El testimonio de un marido: «Nuestro quinto hijo es fruto de una violación a mi mujer y tengo algo que decir»

    Jeff y Jenifer era un matrimonio feliz con cuatro hijos. Pero otro hombre violó a la esposa y la dejó embarazada. ¿Qué hacer? La vida de Jennifer cambió radicalmente, pero también la del marido. En una carta afirma: "Así que no me digan que mi opinión no importa. Sí importa. Y, por favor, no me digan  que no tengo ni idea de lo que pasa una mujer".

    0
    Jeff y Jennifer Christie pasaron por la experiencia de traer al mundo a un niño fruto de una violación.
    Jeff y Jennifer Christie pasaron por la experiencia de traer al mundo a un niño fruto de una violación.

    Una de las formas en las que los partidarios del aborto han expandido la práctica de eliminar a los hijos antes del nacimiento es a través de plantear el caso extremo de la violación.

    ¿Cómo hacer cargar a la mujer violada con el ‘recuerdo’ de su agresor? arguyen, al tiempo que destierran de semejante decisión (la de eliminar al hijo que ya vive en su seno) al hombre que ama a esa mujer y que, de forma colateral, es también víctima de esa violencia.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

    Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

    Suscríbete ahora

    El argumentario de quienes defienden que toda vida humana merece ser respetada desde el momento de la concepción sobre la cuestión de la violación es claro y conocido:

    1. Los casos de concepción en situación de violación no son ni mucho menos frecuentes.
    2. El hijo, en todo caso, no tiene la culpa de que su padre sea un criminal. No han de pagar justos por pecadores.
    3. El aborto no produce ningún beneficio sanitario a la madre.
    4. El acto del aborto sólo suma más violencia al acto violento del asalto sexual.
    5. La mujer va a sufrir doblemente, por la violación y por el trauma de haber decidido la muerte de su hijo.
    6. Es un criterio de igualdad ofrecer las mismas oportunidad de vivir a todos, con independencia de las circunstancias en que fueron concebidos.

    Más allá de estos y otros argumentos, siempre es interesante escuchar a quienes se han encontrado en la situación.

    Es el caso de Jeff y Jennifer Christie, padres de 4 hijos y que llevan casi 20 años de matrimonio, que tuvieron que afrontar el hecho de una violación y el anuncio de una nueva vida.

    Jeff Christie reivindica en una carta publicada en Save the One el derecho de los hombres a opinar sobre este asunto. Más aún en su caso, que ha vivido en primera persona saber que su mujer esperaba un hijo fruto de una violación.

    «Nuestro hijo no tiene nada que ver con el horror a través del cual llegó. Supe que nunca olvidaría lo que le hicieron a ella, con independencia de que él existiera o no»

    No me quedé embarazado tras una violación, pero mi mujer sí. Y tengo una opinión

    «Entiendo lo que las mujeres quieren decir cuando aseguran que los hombres no tienen derecho a hablar del aborto tras una violación porque es algo que no les atañe» comienza Christie su carta.

    Y añade: «Esta aseveración tiene algo de verdad. Algunas veces. Pero cuando le ocurrió a mi mujer de 22 años, cuando fue violada, me afectó profundamente. Nuestro maravilloso hijo de 3 años fue concebido en aquél terrible día. Es un regalo que nos ha ayudado a recuperarnos (…)

    Sé que no puedo hacer desaparecer el trauma que sufrió mi mujer. No importa cuánto lo intente. Reconozco que ni pudo ni jamás comprenderé la profundidad de su dolor.

    Ella tampoco entenderá el mío. Se supone que soy el protector. Soy el que, de pie delante de nuestros familiares y amigos, a través del “en lo bueno y en lo malo” prometí en silencio que su corazón y su cuerpo estarían seguros. ¿Dónde estaba cuando ella más me necesitaba? Vivo constantemente pensando “y si…” y “¿por qué no haría…?”.

    Advertí, antes que nadie, que la mujer que conocí desde que era una niña burbujeante y extrovertida de 14 años cuyo ingenio rápido nos hacía reír a todos, no sería jamás la misma.

    También reconocí que nuestro hijo no tiene nada que ver con el horror a través del cual llegó. Supe que nunca olvidaría lo que le hicieron a ella, con independencia de que él existiera o no»

    «Supe que, sin tener un propósito nacido de toda aquella violencia, sin otra alma para proteger y alimentar, siempre se sentiría sola en su condición de víctima»

     

    (…)  Hay posibilidades de redención. Hay oportunidades de sanar y un camino para encontrar un sentido a las pesadillas y las acciones sin sentido. En Isaísas 61, 3 se dice que Él provee a los que lloran de “diadema en vez de cenizas, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de espíritu abatido”.

    Mi mujer suele decir que nuestro hijo le trajo esperanza. Un propósito. Vi restallar esa chispa en su corazón y entonces supe que, sin tener un propósito nacido de toda aquella violencia, sin otra alma para proteger y alimentar, siempre se sentiría sola en su condición de víctima».

    «Yo también empecé a sanar con la noticia de la concepción de nuestro hijo. (Digo nuestro hijo. Mi amada y yo somos uno. Si ella está embarazada, entonces nosotros tenemos un hijo)»

    Ella siempre podría preguntarse por qué le ha sucedido a ella, una hija amorosa de Dios. El violador deja tras de sí dos víctimas: la mujer a la que violó y la vida que ha comenzado con sus atroces actos.

    Que todos se enteren: Yo también empecé a sanar con la noticia de la concepción de nuestro hijo. (Digo nuestro hijo. Mi amada y yo somos uno. Si ella está embarazada, entonces nosotros tenemos un hijo).

