El presidente de CitizenGo, Ignacio Arsuaga, junto al marido e hija de Asia Bibi

Recuerdo el miedo que tenía la mujer de Nacho Arsuaga cuando iba a viajar a Pakistán acompañado de otros voluntarios de HazteOir.org a ver a la familia de Asia Bibi. En el Ministerio de Interior les dijeron que era un viaje de alto riesgo y les recomendaron no viajar. Miguel Vidal me dejó por escrito los teléfonos de su familia, a los que debía llamar en caso de que les ocurriera algo. Rezamos mucho durante aquellos días para que no les pasara nada.

Convivieron con la comunidad cristiana de Pakistán, con la familia de Asia, y elaboraron un documental para hacer más visible la injusticia cometida con Asia Bibi, y también para concienciar sobre todo a los católicos españoles sobre el calvario que nuestros hermanos en la fe viven allí, y sobre la firmeza de su amor a Cristo, que les lleva en tantas ocasiones a dar la vida por Él.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

HazteOir.org, a través de su plataforma MasLibres.org, coordinada por Miguel Vidal, se ha dejado la piel durante todos los años en los que Asia ha estado encarcelada para que tanto ella como su familia recibieran el apoyo de la Comunidad Internacional y así se hiciera justicia con ellos. Ignacio les llevó ante el Papa Francisco, HazteOir.org les dio un premio que era además un premio para todos los cristianos perseguidos por su fe.

El marido de Asia Bibi, Ashiq Masih, saluda al Papa Francisco en El Vaticano en presencia del presidente de HazteOir.org, Ignacio Arsuaga / LOR
El marido de Asia Bibi, Ashiq Masih, saluda al Papa Francisco en El Vaticano en presencia del presidente de HazteOir.org, Ignacio Arsuaga / LOR

Se celebró un Congreso en el que las hijas de Asia y su marido pudieron contar al mundo su drama, y siempre, aún hoy, nuestra asociación sigue dando todo el apoyo material, humano y espiritual a una familia castigada por ser cristiana. No todo lo que se ha hecho por ellos ha salido a la luz, tantas otras cosas se han hecho en silencio, tantas llamadas a su abogado, a las instituciones, a los gobernantes, tantas cosas que nadie sabe… Incluso hace unos días, cuando se comunicó que Asia había sido liberada, no hubo ningún afán por ponerse medallas, algo que tantos otros hubieran hecho sin perder ni un minuto. No, no se buscaba el reconocimiento externo, sino otro mucho más verdadero, el de Dios y el de la conciencia de cada uno de los que trabajamos juntos para construir un mundo mejor.

Hace unos días una gran amiga reenvió la solicitud de firmas en la que se pedía que el Gobierno diera asilo a Asia, a su marido y a sus cinco hijos. Me mandó disgustada la respuesta de una madre del grupo del colegio católico al que lleva a sus hijos: “Hija, lo siento, la causa es buena, pero como es de HazteOir.org yo no la firmo”.

Le recomendé que no se enfadara y que rezara por ella, porque probablemente lo necesitaba más que Asia y que la mayoría de los cristianos perseguidos. Me imagino a esa chica dándole al “enviar”, y volviendo a su grupito estufa, quedando para ir a Misa y reenviando vídeos en los que recomiendan que los niños no se enganchen en exceso a los móviles.

“Luis del Pino dijo que algún día España tendría que reconocer a Ignacio Arsuaga lo que ha hecho por defender los valores y principios que siempre la han sustentado”

Tal vez por un momento pensó en Asia Bibi cuando leyó el mensaje, puede… pero mucho me temo que sólo pensó en HazteOir.org, así, en abstracto, porque no sé si ni siquiera nos conocerá a alguno de los que formamos parte de este gran proyecto. Probablemente se quedó con la conciencia súper tranquila por no firmar algo promovido por una especie de secta semisecreta mala, muy mala, que se pasa el día pensando cómo captar adeptos y que recibe el dinero de otra secta muy secreta. Que Asia Bibi podía ser asesinada después de haber pasado años en la cárcel por ser cristiana es secundario, lo importante es que los que la defienden son los malos de HazteOir.org y por ahí no se puede pasar.

No tenemos ni idea de lo que sufren nuestros hermanos en la fe. Nosotros, que ni siquiera somos capaces de cambiar nuestro voto secreto por defender unos principios fundamentales que están siendo atacados día a día, que nos avergonzamos de bendecir la mesa junto a nuestro hijos en un lugar público, que cuando vamos a Misa decimos que vamos a una reunión, que somos incapaces de nombrar a Dios y hablamos siempre del “jefe”, o “el de arriba”… Nosotros que nos hacemos ecos de calumnias malintencionadas y además colaboramos a difundirlas, nosotros, los católicos de Misa y Comunión diaria, no nos preocupamos de los que, pudiendo renunciar a Cristo, son degollados públicamente mientras rezan de rodillas en una playa.

Tengo suerte de que cosas como las que me cuenta mi amiga al menos a mí nunca me han afectado, sino que me han ayudado a darme cuenta de lo lejos que estamos de compadecernos de los que lo dan todo no teniendo nada y de lo ciegos que estamos ante el sufrimiento de nuestros hermanos en la fe. Seguro que Ignacio, Pablo, Miguel, Nicolás, y tantos otros a los que quiero y con los que trabajo, saben lo que digo.

En la última entrega de premios HO Luis del Pino dijo que algún día España tendría que reconocer a Ignacio Arsuaga lo que ha hecho por defender los valores y principios que siempre la han sustentado. Yo así lo creo, no sólo a Ignacio sino a todos los que forman parte de la gran familia de HazteOir.org. Uy, si lo hubiera oído la amiga de mi amiga…

Comentarios

Comentarios

Compartir
Doctora en Medicina especialista en Pediatría. He trabajado en proyectos de cooperación al desarrollo en Sudamérica y África. Portavoz de Derecho a Vivir. Tengo la gran suerte de conocer una gran verdad científica: aquel que aparece en el mismo momento de la concepción es un ser vivo de la especie humana. Nuevo, diferente, único. No habrá otro igual a él sobre la faz de la Tierra. He dedicado parte de mi vida a proclamar esta verdad y a defender el derecho a la vida de cada uno de estos seres humanos.Es fácil. Me asiste la verdad y la certeza de que esta causa triunfará. Por eso estoy aquí