Cruda realidad / ‘Diaconisas’: Los medios necesitan con urgencia una catequesis rapidita

    Diarios y televisiones han tergiversado las palabras del Papa sacando erróneas conclusiones sobre las mujeres y los sacramentos. Ahora resulta que ciertos medios que desprecian la fe pontifican como si fueran doctores en teología.

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    Portada de El País y El Mundo con su versión de las palabras del Papa

    Reunido con miembros de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), una asistente pregunta al Papa Francisco por las diaconisas, recordándole que existían en la Iglesia primitiva. Su Santidad responde que es un tema muy interesante, que se sabe poco sobre las funciones de las diaconisas de entonces y que sería bueno investigar para conocer más esta cuestión.

    Literalmente: «¿En cuanto a crear una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión?, creo que sí. Sería hacer el bien de la Iglesia y aclarar este punto. Estoy de acuerdo y hablaré para que se pueda realizar algo así. Acepto la propuesta. Me parece algo útil esta comisión que aclare bien las cosas».

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    Un tema interesante, quizá, para el historiador eclesiástico, pero no exactamente noticia de primera plana. Salvo, naturalmente, que el medio en cuestión tenga una agenda concreta que quiera presentar a la Iglesia rendida al espíritu de los tiempos, y ese es el caso prácticamente en todos los grandes grupos mediáticos.

    Así es como ese diálogo interesante solo para el especialista se ha convertido en: ‘El Papa, abierto a que las mujeres casen y bauticen’.  

    El redactor de Religión puede pontificar sin abrir sel catecismo. La información religiosa se mantiene a un nivel tal que un nino que haya dado un curso de fe católica puede corregirles

     El periodista es, por fuerza, un generalista. No se puede esperar que sea un experto en todos los temas de los que habla; solo, si es un buen periodista, que se informe antes de escribir, que pregunte al que sabe. Y así ocurre en los periódicos ‘serios’, con las pifias inevitables, en Economía, Internacional, Ciencia, Tecnología, Cultura…

    Pero no en religión. El redactor de Religión puede pontificar sin abrir siquiera el catecismo. La información religiosa puede mantenerse a un nivel tal que un nino que haya dado un curso de fe católica puede corregirles (después de haberse llevado las manos a la cabeza).

    De haberlo hecho, el redactor de la noticia no hubiera hecho el ridículo de esa manera. Sabría, por ejemplo, que eso de que los curas «casan» es una -errónea- manera de hablar, porque los católicos creen que son los contrayentes los ministros del sacramento del matrimonio, siendo el sacerdote un ‘testigo cualificado’ -y necesario para que sea lícito, no válido- del acto.

    De igual modo, en caso de necesidad cualquier cristiano puede bautizar. Yo misma lo he hecho.

    Papa Francisco/Fuente:EFE
    Papa Francisco/Fuente:EFE

    En cuanto al diaconado, no precisa una ordenación necesariamente y, si bien en principio, al no corresponder al orden sacerdotal no está cerrado a las mujeres como materia de fe, sino meramente de disciplina, no existen diaconisas femeninas desde hace siglos, la mayor parte de la historia de la Iglesia. De las diaconisas primitivas sabemos casi exclusivamente que existieron, no cuál era exactamente su papel, y eso es lo que el Papa dice que va a encargar investigar.

    ¿Queda claro? Una comisión para estudiar quiénes eran, qué eran y qué funcionan cumplían exactamente las diaconisas primitivas. Y ya.

    Entonces, ¿a qué viene todo este revuelo?

    Si algún día Occidente olvida del todo que una vez fue cristiana, la Iglesia tiene alguna posibilidad de ser tratada con cierta justicia periodística. El redactor obligado a ocuparse de ella la vería como ahora puede ver un culto exótico y lejano y, por tanto, informarse medianamente, consultar con un sacerdote, mirarse los textos: lo normal.

    Pero vivimos, en ese sentido, en el peor de los mundos, una élite que ha abandonado del todo la fe; que, de hecho, la odia y la desprecia y la culpa de todos los males del mundo, pero que vive todavía en la cosmovisión cristiana y se siente capacitada para opinar de lo que ya ignora en absoluto.

    El mundo no quiere ya destruir a la Iglesia, sino convertirla en un altavoz de los dogmas de la modernidad. Y la igualdad de los sexos es una de ellas

    Si se han dado cuenta, es una moda insidiosa pero omnipresente esa de decir a los católicos lo que de verdad creen y lo que es verdaderamente católico, algo parecido a lo que nuestros líderes hacen con el Islam cuando aseguran que los yijadistas no son «verdaderos» musulmanes.

    El mundo no quiere ya, como en tiempos anteriores, destruir a la Iglesia, sino corromperla, convertirla en un altavoz de los dogmas de la modernidad. Y la igualdad de los sexos es una de ellas. No van a cejar pero, no sé qué opinarán ustedes del resultado final de este proyecto, yo lo tengo claro: no prevalecerán. Con o son diaconisas.

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