Integrantes de Operación Triunfo 2018 /TVE
Integrantes de Operación Triunfo 2018 /TVE

Si Candela Sande, Alfonso Basallo y yo nos pusiéramos a hacer una lista de estupideces cometidas en Europa y América por la corrección política, ya sea impuesta por las leyes o por el miedo, creo que podríamos llenar un número completo de Actuall sin apenas esforzarnos.

Entre mis favoritas destacan las censuras a la película ‘Lo que el viento se llevó’ y la novela ‘Matar a un ruiseñor’ exigidas por los ‘ofendiditos’ subvencionados, porque la primera no refleja el sufrimiento de los negros en el Sur esclavista y la segunda contiene la palabra ‘nigger’, eliminada incluso de las conversaciones privadas.

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Desde hace unos años, el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena recibe ataques por su pasado o por no ser modelo de ‘inclusión’ y ‘diversidad’

En España estamos ya acostumbrados a que el Imperio Progre insulte y manche todo lo que es digno, heroico y hermoso, desde el Descubrimiento de América y los místicos a la Organización Nacional de Trasplantes y Rafa Nadal. También a que la belleza haya sido expulsada de nuestras ciudades por obra de los arquitectos que veneran el hormigón, los curas que demolieron sus iglesias para sustituirlas por fábricas de tractores soviéticas y los concejales recalificadores. Aun así, muchos pueblos limpian y pulen las piedras de su pasado siquiera para atraer turistas.

A pesar de esta degradación ya convertida en paisaje, reconozco que me asombra la campaña que desde hace unos años se desarrolla contra el Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena.

Como el agua de una inundación, el odio no se detiene ante nada, y de un tiempo a esta parte las boñigas se arrojan contra este concierto: que hay pocas mujeres en la orquesta y menos asiáticos y negros, que siempre interpretan las mismas piezas de europeos blancos muertos (mi madre se dio de baja de la Filarmónica de Bilbao porque sus gestores, que son muy listos, están convencidos de que el público ya ha tenido bastante de las obras Verdi y Wagner y hay que darle óperas de segunda clase, con cantantes de tercera); y, por supuesto, el gran pecado del siglo XX: su relación con el nacional-socialismo alemán.

Mientras en Viena se celebra un concierto exquisito, en Madrid en Nochevieja una batucada atronó la Plaza de la Independencia con sus tambores

Un redactor de cultura de ‘El Mundo’ preparó a sus lectores para el Concierto de ayer con un reportaje en el que en el titular advertía de que “los fantasmas del nazismo” volvían a la Filarmónica de Viena. Desde luego, no se iguala en cretinez a los columnistas que en ‘La Vanguardia’ claman contra el franquismo… que devolvió el periódico a los Godó, pero no queda lejos.

El director de orquesta Christian Thielemann dirigió a la Orquesta Filarmónica de Viena en el concierto de Año Nuevo de 2019. /EFE
El director de orquesta Christian Thielemann dirigió a la Orquesta Filarmónica de Viena en el concierto de Año Nuevo de 2019. /EFE

Según el penoso periodista, esos fantasmas los había invocado el director escogido, Christian Thielemann (en opinión de muchos el mejor director de orquesta vivo), porque “está situado bastante a la derecha del espectro político” y “siempre ha dejado claro que está en contra de lo que él considere políticamente correcto”. ¡Ser de derechas y criticar el discurso dominante! ¡Marchando un curso de reeducación con azote para la flagelación incorporado en el paquete!

Me pregunto qué les gustaría a los ‘ofendiditos’. ¿Un reparto por cuotas sexuales y étnicas de los miembros de la orquesta?, ¿conciertos con piezas musicales de otras culturas?, ¿un tribunal de periodistas, artistas, feministas y otros detectores del fascismo que juzgase a los candidatos?, ¿una batucada, como la que vi el día de Nochevieja en la Puerta de Alcalá, atronando con sus tambores como si participaran en un rito bárbaro que concluyese con el empuje de doncellas a un volcán?

Un periodista advirtió a sus lectores de que el director de esta edición, es muy de derechas y critico con los tópicos dominantes sobre el islam y la inmigración

Tal vez les encantaría que el Estado montara una Operación Triunfo, aderezada con un First Dates, para formar la Filarmónica. Por fortuna, el actual Gobierno austriaco, que causó la ira de los progres y los rojillos cuando se formó, es una de las reacciones populares contra la socialdemocracia agonizante y está aplicando una política opuesta a la que padecemos en España. El canciller, Sebastian Kurz, asistió al Concierto con su esposa. Aquí es inconcebible que Sánchez y su mujer (o Mariano Rajoy y la suya) se bajaran del avión oficial por un día para acudir a un concierto o una representación teatral y mostrar interés por una actividad cultural.

Ninguna institución, ninguna costumbre, ninguna tradición europea puede quedar libre de las arremetidas del Imperio Progre. Por eso, aplaudir la Marcha Radetzky, escuchar Misa en latín y llevar chaqueta son hoy actos de resistencia. Como oponerse a repetir las mentiras del despotismo comunista que recomendaba Alexander Solzhenitsin. Hasta retorne el Rey, o al menos la belleza.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).