Ángel Garrido (PP) e Ignacio Arsuaga (HO)/Actuall.

Garrido y su jefa, Cristina Cifuentes, han tratado de eliminar cualquier alusión al cristianismo del PP; han apoyado la ley del aborto de Zapatero, que permite eliminar a 100.000 inocentes al año; han sancionado a los tres diputados del PP que no votaron a favor de la ley de vientres de alquiler –que el propio Partido había calificado de “tráfico de recién nacidos”-.

Y, la guinda, han impulsado la ley LGTBI que impone obligatoriamente los dogmas de Género en los colegios concertados y privados y privilegia a una minoría en detrimento de la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Imagen de archivo de un aula de primaria de un colegio de Madrid.
Imagen de archivo de un aula de primaria de un colegio de Madrid.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Y después de todo esto, Ángel Garrido escribe en su cuenta Twitter que es “absolutamente imposible encontrar a alguien más contrario a los principios morales del cristianismo y de la caridad cristiana que Ignacio Arsuaga”.

Cuando si algo distingue a Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir.org, es su defensa de los valores cristianos (defensa de la vida, de la familia y de las libertades, como la libertad de educación y la libertad religiosa).

Es posible que Ángel Garrido haya reaccionado así después de ver el comunicado emitido por HazteOir.org en el que critica el carácter totalitario de la ley LGTBI. 

En el legítimo uso de su derecho a la libertad de expresión, Ignacio Arsuaga declara en ese comunicado: “Los ciudadanos debemos rebelarnos contra esta ley injusta y frenar la supresión de nuestros derechos, de los de nuestros hijos y los de toda la sociedad”.

Y eso no debe gustarle a quien ha demostrado, con la ley LGTBI, que derechos constitucionales como la presunción de inocencia, la libertad de expresión o el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, son papel mojado.

Por su interés reproducimos el artículo que elentir ha escrito en su blog Contando estrellas, sobre el ataque de Ángel Garrido contra Ignacio Arsuaga.

Se llama Ángel Garrido y es nada menos que el Consejero de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, es decir, el portavoz del gobierno autonómico que preside Cristina Cifuentes.

El PP se une a Podemos y PSOE en un grave ataque a la libertad de educación en Madrid.
Tras respaldar una ley abortista, Cifuentes cree “poco cristiano” recordarle ese apoyo. Dice que no hay nadie más anticristiano que el cristiano Ignacio Arsuaga.

Ayer por la tarde este señor publicó el siguiente comentario en su Twitter:

Además, fijó el comentario en su perfil, para que quedase bien destacado. La persona contra la que arremete es, precisamente, uno de los más conocidos líderes del movimiento provida en España. Si por algo se caracteriza Ignacio Arsuaga es por su defensa de los valores cristianos, cosa que no se puede decir ni de Ángel Garrido ni de su partido. Veamos algunos ejemplos.

Garrido apoya una tergiversación del matrimonio rechazada por la Iglesia

En febrero de 2012, durante el XVII Congreso Nacional del Partido Popular, Ángel Garrido y Cristina Cifuentes propusieron asumir el matrimonio del mismo sexo instaurado por Zapatero. El partido aceptó, a pesar de que en 2005 el PP había recurrido al Tribunal Constitucional esa asimilación de las uniones homosexuales con el matrimonio por entender que con ello “no se respeta la definición constitucional del matrimonio como unión de un hombre y una mujer”.

La Iglesia Católica se opone a esa asimilación, porque se trata de “dos realidades substancialmente diversas que no pueden ser equiparadas sin que con ello se violente el ser mismo de la persona humana.” Es una oposición que ha mantenido el Papa Francisco, y digo esto como dato informativo para los despistados. Ignacio Arsuaga ha mantenido la misma postura que la Iglesia.

Garrido quiso eliminar la palabra ‘cristiano’ de los estatutos del PP

Ese mismo mes de febrero de 2012, y en el mismo congreso, Cifuentes y Garrido propusieron eliminar la referencia al humanismo cristiano de los estatutos del PP. En la enmienda presentada por ambos se afirmaba que “es absolutamente improcedente proponer como base ideológica de una formación política la correspondiente a una convicción religiosa”.

Cristina Cifuentes en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno junto a Ángel Garrido/Flickr
Cristina Cifuentes en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno junto a Ángel Garrido/Flickr

Dicho sea de otro modo: Garrido considera que los valores cristianos no deben tener representación en política. Por el contrario, la plataforma que preside Arsuaga defiende sin complejos en su ideario “una concepción cristiana de la persona y del orden social”. Arsuaga no se avergüenza de defender una visión de la vida y del mundo que está en las raíces de la cultura Occidental, y gracias a la cual han florecido en ella la democracia y el respeto por los derechos humanos.

Garrido apoya la injusta y anticristiana Ley del Aborto de 2010

En diciembre de 2013, Garrido abogaba por dejar intacta la Ley del Aborto de Zapatero, que desprotege completamente a los hijos por nacer en sus primeros meses de vida y que vulnera el derecho del personal sanitario a la objeción de conciencia frente a la realización de abortos. Esto es lo que Garrido escribió sobre una ley permite eliminar a más de 100.000 inocentes cada año:

Garrido también obviaba que su propio partido se había comprometido a reformar esa ley en su programa electoral de 2011. Unos días después, ya en enero de 2014, insistía en aparcar esa reforma echando mano de una encuesta del diario El Mundo como argumento para traicionar una promesa electoral respaldada por una mayoría absoluta. Obvia decir que la Iglesia Católica se opone al aborto e Ignacio Arsuaga también, gobierne el PSOE o gobierne el PP.

