José Antonio Arrabal
José Antonio Arrabal / LaSexta

A quien crea que ciertos asuntos aparecen en los medios de comunicación y con un tratamiento muy concreto pasa por casualidad hay que preguntarle dónde ha estado metido los últimos dos años.

En este tiempo, la autotitulada ‘prensa seria’ ha desplegado todas las técnicas de mentira y manipulación que conoce para tratar de engañar a su menguante audiencia sobre el Brexit, las elecciones de EEUU, la bondad de Hillary Clinton, el contubernio entre Trump y Putin, la paz de las FARC, lo buenos que son los nuevos empleos de 800 euros, el pito de los ninos, el fascismo de Marine Le Pen, las ventajas de acoger a los refugiados, el fin de ETA, los ataques con armas químicas de Assad, la democracia inminente en Cuba, la integración pacífica de los musulmanes, los millones de ninos hambrientos en España, el autobús transfóbico…

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Y esta semana tenemos otro de los asuntos favoritos del Sistema.

El País llevó a su portada del 6 de abril el típico caso extraordinario y lacrimógeno de una persona que sufre por culpa de todos. Hace años fueron el aborto, las drogas ‘blandas’, el matrimonio homosexual y el maltrato doméstico; ese día fue la eutanasia.

El periódico, que está a punto de bajar de la cifra de 100.000 ejemplares diarios vendidos, cuenta la triste muerte de un enfermo de ELA que reclamaba que se le aplicase la eutanasia y que al final se ha matado él y, llevado de un espíritu misionero, lo ha contado en un vídeo.

¿Cuántas tribunas ha publicado El País contra la eutanasia? ¿y cuántos testimonios de enfermos incurables que no quieren morir?

El 7 de abril, el suicidio de este enfermo subió en la portada a la parte superior con el siguiente titular: “El ‘caso Arrabal’ intensifica el debate sobre la eutanasia”.

Christina Nagel se ha hecho un tatuaje en el que pide que no le apliquen la eutanasia / Facebook
Christina Nagel se ha hecho un tatuaje en el que pide que no le apliquen la eutanasia / Facebook

¡Serán cínicos! ¿De qué debate hablan?, ¿cuántas tribunas ha publicado El País contra la eutanasia?, ¿y cuántos testimonios de enfermos incurables que no quieren morir?

No encuentro en su hemeroteca (ni en la de otros diarios españoles de línea católica) la opinión de Els Borst, quien fue la ministra de Salud holandesa que participó en la legalización de la eutanasia en su país en 2002. Según ésta, fue un error que los partidos se volcaran en la eutanasia antes que en ampliar los cuidados paliativos.

Hay que ‘eliminar’ a los viejos y los enfermos

Vaya ‘casualidad’ que el día 5 de abril, en que la prensa comentaba la presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado, El País diera los siguientes datos: Hacienda prestará a la Seguridad Social más de 10.000 millones de euros para abonar las pagas extraordinarias de las pensiones públicas; y las inversiones en Sanidad y servicios sociales (incluye la dependencia), que aumentan ligeramente, “están aún por debajo de los datos previos de los recortes”.

Dentro de unas pocas décadas, Europa será una sociedad de viejos (en el último trimestre de 2015, el 42% de los que tenían empleo estaba entre los 45 y los 65 años de edad), con muy pocos jovenes, y por tanto con poco empleos. Los mayores gastos públicos corresponderán a las pensiones y a la asistencia de quienes las cobran.

En España, el gasto sólo en las pensiones contributivas y no contributivas ya supera el 12% del PIB (por encima de los 120.000 millones de euros anuales); y a medida que suba el porcentaje de poblacion de más de 65 años (en 2020 el 24,9%), esa partida será mayor.

El coste de los viejos y los enfermos es tan alto que en el país más envejecido del mundo, Japón, el ministro de Economía en 2013 propuso a los ancianos que hicieran el favor de morirse pronto para ahorrar dinero al Estado. Más cómodo eliminar a los jubilados y enfermos que reducir el derroche, los enchufes y la corrupción de los políticos, ¿verdad?

El sistema sanitario ya selecciona a quién vive

¿Y qué soluciones menos ‘directas’ propone el Sistema? Pues dos. La primera es traer millones de inmigrantes más, que, nos aseguran los voceros del Poder, van a venir, satisfechos de vivir con nosotros, a pagarnos las pensiones y hasta a repoblar el campo. Lo que no se nos explica es en qué empleos trabajarán los recién llegados, cuando no los hay para los nacionales. El proyecto de los PGE ya da por sentado que el Gobierno asentará a 16.000 de los refugiados invitados por la canciller alemana Angela Merkel, en cuya atención gastará 226 millones de euros. Dar ayudas a la natalidad y reducir el aborto, como en Polonia, ni se concibe.

