Teodoro García Egea, secretario general del PP, en la marcha provida del 24 de marzo de 2019. /EFE
Teodoro García Egea, secretario general del PP, en la marcha provida del 24 de marzo de 2019. /EFE

La manifestación por la vida celebrada este domingo en Madrid estuvo más trufada de presencia política que anteriores ocasiones. Bien es verdad que estaban algunos de los que no suelen ausentarse: Luis Peral, José Eugenio Azpiroz, David Pérez… Todos del PP, unos en activo y otros ya no. Y Javier Puente, que tras darse de baja por el abandono de las convicciones provida del partido, ha vuelto como candidato al Senado.

También estaban representantes de Vox como Rocío Monasterio y, muy simbólicamente, Lourdes Méndez, candidata número uno de la formación por Murcia, depués de 25 años de carrera política en el Partido Popular, de donde fue defenestrada por Mariano Rajoy. Si quieren más detalles de este proceso, se los hemos contado en Actuall: Así fue la traición del PP que llevó a Lourdes Méndez a Vox.

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Novedad fue la presencia de Teodoro García Egea, estratega de la campaña de Pablo Casado para alcanzar el poder en el Partido Popular. Consecuentemente, Casado le ha dado el poder interno en el partido, como secretario general.

García Egea expresó en el clásico corrillo de medios que “el aborto no es un derecho, sino un drama” y comprometió que su partido, de llegar al Gobierno tras las elecciones del 28 de abril, impulsará una Ley de Apoyo a la Maternidad.

A García Ejea se le empezó a liar el argumentario y dijo algo que no sé si hubiera querido decir: “Los que presentaron la moción sólo querían hacerse notar”

Cuando tuve ocasión, abordé ál murciano para preguntarle por un asunto del pasado que le resta credibilidad a sus promesas preelectorales. En el XVIII Congreso Nacional, el ahora secretario general del PP impidió la votación de una moción -presentada por Lourdes Méndez- con la que se pretendía someter a los compromisariós la consideración del siguiente planteamiento: “El PP defiende la vida desde la concepción hasta la muerte natural”.

García Egea comenzó su defensa sobre la cuestión defendiendo que la ponencia Política y de Estatutos no era la idónea por razones de contenido. Profano en estas cuestiones internas, me pregunto qué puede haber más estatutario o político que saber la postura del partido sobre el derecho a la vida. 

Entonces le pregunté por qué se había vetado también la moción en la ponencia Social, a donde se le remitió a la entonces compromisaria Méndez. Y García Egea ya no tenía una respuesta tan clara. Tanto, que se le empezó a liar el argumentario y dijo algo que no sé si hubiera querido decir: “Los que presentaron la moción sólo querían hacerse notar”.

“¿De verdad cree que sólo lo hicieron por hacerse notar?”, le pregunté para estar seguro de que le había entendido bien. Y no lo negó ni rectificó un ápice. 

El vaso medio lleno de Luis Peral

Al rato topé con Luis Peral, un veterano del PP, también defenestrado por Mariano Rajoy debido a su compromiso provida. Sorprendido aún por las palabras de GArcía Egea, se las comenté.

Peral, que es un hombre reflexivo, guardó silencio un momento que coincidió con el minuto de silencio programado en la manifestación roto con elegancia y sutileza por el violonchelo de Pedro Alfaro.

Con coherencia, el veterano parlamentario defendió que las cosas se pueden ver con el vaso medio lleno o medio vacío y explicó que entendía que Lourdes las había visto tras el congreso con el vaso vacío del todo. Él, sin embargo, prefería verlo más bien medio lleno, porque se aprobaron algunas mociones en el citado Congreso Nacional del PP de las que se puede sacar mucho jugo en favor de las tesis provida si se ponen en marcha. “Ojalá sea así”, le dije.

Y al mismo tiempo, Peral reconoció, con valentía y humildad a lo largo de úna agradibilísima conversación que “todos hemos cometido errores, todos. Yo el primero” e incluso se remontaba a la mayoría absoluta de Aznar. Pero que al mismo tiempo esperaba sumar a todo aquél que quiera sumarse a la lucha por la defensa de la vida. Hasta el punto de decir: “Si mañana Celia Villalobos se une, bienvenida sea”.

Los globos de la manifestación subían al cielo, la música sonaba y el ambiente preelectoral se mantenía entre los asistentes. Y uno se pregunta si Teodoro García Egea fue a la manifestación a “hacerse notar”.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".