Un bebé descana en su silla con una pegatina de Aborto Cero colocada sobre su cuerpo /DAV
Un bebé descana en su silla con una pegatina de Aborto Cero colocada sobre su cuerpo / DAV

Pertenezco a una generación de españoles que ha vivido con pasión -desde hace más de tres décadas- el debate ético, social, político y jurídico en torno al aborto. Los nacidos después de 1985, sin embargo, han convivido con una normativa que despenalizaba el exterminio de bebés en el seno de su madre o, desde 2010, con una legislación que directamente reconoce el aborto como un ‘derecho’ de la mujer y obliga por tanto a administraciones y profesionales a ser cómplices de la muerte de inocentes.

Es sabido que los gobiernos socialistas -primero de Felipe González y después de Rodríguez Zapatero- impulsaron esta barbarie presentándola como un “avance” social. Y la derecha -el Partido Popular- no ha movido por supuesto un dedo para reducir la matanza de inocentes mediante una reforma normativa o a través de medidas administrativas o protocolos sanitarios y sociales para ayudar a la mujer embarazada a tener a su bebé.

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Los argumentos a favor del aborto son falaces, pero su perversa propaganda, justo es reconocerlo, ha triunfado. Y en marzo de 2019, 34 años después de su despenalización, la sociedad española, los legisladores y gobernantes, miran hacia otro lado si tratamos acerca de este drama.

Pero el drama sigue ahí y taparse la cara para no verlo no lo suprime. En su Informe ’El aborto en España 30 años después’ (1985-2015) el Instituto de Política Familiar (IPF) recuerda que en 19 años de gobierno del PSOE se produjeron 1.182.227 abortos. Y durante el mandato del PP, sólo hasta el año 2015, se realizaron 918.203 abortos.

Si sumamos los perpetrados en 2016 (93.131) y 2017 (94.123), todavía bajo el mandato de Mariano Rajoy, concluimos que durante las legislaturas ‘populares’ 1.105.457 bebés no llegaron a nacer porque fueron eliminados en el seno materno. “El PSOE ha legislado el aborto y el PP lo ha consolidado”; afirma con rotundidad el estudio del IPF. En total, desde 1985 hasta 2017 han dejado de nacer en España a causa del aborto quirúrgico (no tenemos datos del farmacológico) nada menos que 2.287.684 niños.

El Partido Popular y el aborto en España /IPF
El Partido Popular y el aborto en España /IPF

En definitiva, en la España de 2019 en la que nadie quiere hacer referencia al aborto, esta práctica sigue siendo lo que era: la privación de la vida de un ser humano. Lo sabemos todos: cuando una mujer sufre un aborto natural es una tragedia porque lo que se ha perdido es una vida humana. El desenlace de un aborto provocado es exactamente el mismo. No hay interrupción del embarazo sino finalización de la breve existencia del pequeño.

La realidad es que el ‘establishment’ sigue impidiendo que la legislación que permite el aborto se mueva un ápice

¿Por qué los gobiernos socialistas y ‘populares’ han apostado por el exterminio de seres humanos en lugar de favorecer los nacimientos? Sólo pueden obedecer a motivos ideológicos y a presiones de los ‘lobbies’. Nadie en su sano juicio puede entender que ningún político se haya tomado en serio la tragedia del aborto. Si no es por razones éticas, al menos por motivos demográficos. Sobre todo en una sociedad en la que el número de nacimientos ha descendido a cifras similares a las de 1941. Cuando, además, a las mujeres españolas les gustaría tener más hijos de los que tienen, si nos atenemos a los datos que proporciona el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La realidad es que el ‘establishment’ sigue impidiendo que la legislación que permite el aborto se mueva un ápice. Ciertamente, los líderes del PP y Vox. Pablo Casado y Santiago Abascal respectivamente, se han mostrado favorables al derecho a la vida. El primero expresó su deseo de volver a la despenalización regulada en 1985, pero no está claro que vaya a comprometerse a hacerlo de cara a las próximas elecciones generales. De hecho, en la Convención Nacional de su formación política, supuestamente organizada para definir los principios, el derecho a la vida no se abordó. Dicen que debido a los progres con poder.  

Por su parte, Santiago Abascal parece que se ha mostrado más claro, pero hace falta saber si lo va a incluir en sus propuestas para el 28-A o se va a olvidar de los niños por nacer una vez traspasada la frontera electoral como hizo, por ejemplo, Mariano Rajoy.

Cuando se debatía la despenalización del aborto hace tres décadas, eran bastantes los intelectuales que defendían a los niños por nacer y se oponían a la legislación abortista en sus artículos. Escritores como Miguel Delibes y pensadores como Julián Marías se posicionaron sin complejos. Hoy es difícil encontrar algún valiente que se atreva a hacerlo, con excepción por supuesto de los ilustres y heróicos colaboradores de Actuall.

Pero no me cabe la menor duda de que la muerte de casi 100.000 niños al año no puede quedar impune. La tragedia de vidas rotas no puede silenciarse. Más allá de lo que hagan o dejen de hacer políticos y legisladores, siento que los españoles nacidos antes de la década de 1980 tenemos una obligación ineludible con los que vienen detrás de nosotros: recordarles que el derecho a la vida es el fundamento de todos los demás y que el aborto es la muerte de un inocente. Y debemos proclamarlo en privado y en público. Y exigir y reclamar que se legisle y se administren los recursos públicos a favor de la mujer y de su hijo. Y soñar y trabajar duro para que una verdadera cultura de la vida se abra paso en España. Es nuestra responsabilidad.

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Licenciada en Geografía e Historia y máster en Bioética, ha sido editora de Ciencias Sociales y contertulia en el programa La Linterna de la Iglesia de la cadena COPE. Miembro de varias entidades sociales, aspira a cambiar el mundo como responsable de prensa en HazteOir.org.