Se legaliza la eutanasia como excepción, y en unos pocos años se convierte en derecho y se amplía a jovenes con depresión

La segunda solución es introducir la eutanasia como uno de los tratamientos ofrecidos por la Seguridad Social. La ortodoncia y los cuidados paliativos, no; pero el cambio de sexo y la eutanasia, sí.

Como ya ha demostrado la experiencia en Bélgica y Holanda, se legaliza la eutanasia como excepción sólo para personas en situación insoportable y por compasión, y en unos pocos años se convierte en derecho y se amplía a jovenes con depresión, a ancianos sanos pero con ‘cansancio vital’, a ninos menores de 12 años, a presos, a alcohólicos y –aquí está la almendra- también a personas que no han dado su consentimiento. En Bélgica en 2015 el complejo santiario-económico mató a más de 2.000 personas… que ya ocasionarán más gastos.

¿Que le parece a usted que soy un conspiranoico enloquecido con los titulares de ACTUALL y la victoria de Donald Trump? Pues, lea esta noticia de septiembre de 2014 publicada en el ABC, según la cual los gestores de la sanidad catalana obligan a los médicos a calcular la fecha de fallecimiento de sus pacientes:

“Los médicos de Familia catalanes llevan meses preocupados por la posible repercusión de un protocolo impulsado por la consejería de Salud de la Generalitat en el que se les obliga a señalar con una cruz, en un programa informático, a los pacientes crónicos más complejos que podrían fallecer en los próximos meses.”

El hermano de la periodista Pepa Roma sufrió este protocolo.

Otra noticia de La Vanguardia, que anticipó en 2009 lo que ya empezamos a ver: la medicina es demasiado cara.

“Curar el cáncer se hace insostenible para sistemas sanitarios como el español, debido al elevado coste de los tratamientos y al creciente número de enfermos.”

Tenga presente estas noticias cada vez que se enfrente al ‘debate’ de la eutanasia.

Los cuidados paliativos

¿Y cuál es la solución para estos enfermos, en vez de matarlos? Pues los cuidados paliativos, una especialidad médica que en España es una de las cenicientas del sistema sanitario y del académico.

Curioso que en El País y otros medios de comunicación aparezcan siempre los casos de pacientes que exigen que el Estado les mate, de manera indolora y aséptica, con fondos públicos, pero no que exijan tratamiento para ellos o para quienes están en su misma situación.

Y muy curioso también que Podemos, el partido de La Gente, de los que seguro que no pueden pagarse una residencia privada ni asistencia personal, haga de ‘tonto útil’ legitimando la eutanasia y llevándola a las Cortes. Otra prueba de que Podemos está al servicio del Sistema.

Azucena Hernández
Azucena Hernández

¿Sabía usted que en España tenemos uno de los grandes expertos mundiales, el doctor Marcos Gómez Sancho, fundador de la Unidad de Cuidados Paliativos de El Sabinal en Gran Canaria? ¡Qué casualidad –otra- que El País no le haya entrevistado! Por fortuna lo hizo Jordi Évole.

En casi treinta años, asegura Gómez Sancho, sólo un enfermo le pidió la eutanasia y se le aplicó una sedación terminal. “La demanda de eutanasia persistente es absolutamente anecdótica en el entorno de los cuidados paliativos”, dice. Entre más de 25.000 pacientes atendidos por su servicio, sólo ha habido tres o cuatro peticiones “persistentes” de eutanasia.

Por suerte para Azucena Hernández no se le aplicó la eutanasia, porque entonces era –y sigue siendo- ilegal, y ahora la rechaza

Cuando existen esos cuidados, no sólo el dolor, sino también la desesperación de los enfermos, desaparecen. La actriz Azucena Hernández, que quedó tetrapléjica en un accidente de automóvil, fue la primera persona que apareció en televisión exigiendo la eutanasia, con, nueva casualidad, el predicador del Imperio Progre Iñaki Gabilondo. Por su suerte para ella, no se le aplicó, porque entonces era –y sigue siendo- ilegal, y ahora la rechaza.

De existir una ley como la belga o la holandesa, Azucena Hernández ya habría dejado este mundo.

Al año, hay 120.000 españoles que necesitan cuidados paliativos especializados, pero sólo los reciben la mitad. ¿Por qué? Porque es caro. Más barato es una inyección letal.

La soberanía de la voluntad

Y, otro factor que no es desdeñable. Para el pensamiento de la Modernidad, los cuidados paliativos, como los requisitos para solicitar un aborto o las campañas contra el suicidio, son desdeñables, porque interfieren en la ‘autonomía de la voluntad’; o sea, en el deseo de hacer lo que uno quiere, sin ninguna restricción ni siquiera moral.

En una entrevista anterior, el enfermo de ELA manipulado por El País expuso su principal argumento, que es la filosofía del moderno: “como mi vida es mía, elijo cómo y cuándo quiero morir”.

Bueno, es lo que ha hecho y nadie se lo ha impedido. Pero si cada uno hace lo que desea, ¿con qué autoridad nos exige a los demás que aprobemos la ley que reclamaba?

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).