Algunos de los inmigrantes del Aquarius son transferidos a otro buque para trasladarlos al puerto de Valencia. / EFE
Algunos de los inmigrantes del Aquarius son transferidos a otro buque para trasladarlos al puerto de Valencia. / EFE

La crisis del buque Aquarius, de la ONG francesa Médicos Sin Fronteras, ha despertado los más variados argumentos, reproches, ofrecimientos y debates. Se han vertido ríos de tinta sobre la labor de estas organizaciones en el Mediterráneo, las decisiones de los gobiernos europeos, en especial de Italia y España o el análisis de la situación real de los migrantes a bordo.

No se trata, como es comprensible, de una cuestión sencilla, unívoca, ni candidata a un análisis casi tan fugaz como la declaración de la república ficticia de Cataluña o el paso de Máxim Huerta por el Ministerio de Cultura.

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Trataré, pues, de organizar algunas ideas que parecen necesarias para realizar un análisis lo más sensato posible y, así, estar en condiciones de alcanzar, tal vez, algunas conclusiones razonables.

1.- Migraciones, la gran cuestión mundial

Según el informe Presiones migratorias en el largo plazo: proyecciones de migración internacional hasta el año 2050 del Banco de España, puiblicado en diciembre de 2017, se espera que a mediados de este siglo el 3,5% de la población mundial estará desplazada de su país de origen. Eso supone unos 335 millones de seres humanos. A esas alturas de siglo, se prevé que los movimientos de población desde el África subsahariana se eleven hasta 78 millones de personas.

Según el Banco de España, lel destino favorito de los emigrantes lo componen las cuatro mayores economías de la Eurozona, a saber Alemania, Francia, Italia y España. No en vano, la mayor brecha entre pobreza y riqueza se sitúa precisamente en el Mediterráneo, entre África y Europa.

Según el Informe sobre Migraciones de la ONU correspondiente al año 2017, Europa recibió en el año 2017 casi 78 millones de ciudadanos provenientes de países externos. En el año 2000, apenas superaban los 56 millones.

El pasado año, España recibió 5,9 millones de migrantes según el estudio, siendo el décimo país en este escalafón a nivel mundial (junto a Italia), por detrás de los Estados Unidos, Arabia Saudí, Alemania, Rusia, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Canadá y Australia.

2.- El migrante no es necesariamente un refugiado

Las razones que mueven a una persona a dejar atrás su país de origen, su familia, sus raíces o un entorno conocido pueden ser variadísimas, aunque generalmente se señalan como las más comunes: causas medioambientales (desastres naturales); motivaciones económicas; razones culturales (por ejemplo, la búsqueda de libertad religiosa); factores sociales (matrimonio con un extranjero) o políticas (guerras, persecución política, etc).

En 1951, la ONU estableció en la Convención de Gionebra que se puede considerar refugiado a la persona que “teniendo un temor bien fundado de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social particular, u opinión política, está fuera de su país, de su nacionalidad y está inhabilitado o, a causa de este miedo, no quiere optar por la protección de este país”.

“España debe medir sus fuerzas, valga la expresión. Y no sólo en términos económicos (600 personas, a 500 euros al mes ¿durante cuánto tiempo?), sino en términos sociales, culturales, de soberanía, seguridad, etc”

Por lo tanto, ha hecho bien el Gobierno en poner sordina a quienes, como la vicepresidenta del Gobierno valenciano, Mónica Oltra, aseguraban que se les va a otrogar tal categoría a las más de 600 personas a bordo del Aquarius.

Sin embargo, el Gobierno también ha asegurado que va a obviar la Ley de Extranjería para autorizar la entrada del buque en aguas españolas al tiempo que ha anunciado que facilitará el acceso al procedimiento para obtener la condición de asilados.

Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en 2017 hubo casi 22,5 millones de refugiados, de los cuales la mitad son menores de 18 años. En España se concedieron 627 estatutos de de asilo en 2017. 

3.- España, nación solidaria

Sin duda alguna, el carácter solidario de las gentes de España es un rasgo que, generalmente, es reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras. Rara es la catástrofe humana -suficientemente difundida por los medios, se entiende- que no provoque una excepcional respuesta humanitaria desde la piel de toro. Eso es bueno. Objetivamente. Y hay que aplaudirlo y fomentarlo.

