HIllary Clinton posa con la camiseta diseñada por una humorista anti Trump y proaborto.

Hillary Clinton aparece en un reciente comentario en la red social con una foto en la que muestra una camiseta negra con las palabras ‘nasty woman’ (mujer mala o mujer desagradable) impresa en blanco. En el texto, “¡Apoya a Samantha Bee & Planned Parenthood y compra esta camiseta de ‘Nasty Woman’!”.

En medio de los problemas, decepciones y el grosero histrionismo de Donald Trump siempre viene bien que se nos recuerde que, al menos, se evitó lo peor.

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La tal Samantha Bee es una supuesta comediante con la gracia en salva sea la parte, famosa por la ya agotadora y terriblemente manida rutina de harponear al presidente de Estados Unidos y supuesta ‘autora intelectual’ -ya me dirán ustedes- del diseño de la simplicísima camiseta, de la que se dice en la tienda online que todos los beneficios de su venta irán a parar a esa gigantesca máquina de picar carne humana conocida como Planned Parenthood, la multinacional del aborto.

“Cada día estoy más convencida de que el nuevo feminismo consiste en hacer de la mujer una parodia del macho”

Lo de ‘nasty woman‘ es, supuestamente, una referencia ‘humorística’ a un comentario de Trump en campaña, pero no desdice en absoluto con toda una línea de identificación del moderno feminismo ni, por supuesto, con los sangrantes mensajes de muchas camisetas en apoyo de esta firma de carnicería industrial, como ‘Yo he abortado y estoy orgullosa’. Gloria Steinem, envejecida diva del feminismo, llevaba una en la última foto que le vi.

Gloria Steinem luciendo una camiseta en la que reivindica haber matado a su hijo
Gloria Steinem luciendo una camiseta en la que reivindica haber matado a su hijo

En declaraciones a la revista People, la comediante presentadora del programa de televisión ‘Full Frontal With Samantha Bee’ señala que “a veces hay que ser desagradable para que salga el trabajo”.

Cada día estoy más convencida de que el nuevo feminismo consiste en hacer de la mujer una parodia del macho, acentuar en ella todos los rasgos que siempre se han criticado en el varón para quedar como una copia simiesca, torpe y poco sincera.

No sé usted, pero yo siento cero deseos de ser una ‘mujer desagradable’, y de serlo ‘mala’ -puedo llegar a serlo bastante- no me siento exactamente orgullosa ni me parece que tenga sentido alguno hacer de ellos bandera.

Hay algo que solo puedo calificar de diabólico en este intento de identificar el éxito femenino con una agresividad fuera de todo y que no viene a cuento, y la vemos en todas partes.

Al mismo tiempo que se exige desde todos lados al varón que sea “sensible”, que se abra “a sus sentimientos”, que se convierta, en fin, en un pelele llorón al que, personalmente, no dejaría que se me acercara ni con un palo, se empuja a la mujer a que sea ‘mala’, ‘desagradable’, agresiva y fiera. En otras palabras, que resulte lo más repulsiva posible al sexo contrario.

“La progresía no tiene ya otra cosa que vender que lo malo, lo feo y lo falso. Nunca fue -esto es interpretación muy personal, pero lo digo convencida- otra cosa”

Ahora que, gracias a Trump y la ‘trama rusa’, por un lado, y Emmanuel Macron y su reciente “el cambio climático es la causa del terrorismo“, por otro, las más alocadas teorías de la conspiración se han vuelto respetables, aprovecharé para sugerir que todo parece una conjura para que nuestra civilización deje de reproducirse y se extinga. No es, si se miran las cifras de fertilidad, que esté muy desencaminada con respecto a ese objetivo.

Publicaba hoy mismo El País que si se quiere luchar contra el Cambio Climático -ese milenarismo de los bienpensantes-, lo que debe hacer el lector es hacerse vegetariano y tener menos hijos.

Me parece difícil tener todavía menos hijos de los que tenemos, y en eso ya se nos puede aplaudir en nuestra lucha contra esa entelequia, pero una entiende perfectamente que el mensaje no puede ser universal, y que los que sí están teniendo hijos a cascoporro no leen El País ni, de leerlo, se dejarían seducir por su mensaje de muerte.

La progresía no tiene ya otra cosa que vender que lo malo, lo feo y lo falso. Nunca fue -esto es interpretación muy personal, pero lo digo convencida- otra cosa, pero ya, completa la inversión de los valores, no sienten la necesidad de mantener la máscara.

Sí, Hillary Clinton es una ‘nasty woman’ y Planned Parenthood es una empresa siniestra. Y, con muchísima suerte, lograremos reaccionar y apartarnos del borde de este precipicio en el último momento.

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Traductora, inconformista, muy suya, amante del periodismo con y sin papel, y sobre todo lectora: ésa es su verdadera vocación. Y por ese orden: primero leer y luego escribir.