Garrido apoya lo que el PP tachó en 2015 de ‘tráfico de recién nacidos’

En marzo de 2016 Garrido impuso a los diputados del PP madrileño apoyar los vientres de alquiler, negándoles el derecho a votar en conciencia sobre una medida que el propio PP había calificado de “tráfico de recién nacidos” en octubre de 2015 y que el Parlamento Europeo condenó en diciembre “por atentar contra la dignidad de la mujer”.

En un ejercicio de coherencia, tres diputados se desmarcaron del viraje ideológico de Cifuentes y Garrido, y éste les sancionó con una multa de 600 euros por no obedecerle. La Iglesia Católica se opone a esta nueva forma de esclavitud y HazteOir.org, plataforma que preside Arsuaga, también.

El PP de Madrid impone la anticristiana ideología de género en los colegios

Finalmente, el PP madrileño, de la mano de Cifuentes y de Garrido, ha empezado a imponer la ideología de género en los colegios, una ideología surgida de las filas marxistas y cuya formuladora, Shulamith Firestone (1944-2012), una feminista radical, abogaba sin rodeos por la desaparición de la familia y de la maternidad.

En un nuevo giro ideológico, este mismo año el PP madrileño ha promovido dos leyes para adoctrinar de forma obligatoria a los alumnos de todos los colegios, tanto públicos como privados, en esas tesis ideológicas. En marzo el PP de Cifuentes propuso una Ley de Transexualidad sin consultar a ningún médico, ni psiquiatras ni pediatras, y sólo escuchando al colectivo gay, concretamente al grupo izquierdista COGAM, conocido por su visceral anticatolicismo. El PSOE, C’s y Podemos acabaron promoviendo otra versión de esa ley, esencialmente igual de liberticida que la de Cifuentes.

Recortando derechos constitucionales al dictado de colectivos gays

El segundo paso ha ocurrido hace sólo unos días: esta misma semana el PP, con el apoyo de Podemos y del PSOE, ha lanzado otra nueva ley al dictado de los colectivos gays que vulnera derechos constitucionales como la libertad de educación, la presunción de inocencia y la libertad de expresión, con métodos puramente estalinistas, como que cualquier persona pueda ser condenada sin pruebas en caso de ser acusada de discriminar a un homosexual.

Esta nueva norma usurpa a los padres su libertad para decidir la educación de sus hijos (“el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, recogido en el Artículo 27 de la Constitución), dejando en manos de colectivos gays los valores morales que deberán imponerse a los ninos a la hora de abordar temas tan sensibles como la sexualidad, sin que sus padres puedan oponerse. Se trata, por supuesto, de una agresión en toda regla a los cristianos, para someterles a los dictados ideológicos anticristianos de una minoría. La Iglesia se ha opuesto a estas imposiciones totalitarias, e Ignacio Arsuaga también.

¿Todo vale para callar al que dice lo que no quieren oír?

Precisamente, y no creo que sea por casualidad, el ataque de Garrido contra Arsuaga llega un día después de que éste denunciase el “totalitarismo de género de Cifuentes”, advirtiendo que la norma aprobada esta semana por el PP con el apoyo de Podemos y el PSOE es “la ley más restrictiva de derechos de su historia” y afirmando que “amenaza los derechos de todos”.

Hay que decir que no es la primera vez que el equipo de Cifuentes recurre a las tácticas más sucias para desprestigiar a un líder de la sociedad civil, y concretamente a Ignacio Arsuaga.

En mayo del año pasado, y ante una iniciativa de HazteOir.org que recordaba el apoyo de Cifuentes a las tesis abortistas -un apoyo que respaldan las hemerotecas, como cualquiera puede comprobar con una sencilla búsqueda en Google-, la presidenta madrileña consideró “poco cristiano” recordarle ese apoyo, como si ser cristiano implicase sufrir amnesia sobre los temas que a ella le incomodan. Pero la dirigente del PP no se quedó ahí, y sin el menor respeto por la verdad, Cifuentes dijo contar con el apoyo de los obispos, pero éstos lo negaron.

Ante el ridículo hecho por la mandataria madrileña, y a falta de mejores argumentos para responder a la plataforma cívica, Cifuentes reclamó la censura de la campaña informativa sobre su apoyo al aborto. Toda una demócrata esta señora.

Apoyan medidas anticristianas y se ponen a repartir carnets de cristiano

Desde luego, si es así como Cifuentes y Garrido pretenden darnos lecciones de cristianismo, van listos. Si por algo se caracterizan estos dos políticos es por estar desarrollando un proyecto de ingeniería social desde las filas del PP que en nada se diferencia de lo que hizo Zapatero durante su mandato.

De la mano de personas como Garrido y Cifuentes, el PP se está convirtiendo en una réplica del PSOE. Están encabezando un giro ideológico hacia las coordenadas de la izquierda anticristiana, y para colmo, y sin ningún rubor, pretenden repartir carnets de cristiano. Es el colmo de la desfachatez. Pero no quiero terminar estas líneas sin recordar otro tuit escrito por Garrido en 2012, cuando se proponía suprimir la palabra “cristiano” de los estatutos del PP:

¿Las obras anticristianas que acabo de relacionar es lo que Garrido usa para demostrar que es cristiano? Destruir la naturaleza del matrimonio, que es la base de la familia y de la sociedad; desproteger a los miembros más débiles e indefensos de la especie humana en el vientre materno, e incluso permitir el “tráfico de recién nacidos” (insisto: palabras del propio PP); imponer a las familias en los colegios tesis ideológicas anticristianas, vulnerando sus derechos constitucionales; suprimir la presunción de inocencia de los acusados de discriminar a un gay, pudiendo ser condenados sin pruebas, en un absoluto desprecio por la Justicia… ¿Eso es ser cristiano para Ángel Garrido?

Comentarios

Comentarios