Tan obvia es esa bonhomía como terrible es que el Mediterráneo sea una tumba para miles y miles de personas todos los años que, al capricho de las mafias, tratan de llegar hasta Europa a través de Grecia, Italia o España.

Pero…

4.- ¿Hasta dónde podemos ayudar?

La solidaridad no se puede hacer a tontas y a locas. Sería absurdo, por ejemplo, que millones de españoles estuvieran, como están, dispuestos a donar sus órganos si no existiera el Centro Nacional de Trasplantes, si estuviera mal organizado, falto de recursos o no se hiciera un correcto análisis de los órganos ofrecidos antes de asignarlos.

De forma análoga, España debe medir sus fuerzas, valga la expresión. Y no sólo en términos económicos (600 personas, a 500 euros al mes ¿durante cuánto tiempo?), sino en términos sociales, culturales, de soberanía, seguridad, etc. Existe el riesgo, bien conocido por Suecia o Alemania, de las zonas de exclusión (no-go zones) en las que ni siquiera la Policía se atreve entrar en determinados barrios.

Porque esta es otra:

5.- ¿Quién viene a bordo?

El cardenal Cañizares, que se ha prestado raudo como le corresponde a un servidor de la Iglesia católica a dar asilo a 200 ‘pasajeros’ del Aquarius, advirtió en 2015, en la crisis provocada por el avance del terrorismo islamista en Siria e Irak, que había que estar atentos y separar “el trigo de la paja” ante el riesgo de infiltración de radicales islámicos. Los mismos que entonces le criticaron hoy esperan a su lado la llegada del buque de Médicos Sin Fronteras.

Y la cuestión o es baladí. Habrá que investigar si es cierto, como ha dicho la vicepresidenta del Gobierno valenciano, se han producido violaciones a mujeres a bordo de la nave de Médicos sin Fronteras.

Si es así, -responsabilidades a parte de la ONG- ¿cómo se va a identificar a los posibles causantes de violación, cuando no de posible estupro a tenor de la edad habitual de las mujeres migrantes?

6.- El papel cuestionable de las ONG

La ley del mar, codificada o sin codificar, durante siglos ha estado clara en lo que a rescate de naves al pairo y naúfragos se refiere. Pero parece que este no es el caso. No son pocos los que han difundido las pantallas de monitoreo de los barcos que operan entre las costas de Libia y las de Italia en los últimos años. Parece Trasmediterránea, pero peor.

Peor porque, si no hay connivencia con las mafias que embarcan -aprovechándose del fallido estado libio- a quienes buscan un futuro mejor o huyen del hambre o la guerra, se le parece mucho. Como dicen los niños, ‘si querer queriendo’ o ‘sin querer evitarlo’ el caso es que les hacen la mitad del trabajo a las mafias.

Esta es la razón por la que el Gobierno italiano ha rechazado en apenas unas horas acoger al Aquarius mientras que ha llevado hasta puerto seguro en Catania a 923 personas rescatadas por la Guardia Costera. ¿Por qué unos sí y por qué otros no? Precisamente por la conexión (más o menos voluntaria) de las oenegés con las mafias. También es para tenerlo en cuenta.

“¿Acaso no hay personas en España viviendo de forma mísera, para quienes las instituciones no han tenido tantos miramientos? Es una pregunta lícita, que merece la pena ser analizada”

7.- La demagogia política y social

Muchos se preguntan si todo el despliegue de medios de todo tipo, públicos y privados, que se está realizando con motivo de la próxima llegada a Valencia del Aquarius no se podría haber puesto en juego con los miles de personas que en la ciudad del Turia y en el resto de España llevan año pasando las de Caín.

¿Acaso no hay personas en España viviendo de forma mísera, para quienes las instituciones no han tenido tantos miramientos? Es una pregunta lícita, que merece la pena ser analizada.

Parecería que el Aquarius ha despertado una ola de solidaridad que, si bien ya la hemos ponderado como positiva, también hay quien la ha aprovechado con una buena dosis de demagogia. Es el caso, por ejemplo, de la cadena hotelera Blue Bay Resorts, que anunció a bombo y platillo que iba a integrar en su plantilla a 20 de los integrantes del pasaje del Aquarius cuando en su página web deja bien claro que “en este momentos no tenemos ofertas” de trabajo.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".