El padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz
El padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz

Uno de los pequeños placeres del verano es estar tumbado en la playa y que una hermana tuya deje en la toalla de al lado una revista del corazón. En las fechas estivales, uno parece que es más propenso a leer este tipo de publicaciones. Será el calor.

El caso es que hace unos días le eché un vistazo al último número de Diez Minutos donde, entre la vuelta a la tele de María Teresa Campos y el paseo de Andrea Janeiro con “un amigo especial”, aparecía una entrevista con el Padre Ángel, fundador de los Mensajeros de la Paz.

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Le había leído ya en alguna otra ocasión y siempre me había quedado con la misma impresión: que el Padre Ángel, como persona, hace mucho bien y que, como sacerdote, dice muchas tonterías.

Sus buenas obras sociales son indiscutibles: miles de personas tienen un plato de comida caliente gracias a su labor, o un hogar de acogida o se sienten escuchadas y acompañadas en su iglesia de San Antón de Madrid, que abre las 24 horas del día. El sacerdote, además, ha logrado arracimar a cientos o miles de voluntarios –muchos de ellos, rostros conocidos- en torno a su gran labor social.

“Con una sola frase, el sacerdote le da una patada a dos mil años de Credo de la Iglesia”

El problema es cuando se manifiesta como sacerdote sobre temas de la Iglesia y el Magisterio. Ahí, el fundador de Mensajeros de la Paz suele patinar. Aparte de su ambigüedad sobre temas como el aborto, el divorcio, la homosexualidad u otros que le podrían hacer menos popular si se alinease claramente con la doctrina de la Iglesia, el Padre Ángel cae con frecuencia en el relativismo y en el sincretismo más burdos.

“Antes creíamos que sólo había una Iglesia, la nuestra, pero hay otras, las de los musulmanes, los protestantes, todas son verdaderas y hay que respetarlas”, afirma en la entrevista del Diez Minutos. Con una sola frase, el sacerdote le da una patada a dos mil años de Credo de la Iglesia, que proclama que “creo en la Iglesia, que es una”.

¿Qué hace el Padre Ángel cuando llega a esta frase del Credo en su misa dominical? ¿Se la salta, la recita por lo bajini? Si todas las religiones son verdaderas, ¿es tan válido el sacrificio humano ofrecido a un dios azteca o las creencias de los reductores de cabezas en África como un acto de caridad realizado por un cristiano?

Continúa el Padre Ángel: “El Corán es uno de los libros sagrados y yo lo tengo en mi despacho”. ¿Qué significa eso? ¿Que el Corán es un libro sagrado más, como pueden ser la Biblia, el Libro de Mormón, el Popol Vuh o el Mul Mantra? ¿Que las enseñanzas que recogen unos y otros pesan los mismo y le pueden valer por igual a un cristiano, a un hindú, a un musulmán o a testigo de Jehová? ¿Que da igual la religión que profeses, ya que lo que importa es el buen rollo entre todos y lo políticamente correcto?

“Nunca la familia estuvo tan unida como ahora”, responde cuando le preguntan por solidaridad y valores. Pues hombre, con una cifra de divorcios que supera a los matrimonios; con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo como tenemos en España; con un número de bodas por la Iglesia que ha caído en picado, no está la situación como para que un cura se alegre.

“Poner a Santa Teresa y a La Pasionaria al mismo nivel es propio de alguien a quien le interesa un pimiento la verdad histórica”

Le preguntan por las mujeres y la Iglesia. Tras soltar la típica retahíla tan aplaudida de que “tendríamos que pedir perdón a las mujeres por no haberles dejado acceder a los puestos que tienen los hombres, pero todo llegará” (¿se refiere al sacerdocio femenino, taxativamente rechazado por la Iglesia?), enumera a dos mujeres importantes en la historia: “Santa Teresa y La Pasionaria”.

Dolores Ibárruri, La Pasionaria y Santa Teresa de Jesús.
Dolores Ibárruri, La Pasionaria y Santa Teresa de Jesús.

Ahí, el Padre Ángel se luce de nuevo. Pero es que su obsesión es quedar bien con todo el mundo. Por eso, en otra parte de la entrevista afirma que “yo soy de todos, sin distinción de ningún tipo, por eso cuando me ven con alguien del PP o de Podemos, intentan etiquetarme”.

Poner a Santa Teresa y a La Pasionaria al mismo nivel es propio de alguien a quien le interesa un pimiento la verdad histórica y busca, a cualquier coste, armonizar lo que no es armonizable.

De Santa Teresa, poco hay que decir, ya que es de sobra conocida su santidad. Sobre La Pasionaria, sería bueno recordarle al Padre Ángel que fue una agente al servicio de uno de los  mayores genocidas de la Historia: Stalin, y que, entre otras lindezas, amenazó de muerte en el Congreso a Calvo Sotelo quien, curiosamente, fue asesinado pocos días más tarde. No, Padre Ángel, no vale la equidistancia para encumbrar a una mística y a una figura rastrera y deleznable.

Hace pocos días, el Padre Santiago Martín, párroco en Madrid, recibió una reprimenda pública, inmediata y severa por parte del cardenal Osoro. Como recordarán, el Padre Santiago había compartido con sus feligreses una reflexión personal sobre la responsabilidad en los atentados de Barcelona durante la misa de ese domingo.

“¿Va a corregir el cardenal de Madrid a uno de sus sacerdotes que ha cuestionado públicamente el Magisterio de la Iglesia?”

El arzobispo de Madrid nos sorprendió con una rapidez y una contundencia desconocidas. El Padre Santiago había dado su opinión sobre un tema opinable y de actualidad que en nada afectaba al Magisterio de la Iglesia. Fue, como digo, inmediatamente amonestado.

El Padre Ángel acaba de dar muestras, en una revista de ámbito nacional, de relativismo y sincretismo y se ha posicionado en una postura claramente herética en cuanto a la verdadera Iglesia y la Revelación. Lo que pasa es que lo que dice el Padre Ángel es políticamente correcto y no arma escándalo. Al menos, no entre los medios de comunicación, que aplauden continuamente al sacerdote.

¿Va a decir algo el cardenal arzobispo de Madrid? ¿Va a llamar la atención y a corregir a uno de sus sacerdotes que ha cuestionado públicamente el Magisterio de la Iglesia, o lo va a dejar estar?

Ya sabemos la respuesta: no, el cardenal arzobispo no va a decir nada. Permitirá que uno de sus sacerdotes siga sembrando el desconcierto doctrinal y que chapotee abiertamente en la herejía. Total, eso al mundo no le escandaliza, y hasta le agrada.

El Padre Ángel: un hombre generoso que hace muchas cosas buenas por los demás. Pero, como sacerdote, una auténtica calamidad.

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Álex Navajas es periodista. Contertulio habitual de El Gato al Agua, de Intereconomía TV, ha trabajado once años en La Razón y dirige su propio Gabinete de Comunicación. Imparte también cursos y seminarios de formación.