    Las primeras semanas después de la violación, mientras era el bastión de fuerza y solidaridad que mi mujer necesitaba, golpeaba mis puños contra la pared en la ducha.

    En dos décadas de matrimonio nunca me había cuestionado mi efectividad como su caballero y protector. Estaba angustiado, no podía ver más allá del dolor que sentía al sentirme responsable… La confusión sobre el hecho de que no pude protegerla.

    De ninguna manera intento comparar mi experiencia con su tormento, con su pérdida de sí misma, pero sería negligente no hablar en nombre de los hombres que han sido tangencialmente impactados por un asalto sexual a través de la mujer a la que aman. Estamos heridos. El daño colateral es enorme.

    Jeff Christie junto a su hijo, concebido en la violación que sufrió su esposa.
    Jeff Christie junto a su hijo, concebido en la violación que sufrió su esposa.

    Pero el niño…

    Él sana. Enseña. Nos da ánimos. Nos fuerza a centrarnos en algo externo a nosotros. Es una oportunidad para nosotros, como padres, de traer otra alma compasiva y amorosa al mundo.

    Él es una pizarra en blanco y la carga maravillosa y humilde de su impacto en el mundo está sobre nosotros. No es nuestro único hijo. Es el pequeño de cinco. Como los demás, fue puesto en nuestras vidas por Dios, que nos confió su cuidado.

    Como con todos nuestros hijos, nuestro amor por él comenzó en el momento que supimos que existía. Le recibimos en nuestro redil con la misma devoción y reverencia que a sus hermanos y hermana.

    «Todos nuestros hijos se aman como hermanos y ninguno se considera diferente o inferior»

    Todos se aman como hermanos y ninguno se considera diferente o inferior, son compañeros a la par en su misión de sobrevivir a nuestra crianza. Saben cómo llegó pero es evidente que no lo piensan cuando le miran.

    Esta aceptación infantil de que su hermano simplemente está en el mundo y es inocente, nos anima como padres. Nuestros niños han reforzado la mentalidad de que la vida y el impacto de un hijo empiezan en la concepción, no un segundo antes.

    A la mujeres que han abortado después de una violación, le digo de forma inequívoca que no emitimos ningún juicio. Entendemos, más que la mayoría, que la decisión que ha afrontado en los primeros meses después de un trauma tal, cuando estás intentando encontrar un sentido al mundo, es abrumadora.

    La presión de sentir animosidad hacia el niño que llevas es terrible. Hemos pasado por eso. Sabemos que el futuro se puede sentir tan incierto que lo que más deseas es reducir la turbulencia en tu cabeza de cualquier forma posible.

    En nuestro caso realmente no hubo una decisión. Sin discusión sabíamos que deberíamos honrar a Dios y nuestra fe y proteger aquella pequeña alma. Tal vez no hayas tenido este apoyo.

    Todo lo que podemos ofrecer es el conocimiento de que Dios nos perdona y nos permite aprender. Gracias a la belleza de la experiencia humana podemos continuar haciendo cambios en nuestras vidas. Él puede hacernos nuevos. Todo lo que tenemos que hacer es preguntar.

    «Subrayo el hecho de que la persona que crece en tu interior es única. No estás sola»

    A aquellas que han sido asaltadas y están en la tesitura de llevar una nueva vida, les ofrecemos confort y apoyo. Oraciones y amor. Comuníquense con nosotros. Sabemos que no olvidarán, pero pasado el tiempo, sanarán.

    Mi mujer suele decir: “No hay marcha atrás, pero está avanzando”. Hay que aceptar una nueva realidad y aprender a vivir cada día. Subrayo el hecho de que la persona que crece en tu interior es única. No estás sola.

    Sí, tu vida es diferente ahora, pero aquella normalidad ha sido estropeada por tu asaltante, no por el niño que crece en ti. Ese niño es también una víctima de viles intenciones.

    Durante al menos cuatro años el cuerpo de mi mujer no ha sanado completamente del ataque. Tú probablemente también tendrás cicatrices físicas y emocionales durante un largo periodo de tiempo. El cuerpo de una mujer no debería sufrir jamás semejante violación. Pero cuando llegas a lo básico, ese cuerpo fue milagrosamente escogido para proteger y desarrollar una vida.

    «Tengo que negar con fuerza cuando oigo a la gente decir que no todas las mujeres son suficientemente fuertes para llevar a un hijo en esas circunstancias»

    Lo que sucede después del nacimiento es asunto tuyo. Siempre hay opciones. Siempre hay personas para ayudar.

    Termino con un reconocimiento a mi maravillosa esposa y a las mujeres increíbles que ha encontrado a lo largo de su camino desde que empezamos a compartir esta parte de nuestra vida.

    Verdaderas heroínas. Escuchar sus inspiradoras historias de valor y coraje siempre me dejan sin palabras.

    Tengo que negar con fuerza cuando oigo a la gente decir que no todas las mujeres son suficientemente fuertes para llevar a un hijo en esas circunstancias o después de semejante trauma.

    No estoy de acuerdo. He visto a mi mujer dar a luz cinco veces. La he visto mantener la cabeza alta en situaciones que harían temblar a un hombre de hierro. La fuerza de las mujeres nunca debiera ser minusvalorada.

    No me quedé embarazado después de una violación, pero mi mujer sí. Mi vida cambió también para siempre ese día. Así que no me digan que mi opinión no importa. Sí importa. No me digan que no puedo hablar de la vida en el útero. Lo haré. Y, por favor, no me diga  que no tengo ni idea de lo que pasa una mujer.

    Porque lo sé.

    Comentarios

    Comentarios