La trastienda del cine

    La maldición de Hollywood. Hasta el famoso letrero a al entrada de la ciudad tiene su propia leyenda “maldita”. Excentricidades de todo tipo adornan a un mundo envidiado de puertas hacia fuera, pero muy poco envidiable detrás de cámara.

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    River Phoenix, Woody Allen y Humphrey Bogart, tres estrellas de Hollywood
    River Phoenix, Woody Allen y Humphrey Bogart, tres estrellas de Hollywood

    A pesar de su mal estado de conservación, las primeras películas de Disney tienen algo especial, tanto en pantalla como detrás de ella. Por ejemplo, los actores que ponían voz a Mickey Mouse y Minnie Mouse en los años 30 estaban casados en la vida real.

    También lo estuvieron Lauren Bacall y Humphrey Bogart, tras enamorarse durante el rodaje de Tener o no tener. Fue en aquella memorable escena en la que ella le dice a él «¿Sabes silbar, verdad Steve?, sólo tienes que juntar los labios y soplar». El día de su boda, Bogart le regaló un silbato de plata con la inscripción «Si me necesitas, silba».

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    Sin embargo, no es precisamente oro todo lo que reluce en Hollywood. Antes al contrario, lo que parece una existencia placentera y lujosa esconde en realidad una existencia más que miserable. Y que suele tener un mal final.

    Tal es el caso de Philip Seymour Hoffman, quien moría hace ahora 3 años víctima de una sobredosis. Recuerda en parte a la de otros talentos algo más jovenes, como River Phoenix o Heath Ledger, cuyas vidas se vieron igualmente truncadas por motivos similares.

    «Cuesta encontrar alguien medianamente ‘normal’ en el mundo del cine -no digamos del español-, y da que pensar»

    Hay también historia de miedo, pero de verdad, como la de los abusos cometidos por Woody Allen sobre su hija cuando ésta tenía siete años. Es casi tan execrable la historia en sí misma como que nadie del mundo del cine le haya puesto las peras al cuarto a semejante pelma -y ahora, además, degenerado-.

    Cuesta encontrar alguien medianamente “normal” en el mundo del cine -no digamos del español-, y da que pensar. Adicciones varias, infidelidades a mansalva, broncas entre compañeros y excentricidades de todo tipo adornan a un mundo envidiado de puertas hacia fuera, pero muy poco envidiable detrás de cámara.

    Mirando el currículum de muchos de ellos recuerdo un consejo que a todos nos han dado nuestros mayores: ten siempre una escala de valores como Dios manda. ¿Cuestión de valores? Claro que sí.

    El famoso cartel de Hollywood situado en el Monte Lee en Los Ángeles (EE.UU.)
    El famoso cartel de Hollywood situado en el Monte Lee en Los Ángeles (EE.UU.)

    La maldición de Hollywood. Hasta el famoso letrero a al entrada de la ciudad tiene su propia leyenda “maldita”.

    Hay quien asegura haber visto sobre la letra “H” a una mujer de aspecto apenado y vestida tipo años 30. Se trataría de Peg Entwistle, una actriz de 24 años que había dejado Broadway para intentar convertirse en estrella de cine. Y que, tras varios fracasos, puso fin a su vida arrojándose desde lo alto del cartel en cuestión. Irónicamente, al día siguiente de morir llegó una carta del Beverly Hills Playhouse, ofreciendo a Entwistle un papel protagonista: el de una mujer que se suicidaba al final de la obra.

    Hay, con todo, “cosillas” más tolerables. Fueron memorables las melopeas del equipo de El Hombre Tranquilo, en especial las de John Wayne y John Ford, para disgusto de Maureen O´Hara. Katherine Hepburn, por su parte, bebió solo agua durante el rodaje de La reina de África, en protesta por las juergas etílicas de John Huston y Humphrey Bogart.

    Casi todos los participantes en la película, sin embargo, enfermaron por el mal estado del agua, salvo Bogart y Huston, ellos sólo  bebían whisky. Quizá porque todos ellos pertenecían a una clase especial. Muy especial.

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