La picaresca del cine: entradas falsas y piratería

    José María Aresté denuncia el fraude de las subvenciones de cine por parte de los directores y explica cómo consiguen el mínimo de espectadores para poder beneficiarse del dinero que ofrece el Estado.

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    En fechas recientes muchos se han escandalizado por el llamado fraude del taquillazo. Algunos exhibidores habrían hinchado las cifras de venta de entradas de determinadas películas españolas, para poder acceder a las ayudas que se conceden por los resultados en taquilla. Un tipo de subvención que, por cierto, ha sido eliminada en la última reforma de ayudas a la producción de cine.

    Entre los títulos citados por el diario El País en la investigación llevada a cabo por inspectores del Ministerio de Cultura, y que ha terminado en los juzgados, se encuentran De mayor quiero ser soldado, Los muertos no se tocan, nene, La montaña rusa y Holmes & Watson. Madrid Days.

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    Los muertos no se tocan nene.
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    Y se ha mencionado como nombre involucrado más sonado el de Enrique González Macho, ex presidente de la Academia de Cine, que en declaraciones a El Periodico ha afirmado rotundo que “jamás, jamás, jamás he cobrado un duro de una subvención que no me correspondía. Soy un tipo honrado. Nadie en la vida me ha llamado golfo”. Entre los nombres que circulan en las informaciones periodísticas figuran los de Enrique Cerezo, José Luis Garci y Gerardo Herrero, sin duda pesos pesados del cine español.

    Una película para obtener una subvención necesita un mínimo de 60.000 espectadores

    60.000 espectadores requería como mínimo una película para acceder a este tipo de ayudas. Se supone que a veces, por muy poco, no se llegaba a la cifra necesaria, y entonces una forma de solventar el problema era asumir la compra de las entradas que faltaban; de completar un poquito a completarlo todo hay una amplia horquilla, y algunos no han dudado en presentar cifras de espectadores asombrosas con títulos de cuya existencia sólo saben los que los han producido y pocos más.

    Enrique González Macho, en la gala de los Goya del 2015/Fuente:EFE
    Enrique González Macho, en la gala de los Goya del 2015/Fuente:EFE

    Este modo de hacer era vox populi aunque nadie movía un dedo, a mí me hace pensar en el famoso 3% de Cataluña, que ahora es investigado sin contemplaciones, aunque todos recordamos el incómodo silencio que siguió a la mención del tema, una década ha, por parte de Pasqual Margall, el tema se recuerda ahora que padece Alzheimer.

    En ocasiones las películas contaban con apenas espectadores y los papeles daban unas cifras bastantes más generosas

    Se ve que en tiempos de crisis los fraudes que no eran tenidos en consideración, ahora merecen toda la atención, y ha bastado que algunos inspectores se acercaran a una sala de cine a visionar determinados títulos, para comprobar que de haber un único asistente en las proyecciones, el susodicho investigador, los papeles daban en cambio unas cifras de espectadores bastante más generosas.

    Comprendo las dificultades que atraviesa la industria del cine en España. El ivazo del 21% ha sido un golpe duro, hay competencia con otras formas de ocio más exclusivas, y muchos exhibidores han tenido que cerrar salas, u ofrecer espectáculos alternativos al cine, como la retransmisión de óperas y conciertos.

    España es un país de pícaros y hay mucho listillo que está orgulloso de engañar y que no le pillen

    Pero la ley hay que cumplirla, y a la hora de acceder a subvenciones no se puede caer en el engaño, ni en el cine ni en otros sectores que también reciben ayudas. Pienso que España es país de pícaros, hasta un género literario tenemos sobre el tema, y mucho listillo está orgullosísimo de engañar y que no le pillen. De modo que investíguese y seamos rigurosos. Aunque pienso que también habría que educar, y recuperar algo tan elemental, como el cada vez más ignorado sentido del bien y del mal, no todo está permitido.

    Dicho lo anterior, me hace gracia que aquí se cumpla a la letra lo ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Posibles engaños en las subvenciones, o cobros de cánones que luego sirven para los chanchullos de unos pocos, son esgrimidos por muchos como la excusa perfecta para una práctica que me parece absolutamente lamentable.

    En la piratería de películas no hace falta falsificar entradas, simplemente no se paga, con todo el morro

    Me refiero, por supuesto, a la piratería de películas y series de televisión, aquí no hay que falsificar entradas o suscripciones, simplemente no se paga, con todo el morro, es todo muy sencillo y limpio, un par de clicks, y adelante. En España es una práctica muy habitual, e incluso me he encontrado con internautas que nos echan en cara con insultos, en decine21.com, que no pongamos enlaces de descarga ilegal de películas, así, con gran descaro.

    Está claro que las nuevas tecnologías facilitan una barbaridad el acceso a muchísimas obras audiovisuales, lo que es una verdadera maravilla. Pienso que existen plataformas legales que permiten llegar a muchísimas obras de gran interés, y a precios bastante asequibles. También creo que la cosa debe mejorar, el sueño de un cinéfilo es poder consultar cualquier película que se haya hecho en el mundo mundial en cualquier momento, una gran filmoteca universal, lo que aún está lejos de ser una realidad.

    Jurassic World/Fuente: comicbookmovie.com
    Jurassic World/Fuente: comicbookmovie.com

    Entretanto es evidente que no todo vale, y que escudarse en que otros actúan mal para hacer lo propio no es una respuesta. Aparte de la evidente incoherencia de muchos, que dirán que piratean en respuesta a algunos fraudes por parte del cine español, cuando ellos lo que hacen al final es bajarse la última película de James Bond, de Pixar o el Jurassic World; y si pueden presumir de que han visto el nuevo Star Wars antes del estreno en salas se quedan tan contentos, vanidad de vanidades estúpida, a veces incluso pagando el precio de ver aquello en condiciones deplorables. No está hecha la miel para la boca del asno, ni siquiera la miel de blockbuster.

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    Zaragozano, ingeniero de telecomunicación, crítico de cine. Director de decine21.com. Ha dirigido las revistas Cinerama, Estrenos y DeVíDeo. Autor de numerosas críticas, entrevistas y ensayos relacionados con el Séptimo Arte, ha publicado un buen puñado de libros de cine, entre los que destacan "Escritores de cine" y "En busca de William Wyler".