El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, aplaude en un acto del PSOE.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, aplaude en un acto del PSOE.

Estos días ha circulado por whatsapp un fragmento de una entrevista de 2014 de Risto Mejide a Pedro Sánchez en la que, a la pregunta de si es católico, el nuevo presidente del gobierno español afirmaba: “Soy ateo. Creo que la religión no debe estar en las aulas, debe estar en las iglesias” (Con joyas como esta, creo que vamos a tener trabajo en el Observatorio para la Libertad Religiosa).

Primero, vean como el objetivo a batir de Sánchez (y ya lo está mostrando sin parar en este breve periodo desde que subió al poder) no es la religión en general. Es la religión cristiana. Solo nombra las iglesias.

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Si ustedes son cristianos, esperen sentados a que les felicite la Semana Santa. Pero el Ramadán no se le pasa… Porque eso le haría salirse de la fila borreguil progre (pero piensen que aún el PSOE es más delicado que Izquierda Unida, que el año pasado felicitó la Navidad en un tuit con un árbol en llamas).

Por esa regla de tres, tampoco debería salir el presidente a correr por la Moncloa, que esta es para gobernar.

Esa fila borreguil progre le hace utilizar este argumento de eslogan (como tantos hoy en día) de que “la religión debe estar en las iglesias” (y no se crean que solo lo usan los partidos de izquierda). Eso es como decir que solo se puede hacer deporte en los gimnasios o tocar música en los conservatorios. Pues nada, que prohíban los parques en los que la gente sale a jugar al fútbol o a correr y los conciertos en estadios.

Cada cosa en su sitio, ¿no, Señor Sánchez?

Con este “súper-argumento-cool” debería prohibir, por ejemplo, el festival de Cultura Inquieta que se realiza en Getafe (Madrid) en los últimos años en un polideportivo público abandonado, ‘torturando’ durante cuatro días a la semana durante un mes a los vecinos y organizado por el equipo de la alcaldesa Sara Hernández, la ‘colega fiel’ de Sánchez (que le dio la patada en los tiempos de cuerda floja del ahora presidente).

Por esa regla de tres, tampoco debería salir el presidente a correr por la Moncloa, que esta es para gobernar. Sí, para gobernar. Para todos. Incluido los creyentes que quieren ejercer su fe. No solo en las iglesias, señor Sánchez, sino también en su vida pública. Pero es que quedaba muy guay hacerse el “runner” con la ristra de fotógrafos y cámaras detrás.

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