Cardenal Norberto Rivera, arzobispo de México
Cardenal Norberto Rivera, arzobispo de México

El 21 de octubre, al sur de la Ciudad de México, concretamente en la residencia del cardenal don Norberto Rivera Carrera, se dio un enfrentamiento a balazos que le costó la vida a uno de los guardias que velaban por la seguridad del arzobispo emérito.

Aunque el jefe de gobierno de la capital del país pretendió minimizar lo ocurrido diciendo que se trató de un asalto frustrado, la verdad es que existen muchas incógnitas sin resolver.

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Máxime sabiendo que al cardenal lo venían vigilando desde hace un mes.

Si deseamos tener un poco de luz que aclare lo ocurrido, habrá que responder la pregunta elemental que se hacen todos los expertos en criminalística: ¿Qui prodest? (¿A quién beneficia?).

En efecto… ¿Quién o quiénes podrían ser beneficiados con el posible secuestro o, lo que es peor, con el asesinato del cardenal don Norberto?

En lo que va del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, han sido asesinados 26 sacerdotes

No hay que olvidar que -aunque no con la misma violencia con que ocurre en Siria o en Irak- la triste realidad es que la Iglesia Católica sufre también una sangrienta persecución.

Dejando a un lado que, en 1967, fue asesinado monseñor José de la Soledad Torres Castañeda, obispo de Ciudad Obregón y que en 1993 fue asesinado el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, arzobispo de Guadalajara, lo ocurrido el 21 de octubre da mucho que pensar.

Especialmente si tomamos en cuenta que, en lo que va del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, han sido asesinados 26 sacerdotes; de todos ellos, son siete los que han perdido la vida en circunstancias dramáticas en lo que va de 2018.

El cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo era obispo de Guadalajara (México) cuando fue asesinado el 24 de mayo de 1993 / Diócesis de Guadalajara
El cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo era obispo de Guadalajara (México) cuando fue asesinado el 24 de mayo de 1993 / Diócesis de Guadalajara

Eso sin contar las acusaciones de pederastia -la mayoría de ellas infundadas y calumniosas- con las que se pretende enlodar el buen nombre de muchos sacerdotes.

¿Qui prodest? ¿A quién beneficia?

Pudiera ser que, ante el cambio de gobierno que se avecina, existiesen grupos interesados en crear un clima de incertidumbre que acabe desestabilizando al país. Pudiera ser…

Sin embargo, algo que no hay que perder de vista es el hecho de que el cardenal don Norberto siempre se ha distinguido por su valiente defensa de la vida al condenar el aborto, la eutanasia y la legalización de las drogas.

Asimismo, es ejemplar la condena que el purpurado ha hecho de las uniones “contra natura”, popularmente conocidas como matrimonios homosexuales.

Ni duda cabe que la intransigente actitud de dicho prelado le ha ganado el odio de las mafias anti vida y anti familia que pretenden llevar agua a su molino.

Eso explica tanto los insultos como los intentos de agresión física que ha sufrido por parte de grupos sectarios al salir de su misa dominical en la catedral de México.

Así pues, reuniendo todos los elementos -un cardenal, un obispo y varios sacerdotes asesinados- las piezas parecen encuadrar dentro del rompecabezas para mostrarnos un cuadro en el cual el paisaje no es otro que el de la persecución religiosa.

Providencialmente el atentado fracasó.

No obstante, a pesar de haber fracasado en su intentona criminal, el hecho de haberlo intentado es ya una amenaza no solamente en contra del cardenal Rivera sino también en contra de aquellos obispos y sacerdotes que tengan el valor de defender la doctrina católica.

Consideramos que el fallido atentado en todo un amago con miras a que la Iglesia se amedrente, se refugie dentro de los templos y renuncie a cumplir su vocación profética.

No hace falta ver las barbaridades cometidas por los islamistas en Oriente Medio para hablar de una Iglesia perseguida.

En todas partes se cuecen habas y aunque ya no estamos en tiempos del perseguidor Plutarco Elías Calles, la triste realidad es que también en México se padece un clima de persecución religiosa.

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Abogado, historiador y periodista. Editorialista de el Heraldo de México (1973-2003). Colaborador de varias revistas mexicanas y españolas. Corresponsal en México de la revista Iglesia-Mundo (1981-1994). Autor de 'La cruzada que forjó una patria' (1976); 'Forjadores de México' (1983); 'Los mitos del Bicentenario' (2010) e 'Isabel la Católica. Su legado para México (2013).