De la llegada de Huitzilopochtli al nacimiento de Jesús

    Los misioneros españoles buscaron una fórmula que les permitiera evangelizar adaptándose a las propias tradiciones de los pueblos precolombinos. Así nacieron las tradiciones de las posadas y la piñeta cuyos siete picos representan los pecados capitales y los dulces la gracia de Dios.

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    El dios azteca de la Guerra, Huitzilopochtli, y el Niño Jesús cristiano.

    El encuentro de dos mundos ha permitido una fusión de culturas y una riqueza cultural invaluable. Después de la llegada de Cortés a México y el reconocimiento de los lugareños como hombres libres e hijos de Dios, vino un nutrido grupo de misioneros a evangelizar.

    Hay que tener en cuenta que los habitantes del actual territorio de México era de diferentes civilizaciones, cada una con sus particularidades religiosas. Hoy vamos a centrarnos en los aztecas, quienes se localizaban en la capital y eran uno de los pueblos más prósperos.

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    En el mes de diciembre, 20 días antes de la llegada del solsticio de invierno organizaban la fiesta de la llegada de Huitzilopochtli, dios de la guerra. Dicho evento se hacía en las plazas, en el patio del templo prinicipal y todo el pueblo participaba. Durante el día 25 la gente paseaba por las casas y se les ofrecía comida preparada por los anfitriones. 

    Al encontrarse los misioneros con este panorama buscaron una fórmula que les permitiera evangelizar adaptándose a las propias tradiciones.

    Cada noche los “peregrinos (José y María) pasan la noche en casa de un vecino, así al día siguiente el pueblo les va a buscar para llevarlos a su siguiente destino

    Entonces comenzó la celebración de las posadas. Éstas representan el peregrinar de José y María a Belén. Se realizan 9 días antes de la Navidad (por eso, han tomado el nombre de “Novena” en Colombia). Cada noche los “peregrinos (José y María) pasan la noche en casa de un vecino, así al día siguiente el pueblo les va a buscar para llevarlos a su siguiente destino.

    Lo interesante de este hecho son los símbolos y la aportación de cada parte: por un lado se mantuvo la celebración en plazas, patios y casas, siempre en espacios públicos y abiertos a todo el pueblo. Al menos hasta hace algunos años, se organizaban por la comunidad de vecinos de los barrios. 

    Aunque de 20 días se pasa a solo 9, el motivo religioso da sentido a estas fiestas, donde se reza el rosario, la letanía, se comparte la comida, la bebida y llega el momento culmen: la piñata.

    La piñata es un cántaro de barro decorado con siete picos, los cuales representan los pecados capitales. Dentro lleva dulces (sí, dulces picantes) que caeran una vez se rompa.

    La piñata de siete picos representa a los pecados capitales en México.
    La piñata de siete picos representa a los pecados capitales en México.

    Los asistentes pasan de uno por uno con los ojos vendados y un palo en la mano e intentan pegar a la piñata, así hasta que alguien consigue romperla… y caen los dulces, que simbolizan la gracia. 

    Después en un ambiente festivo, comunitario y familiar se disfruta de la cena.

    Así es cómo los mexicanos nos preparamos para la Navidad, una manera alegra de esperar al Señor de la Historia, el Rey de Reyes y Creador de los Cielos.

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    María Isabel Moreno, (México D.F., 1987) es periodista y escritora nocturna. Aficionada a la novela policiaca, se define como "defensora de las causas justas" y 'foodie' declarada desde que conoció la gastronomía española. Dió sus primeros pasos en el periodismo dando las noticias "Cada hora en la hora" y después como corresponsal desde España contando para México historias de la Madre Patria. Ha colaborado en reportajes de denuncia social sobre vivienda y contaminación. Se confiesa curiosa desde que abrió los ojos, cualidad sobre la que asegura: "Bien dicen que la curiosidad mató al gato, pero creo firmemente que después de descubrir la verdad, el gato murió tranquilo".