Cruda realidad / Vientres de alquiler: los ricos compran personas y los pobres venden a sus hijos

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    Logo de la revista organizadora, Babygest y del Hotel Meliá Avenida de América, donde se celebra la feria ‘Surrofair’ sobre vientres de alquiler/Actuall.

    Actuall publicó hace unos días la historia de las hermanas Hernández, de Tabasco, en México, y su peculiar negocio, cortesía del diario británico Daily Mail.

    Las hermanas Hernández son cuatro -Milagros, 30, Martha, 30, Paulina, 22, y María, 27- y están todas ellas embarazadas, porque ese es su negocio, de eso viven: de prestar su cuerpo a modo de fábrica de ninos para que tengan hijos parejas de homosexuales.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    Estas son las cuatro hermanas cuyo trabajo se ha convertido en ser vientre de alquiler / Mail Online
    Estas son las cuatro hermanas cuyo trabajo se ha convertido en ser vientre de alquiler / Mail Online

    Y yo pregunto ¿quién tiene la culpa?

    Es difícil culpar a las Hernández: cualquier pareja de gays norteamericanos les paga por gestar un hijo lo que su hermano tarda diez años en ganar con su trabajo.

    Naturalmente, las hermanas comentan que no es fácil entregar a la nueva ‘familia’ un nino que han gestado durante nueve meses y al que han amamantado durante diez días, pero ese el precio inhumano que tienen que pagar por vivir en una zona especialmente deprimida del Tercer Mundo.

    El ser humano es un producto de consumo más que se fabrica por encargo

    Bienvenidos al Mundo Feliz de las postmodernidad, donde el ser humano es un producto de consumo más que se fabrica por encargo, explotando los ricos del Primer Mundo la necesidad de los pobres del Tercero.

    Quien no viera, al iniciarse el debate sobre ese oxímoron que es el matrimonio homosexual, que la consecuencia en última instancia sería esta -la mercantilización del ser humano, convertido en una mercancía más, y la división entre un mundo rico que compra personas y uno pobre que vende a sus hijos, como en los peores años del Sur esclavista- es que tiene poca visión o ha elegido engañarse.

    Todo lo que nuestro pensamiento único vende como ‘avance social’ -desde el aborto al matrimonio gay, pasando por el reconocimiento legal de los ‘transexuales- consiste en la cosificación del ser humano y en su reducción a un producto de consumo, adaptable a las especificaciones de quien tenga más dinero.

    Las hermanas cobran casi 13.000 euros por nino, más los gastos de manutención mientras estén gestando. Todas ellas tienen varios hijos propios de distintos padres.

    Son cada vez más los países que prohíben este infame tráfico: desde Suecia hasta Nepal

    Los vientres del alquiler son noticia -y un negocio boyante- desde hace ya muchas décadas, pero ha experimentado un auge espectacular con la aprobación en país tras país del mal llamado ‘matrimonio homosexual’, y con su crecimiento exponencial se han multiplicado los escándalos y casos de explotación y abuso, desde el infame caso de ‘Baby M’ -en el que la madre cambió de opinión pero fue obligada a entregar a su hijo- al multimillonario japonés que ‘encargó’ 16 hijos a clínicas tailandesas, pasando por las no pocas ocasiones en las que los ‘clientes’ son quienes se arrepienten y abandonan al hijo, por no hablar de las verdaderas fábricas de bebés en Asia.

    Por eso son también cada vez más los países que prohíben este infame tráfico. El pasado febrero fue Suecia -desde el lado de la compra-, y el pasado lunes fue Nepal, que sigue así a su vecino, la India, donde ya es ilegal la práctica.

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