Miley Cyrus, el Ku Klux Klan y Planned Parenthood

    La señora Sanger pertenecía al grupo femenino del club, el Women for KKK, y se dispuso a presentar su proyecto ante el brazo terrorista y de presión del Partido Demócrata. El panadero se dedica honradamente a hacer y vender pan. Planned Parenthood a matar niños nonatos.

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    Imagen de Miley Cyrus apoyando el aborto en Instagram.

    Hace unos días, la archifamosa actriz y cantante Miley Cyrus subió una foto a Instagram en la que mordía una tarta en la que se podía leer “Abortion is Healthcare” –Aborto es cuidado de salud-, uniéndose así a toda la cuadrilla de Hollywood que han decidido boicotear las medidas legislativas pro vida de estados sureños a la par que banalizaban el aborto.

    Nada debería sorprender de este acto –y más viniendo de parte de una Cyrus que, mucho tiempo ha, dejó de ser la niña inocente del Disney Channel- si no fuera por su comentario en la foto en el que anuncia que pronto habrá colaboraciones con la clínica abortista Planned Parenthood. Rápidamente, como si les fuera la vida en ello, muchas feministas empezaron a congratularse de la noticia solo porque lo decía una cantante famosa. Quizás, no lo sé, les convendría conocer la historia, más bien hez, de Planned Parenthood.

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    En 1916, Margaret Sanger y sus amigas progresistas a las que les molaba la eugenesia y prohibir el consumo de alcohol, fundaron la asociación Planned Parenthood cuyo propósito era proveer de anticonceptivos modernos –que por aquel entonces escaseaban entre el común de los mortales- para impedir nacimientos no queridos en entornos familiares complicados. Hasta ahí, más o menos normal. Ese era el discurso oficial bondadoso y altruista. Otra cosa es la realidad.

    Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood.
    Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood.

    Por aquel entonces, estaba comenzando la emergencia del Segundo Klan, muy influido por el movimiento progresista cuyas banderas eran la eugenesia y el prohibicionismo del alcohol. Su gran punto de inflexión fue la proyección en la Casa Blanca de El Nacimiento de una Nación, película que blanquea el Klan de la Reconstrucción (1865-1876) y recupera toda la mística romántica de este grupo.

    Bajo la fachada, en principio benigna, del control voluntario de la natalidad y la facilitación de anticonceptivos, se encontraba un proyecto sofisticado de eugenesia de personas consideradas enfermas mentales

    Woodrow Wilson, presidente en aquel entonces, favorable a este movimiento y reimpulsor de políticas segregacionistas dentro de la administración federal, sirvió de apoyo indispensable para ese resurgimiento. La señora Sanger pertenecía al grupo femenino del club, el Women for KKK, y se dispuso a presentar su proyecto ante el brazo terrorista y de presión del Partido Demócrata. Lo hizo en el jardín de su casa, bajo la atenta atención de sus compañeras y flanqueada por dos caballeros ataviados a esa manera tan peculiar que algunos iletrados guiris confunden con los pobres cofrades de la Semana Santa patria.

    Pues bien, bajo la fachada, en principio benigna, del control voluntario de la natalidad y la facilitación de anticonceptivos, se encontraba un proyecto sofisticado de eugenesia de personas consideradas enfermas mentales –vagabundos o habitantes de las montañas- y negros, a los que veían como una raza inferior, aprovechándose de la inestabilidad familiar de este grupo social. Inestabilidad que, por cierto, se ha acentuado con creces hoy en día.

    En definitiva, que se encargaban de promover clandestinamente el aborto y la esterilización de estos grupos, bajo el amparo político del Partido Demócrata. Poco a poco, la organización fue creciendo y se convirtió en un grupo de presión clave en la legalización del aborto en EEUU tras el caso Wade vs Rode. Con los beneficios que iban consiguiendo, compraban a políticos demócratas que les promovían hasta que se han convertido en la mayor empresa abortista del mundo. El panadero se dedica honradamente a hacer y vender pan. Planned Parenthood a matar niños nonatos.

    Barack Obama fue el primer presidente en activo de los Estados Unidos en acudir a la Conferencia anual de Planned Parenthood.
    Barack Obama fue el primer presidente en activo de los Estados Unidos en acudir a la Conferencia anual de Planned Parenthood.

    Barack Hussein Obama, tan laureado por miembros del centro derecha patrio, fue una gran bendición para ellos. Les regó con dinero del contribuyente norteamericano. Dinero, que les vino de miedo para sortear las pérdidas económicas producidas por un renacimiento espontáneo del movimiento pro vida en ciertos estados y el vídeo filtrado en el que varios trabajadores de la organización explicaban como traficaban ilícitamente con órganos y miembros de niños abortados, que para la izquierda son como bacterias o algo del estilo. Por esto, se dispusieron a realizar generosas donaciones a la de campaña Hillary Clinton, deleznable y turbia señora, que tuvo las narices de afirmar que la citeriormente citada fundadora de Planned Parenthood, Sanger, era una referente para ella.

    El negocio vive malos momentos y por ello no es de extrañar que hayan recurrido a famosas como Miley Cyrus, muy influyente en la formación de la opinión pública juvenil, para salir en defensa del negocio

    Sin embargo, a pesar de las predicciones jocosas de un New York Times que ha perdido toda credibilidad, el magnate neoyorquino de tez naranja ganó las elecciones en 2016. Y, como prometió en campaña, en lo que va de mandato ha ido retirando las subvenciones públicas a la empresa de la muerte. Amén de esto –y con riesgo de infarto de algún trabajador de la compañía- en estados como Georgia, Alabama y Missouri se han aprobado leyes altamente pro vida y cada vez más juristas cuestionan el caso Rode vs Wade en un más que posible escenario temprano de mayoría conservadora en el Tribunal Supremo.

    El negocio vive malos momentos y por ello no es de extrañar que hayan recurrido a famosas como Miley Cyrus, muy influyente en la formación de la opinión pública juvenil, para salir en defensa del negocio y de un movimiento abortista que está proponiendo, incluso, el infanticidio…

    El día que Cyrus colgó la famosa –y horripilantemente banal- foto, hablé de este tema con una amiga que estaba consternada, ya que había sido siempre muy fan de la cantante y actriz norteamericana. Me salió espontáneamente una reflexión muy buena. Lo que los cursis de hoy día llaman quote. Y no es por fanfarronear –no me gusta-  pero creo que es realmente buena. Dije: «Estamos rompiendo el Orden Natural. Decidimos quién nace y quién no. Quién muere y cuándo lo hace. Jugamos a ser Dios y eso, nunca sale bien». Ella me contesto, con consternación, pero a la vez con convicciones puras y buenas: «Nunca…» Pues eso, ¡nuncaaa!

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