada al Palacio Presidencial en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos). / EFE
    El papa Francisco estrecha la mano al príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed al Nahyan a su llegada al Palacio Presidencial en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos). / EFE
    • Que las religiones no incitan nunca a la guerra y no instan a sentimientos de odio, hostilidad, extremismo, ni invitan a la violencia o al derramamiento de sangre. Estas desgracias son fruto de la desviación de las enseñanzas religiosas, del uso político de las religiones y también de las interpretaciones de grupos religiosos que han abusado —en algunas fases de la historia— de la influencia del sentimiento religioso en los corazones de los hombres para llevarlos a realizar algo que no tiene nada que ver con la verdad de la religión, para alcanzar fines políticos y económicos mundanos y miopes.
    • La fuerte convicción de que las enseñanzas verdaderas de las religiones invitan a permanecer anclados en los valores de la paz; a sostener los valores del conocimiento recíproco, de la fraternidad humana y de la convivencia común; a restablecer la sabiduría, la justicia y la caridad y a despertar el sentido de la religiosidad entre los jóvenes, para defender a las nuevas generaciones del dominio del pensamiento materialista, del peligro de las políticas de la codicia de la ganancia insaciable y de la indiferencia, basadas en la ley de la fuerza y no en la fuerza de la ley.
    • La libertad es un derecho de toda persona: todos disfrutan de la libertad de credo, de pensamiento, de expresión y de acción. El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente. Por esto se condena el hecho de que se obligue a la gente a adherir a una religión o cultura determinada, como también de que se imponga un estilo de civilización que los demás no aceptan.
    • La justicia basada en la misericordia es el camino para lograr una vida digna a la que todo ser humano tiene derecho.
    • El diálogo entre los creyentes
    • La protección de lugares de culto —templos, iglesias y mezquitas— es un deber garantizado por las religiones, los valores humanos, las leyes y las convenciones internacionales.
    • El terrorismo execrable que amenaza la seguridad de las personas, tanto en Oriente como en Occidente, tanto en el Norte como en el Sur, propagando el pánico, el terror y el pesimismo no es a causa de la religión —aun cuando los terroristas la utilizan—, sino de las interpretaciones equivocadas de los textos religiosos, políticas de hambre, pobreza, injusticia, opresión, arrogancia; por esto es necesario interrumpir el apoyo a los movimientos terroristas a través del suministro de dinero, armas, planes o justificaciones y también la cobertura de los medios, y considerar esto como crímenes internacionales que amenazan la seguridad y la paz mundiales. Tal terrorismo debe ser condenado en todas sus formas y manifestaciones.
    • La relación entre Occidente y Oriente es una necesidad mutua indiscutible, que no puede ser sustituida ni descuidada, de modo que ambos puedan enriquecerse mutuamente a través del intercambio y el diálogo de las culturas.
    • Es una necesidad indispensable reconocer el derecho de las mujeres a la educación, al trabajo y al ejercicio de sus derechos políticos. Además, se debe trabajar para liberarla de presiones históricas y sociales contrarias a los principios de la propia fe y dignidad. También es necesario protegerla de la explotación sexual y tratarla como una mercancía o un medio de placer o ganancia económica. Por esta razón, deben detenerse todas las prácticas inhumanas y las costumbres vulgares que humillan la dignidad de las mujeres y trabajar para cambiar las leyes que impiden a las mujeres disfrutar plenamente de sus derechos.
    • La protección de los derechos fundamentales de los niños a crecer en un entorno familiar, a la alimentación, a la educación y al cuidado es un deber de la familia y de la sociedad. Estos derechos deben garantizarse y protegerse para que no falten ni se nieguen a ningún niño en ninguna parte del mundo. Debe ser condenada cualquier práctica que viole la dignidad de los niños o sus derechos. También es importante estar alerta contra los peligros a los que están expuestos — especialmente en el ámbito digital—, y considerar como delito el tráfico de su inocencia y cualquier violación de su infancia.
    • La protección de los derechos de los ancianos, de los débiles, los discapacitados y los oprimidos es una necesidad religiosa y social que debe garantizarse y protegerse a través de legislaciones rigurosas y la aplicación de las convenciones internacionales al respecto.

    En un mundo ateo es indispensable el testimonio de los creyentes. La unión de los cristianos con un mundo musulmán razonable y con otros creyentes abiertos al diálogo y al respeto a los derechos fundamentales de la persona, es un testimonio necesario para combatir el agnosticismo y el ateísmo que nos tratan de imponer.

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