La narrativa política de las “transnacionales de la fe”

    0

    Cuando un abortista o un activista LGTBI se quedan sin argumentos, acusa a sus adversarios de ser religiosos. Un “salvavidas dialéctico” para tapar su pobreza intelectual o profesional. También es una invocación a las leyendas negras contra la Iglesia Católica, de esas que los socialistas ateos llevan más de un siglo inventando. Es un “úsese en caso de emergencia” que funciona más o menos así: “cuando el argumento no alcanza, tira la piedra y sal corriendo”.

    La reciente nota de Ciper Chile titulada “El desconocido rol estelar de J.A. Kast en la ‘guerra santa’ contra la OEA” es un buen ejemplo. Su autor Pedro Ramírez ofrece una colección de afirmaciones sin tomarse la molestia de sustentar lo que él llama “el lobby internacional cristiano”. Desde la perspectiva de Ramírez, una red de malvados con tentáculos por todo el mundo acechan a unos pobres apóstoles del aborto, el matrimonio homosexual y la identidad de género que realizan una desinteresada y humanitaria labor en la OEA. Datos aislados por aquí y afirmaciones osadas por allá, su historia termina en que el responsable de esta amenaza mundial, Trump y Bolsonaro incluidos, es José Antonio Kast. Coincidencia cósmica (para quien pueda creer esto) que Kast sea chileno y opuesto ideológicamente a la producción informativa cotidiana de Ciper Chile. Ese es el nivel de este “periodismo de investigación”.

    Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

    Haz un donativo ahora

    Ciper Chile es un medio informativo digital que se autodenomina “independiente” y que recibe donaciones de la Fundación Ford y de la Open Society Foundations de George Soros. ¿Será que a muy pocos les sorprende que sean las mismas fuentes de ingresos de esos “apóstoles” de la OEA que tanto defiende Ciper Chile? Y esa bien podría ser toda la explicación para entender este artículo.  

    Sin embargo, Ciper Chile no es un caso aislado sino que existe un medio informativo similar en cada país. Busque la narrativa y encontrará aquél que funciona en el suyo. También puede buscar directamente en el registro de cooperación internacional o donaciones que vienen del extranjero. ‘Follow the money’ (siga la pista el dinero) suele ser el camino más directo para analizar los intereses que existen detrás de estos “esfuerzos periodísticos”.

    ¿Es lícito desarrollar una narrativa política y comunicarla a los demás? Por supuesto que sí es lícito. Lo abusivo es pretender que una narrativa política pase por periodismo de investigación. Una cosa es ser libre de expresar tu opción política y ofrecer tu visión del mundo de acuerdo a los valores que decides aceptar y vivir. Y otra muy distinta es un análisis objetivo de los hechos con sustento documentado. Disfrazar un discurso político como periodismo de investigación es vender gato por liebre. Una estafa en todos sus extremos.

    La verdadera lucha política es la lucha por la imposición de las narrativas. En política, triunfa aquél que impone su narrativa en el público objetivo y se impone sobre la narrativa de sus adversarios

    Vale la pena pues, analizar algunos puntos de esta narrativa política de las “transnacionales de la fe”.

    Como toda narrativa política, desarrolla una historia (storytelling) para crear todo un contexto que sitúe a su político objetivo. La narrativa propone un marco conceptual (framing) que indica cómo debe pensar, sentir y actuar cada individuo con respecto a determinado tema. Le marca el panorama y le ofrece claves para “ver” e “interpretar” la realidad.

    La narrativa es de importancia crucial en el ejercicio de la política actual. Por un lado, construye un paradigma que luego funciona como base del discurso político de sus seguidores y aliados. Pero por lo más importante, es que la verdadera lucha política es la lucha por la imposición de las narrativas. En política, triunfa aquél que impone su narrativa en el público objetivo y se impone sobre la narrativa de sus adversarios.

    Aleix Sanmartin, uno de los consultores políticos más exitosos de habla hispana,  explica los tipos de narrativa política más usados. La de Ciper Chile encaja exactamente en lo que Sanmartín llama la “defensa numantina”: defender a una sociedad de un enemigo exterior que amenaza sus valores más preciados.

    Esta narrativa del tipo “defensa numantina” se construye a partir de los siguientes roles narrativos: 

    • Una víctima amenazada: en este caso, la OEA.
    • Un supervillano, José Antonio Kast.
    • Unos coadyuvantes del villano: Alliance Defending Freedom –ADF, una red de grupos e instituciones católicas y evangélicas, las “trasnacionales de la fe”: Political Network for Values, Advocates International, International Human Rights Group y Population Research Institute. Ésta última es la institución de la cual soy miembro.  
    • Los héroes: los promotores del aborto, el matrimonio homosexual y la identidad de género en la OEA.   
    • Los coadyuvantes de los héroes: American Civil Liberties Union – ACLU, Planned Parenthood, Michelle Bachelet.

    La efectividad de una narrativa política depende de la experiencia e inspiración de su creador. Es un arte. Para aquellos que se dan licencias no éticas, es saber mentir. Para aquellos que actúan en política dentro de parámetros éticos, es saber validar con hechos, contenidos racionales y emotivos con mucha persuasión para el público objetivo hacia el cual dirigen su mensaje.  

    Un dato curioso. Al momento de escribir estas líneas, más del 50% de los comentarios publicados a este artículo de Ciper Chile eran muy favorables a José Antonio Kast.

    Solo basta una pequeña dosis de sentido común para cuestionar la narrativa de Ciper Chile y frustrar el intento de asociar los esfuerzos por defender la vida, la familia y la libertad religiosa con un plan malévolo y antidemocrático. Alguno comentaba: “Me parece perfectamente legítimo que este señor busque apoyos legítimos para sus ideas… (En) toda la información del artículo no se observa ninguna ilegalidad o falta ética”. Y otro se preguntaba válidamente: “¿Cuál es el problema de la libre asociación y planificación de proyectos políticos en común a escala internacional? Quizás la molestia es que la organización sea un proyecto conservador y no una progresista…”. Otros más suspicaces simplemente no se tragaron el cuento de que los intereses de la OEA sean santos e inmaculados, ni que los LGTBI o abortistas sean unas pobres víctimas.

    Lo más significativo y que me animó a analizar este artículo de Ciper Chile es que buena parte de los comentarios favorables al artículo tan solo son insultos a los que llaman “fanáticos religiosos”, “medievales” y “de ultra derecha”. Como dijimos al principio, señal inequívoca de pobreza argumentativa y que algo pasa en la OEA que les fastidia la vida a ellos y a quienes los financian.

    Pero por los comentarios citados, creo que tendrán que intentar algo mejor.

    Me imagino que todos los aludidos por la narrativa de las “transnacionales de la fe”, más que agredidos por este conspiracionismo alucinógeno, nos sentimos halagados de ser objeto del ataque.

    Comentarios

    Comentarios

    Director de la Oficina para América Latina del Population Research Institute con dedicación a tiempo completo al desarrollo de herramientas de participación política en RELEASE, división de Population Research Institute, con consultorías y cursos de entrenamiento a más de 100 organizaciones pro vida y pro familia en 18 países de América Latina, España y Norteamérica. Coautor del libro 'Análisis de Escenario con Mentalidad de Ajedrecista' (2012) y 'Que no decidan por ti. Todos pueden hacer política en la era de la posverdad' (en prensa).