La prensa contra Donald Trump

    De las críticas de Trump a la prensa no cabe duda. Del sesgo político de ella contra el 45º presidente de los Estados Unidos, tampoco.

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    Meme con la conocida frase del presidente Trump:
    Meme con la conocida frase del presidente Trump: "You are fake news".

    Nadie calificará la presidencia de Donald Trump como convencional. De hecho, parece que él haya roto todas las convenciones de la presidencia estadounidense. Una de ellas tiene que ver con su relación con la prensa.

    Bien es cierto que con Trump se cumple una ley que, aunque no inexorable, se cumple con pasmosa regularidad, como es que la prensa adora a los presidentes demócratas y critica a los republicanos. Pero incluso dentro de lo que son las preferencias de la prensa, Trump se sale del mapa.

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    La Administración de Bush II asumió desde el inicio que la prensa era un enemigo político. Una vez desechada la ficción, por parte del presidente y de la prensa, de que ésta es independiente, las relaciones entre ambas partes no empeoraron.

    Trump también asume que la prensa es su enemigo. Sólo que él ha adopta una posición beligerante. Ha colgado el cartel de “fake news” a todos los medios que le critican, con especial beligerancia contra la CNN que, cierto es, se ha convertido en el principal medio de oposición al presidente Trump, bajo el liderazgo de Jeff Zucker.

    El encono es sincero y abierto. Pero ambas partes han salido ganando. Trump el que más, pues si es presidente es porque los medios le hicieron la campaña ellos solos, primero durante las primarias republicanas y luego durante el período pre electoral.

    Trump sabe que no tiene nada que hacer con la prensa progresista, que es mayoritaria en los Estados Unidos

    Todo lo que dijera lo recogían sin pensárselo dos veces. Y, por otro lado, los ratios de audiencia, las visitas a Internet y las suscripciones a los medios viven una era dorada.

    La teoría de la comunicación política en una democracia, y en particular en el caso de la presidencia de los Estados Unidos, es que el presidente realiza su acción política, y los medios la reflejan con distintos grados de simpatía o antipatía en función de su posicionamiento ideológico.

    Los medios son el vehículo de la comunicación del presidente, y éste mantiene un tira y afloja para que ellos recojan lo que él hace y dice como él quiere, y no den cancha a los mensajes que le perjudican.

    Todo ello sigue en pie. Sólo que ahora los medios no tienen el monopolio de la comunicación con el público. También están las redes sociales. Trump, que desconfía de la prensa, ha hecho de su cuenta de Twitter un medio para comunicarse directamente con el pueblo americano.

    Quizás es que Trump sabe que no tiene nada que hacer con la prensa progresista, que es mayoritaria en los Estados Unidos. Ni por republicano (bien que de última hora), ni por su mensaje incompatible con cualquier corrección política, ni por su ideología (o estrategia) populista y refractaria a las élites podía llegar a buenos términos con ella.

    De las críticas de Trump a la prensa no cabe duda. Del sesgo político de ella contra el 45º presidente de los Estados Unidos, tampoco.

    Un estudio elaborado por la Escuela Kennedy de Gobierno, de Harvard, muestra que “la cobertura informativa de Trump durante los 100 primeros días de gobierno marca un nuevo hito en negatividad”.

    El tono negativo estaba en 80 de cada 100 informaciones, y el positivo en las 20 restantes. Ahora, si eso se lo ha ganado el propio Trump o es por sesgo, depende de la perspectiva de cada cual.

    «¿Qué oiríamos como críticas a Trump si hubiese espiado a una agencia de noticias, como hizo Barack Obama con Associated Press?»

    El medio que mejor le trata es Fox News con el 52 por ciento de noticias negativas (48 por ciento positivas). Y, como siempre, la prensa mejora su visión del poder cuando inicia una guerra. La mejor semana de Trump fue la duodécima (70-30), cuando ordenó un ataque con misiles a una base naval de Siria. Trump lo asume, diciendo: “A ningún político en la historia se le ha tratado peor o de forma más injusta”.

    Un reportaje elaborado por el New York Times intentaba retratar lo mal que ha tratado Trump a la prensa. Los peores casos son los de un periodista freelance que colaboraba con el NYT, y que fue arrestado cuando intentaba hacerle una pregunta al secretario de Sanidad, Tom Pence.

    Pero el resto son situaciones que no son claramente una violación de los derechos de los periodistas, o críticas por parte de algún republicano o del propio presidente.

    ¿Qué oiríamos como críticas a Trump si hubiese espiado a una agencia de noticias, como hizo Barack Obama con Associated Press? Obama espió a los funcionarios y a los miembros del Senado y de la Cámara de Representantes para cercenar las filtraciones.

    Trump ha excluido a varios medios críticos con él de las ruedas de prensa en la Casa Blanca. Obama lo hizo con Fox News. El Departamento de Justicia de Obama intentó que James Risen (NYT) revelase sus fuentes, y le llevó a los Tribunales. Llegó tan lejos como para conducirle al Tribunal Supremo.

    Donald Trump atiende a los medios de comunicación durante un acto público.
    Donald Trump atiende a los medios de comunicación durante un acto público.

    Entonces, el autodenominado Comité para la Protección de los Periodistas no nombró a Obama como el ganador del premio “al conjunto de logros en detrimento de la libertad de prensa”, galardón que sí le han dado a Donald Trump.

    Este enfrentamiento limita la capacidad de Trump de comunicarse con sus ciudadanos. Pero aunque aumenta los índices de audiencia, creo que a largo plazo minará aún más su credibilidad.

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    José Carlos Rodríguez es periodista. Forma parte del equipo de ProducciONE, pero en otra vida ha sido redactor jefe de Internacional de La Gaceta, y ha trabajado en la prensa digital en medios como Factual.es, elimparcial.es y libertaddigital.com. También ha colaborado con el semanario Alba, Expresión Económica, La Ilustración Liberal, La Gaceta de los Negocios o la agencia APIE, entre otros.