Necesito un candidato

    Este fin de semana en España seguramente que hay unos cuantos cientos de niños que están esperando ver la luz del día por primera vez. Desgraciadamente muchos de ellos, unos 300 cada día, no podrán hacerlo porque el aborto acabará antes con ellos.

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    Pablo Casado y Soraya Saénz de Santamaría contrincantes por la presidencia del Partido Popular.
    Pablo Casado y Soraya Saénz de Santamaría contrincantes por la presidencia del Partido Popular.

    Este fin de semana en España seguramente que hay unos cuantos cientos de niños que están esperando ver la luz del día por primera vez. Desgraciadamente muchos de ellos, unos 300 cada día, no podrán hacerlo porque el aborto acabará antes con ellos.

    Si pudieran votar en el Congreso del Partido Popular, sin duda que lo primero que harían sería preguntar si alguno de los candidatos a presidir el partido está dispuesto a hacer algo para proteger sus vidas. Lógicamente querrían que alguno les asegurara que no van a morir abortados, que pueden seguir esperando plácidamente dentro del seno de sus madres hasta que les llegue la hora de salir. Me imagino que, ante la duda, elegirían a aquel que les prometiera proteger a muchos de ellos, ya que al menos tendrían alguna posibilidad de salvarse de la masacre.

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    Si esos niños pudieran influir en la votación de este sábado, estoy segura de que lo harían. Lamentablemente no pueden, pero muchos de nosotros sí

    Si un sólo niño de los que espera nacer pudiera, seguramente levantaría la mano para decir que necesita un candidato. Alzaría la voz para decir que necesita a alguien que tenga claro lo que valen sus vidas, que no mire para otro lado mientras ellos mueren en silencio, que tenga la convicción profunda de que el aborto es un mal, es la muerte de un ser humano, y que esté decidido a acabar con las leyes que permiten que mueran en serie, porque sí. Porque sólo desde la convicción, y no desde el interés, sería posible que ese candidato cambiara las leyes en caso de llegar algún día a ser presidente de España.

    Si esos niños pudieran influir en la votación de este sábado, estoy segura de que lo harían. Lamentablemente no pueden, pero muchos de nosotros sí. Si yo, como ciudadana de a pie, tuviera en mis manos la más mínima posibilidad de influir en la votación, o de conseguir que uno de los dos se comprometiera de manera explícita a derogar la actual ley del aborto, no me cabe la menor duda de que así lo haría.

    Imagen de la pancarta colgada por DAV en el puente de la A2 frente al hotel donde se celebra el congreso del PP.
    Imagen de la pancarta colgada por DAV en el puente de la A2 frente al hotel donde se celebra el congreso del PP.

    Por eso Derecho a Vivir ha querido hacer presentes en las cercanías del Congreso a esos miles de niños que necesitan un candidato, que esperan que alguien decida dar definitivamente la cara por ellos y que no los utilice como moneda de cambio electoral.

    Ellos tienen una nueva oportunidad si uno de los dos, Casado o Saenz de Santamaría, deciden salvar sus vidas si gobiernan España. Seamos nosotros los que demos la batalla de nuevo, con ilusión y sin complejos para que el derecho a la vida vuelva a entrar de nuevo en campaña. Yo tengo claro que lo voy a intentar. Espero que muchos de vosotros también.

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    Doctora en Medicina especialista en Pediatría. He trabajado en proyectos de cooperación al desarrollo en Sudamérica y África. Exportavoz de Derecho a Vivir y diputada regional en Madrid por Vox desde 2019. Tengo la gran suerte de conocer una gran verdad científica: aquel que aparece en el mismo momento de la concepción es un ser vivo de la especie humana. Nuevo, diferente, único. No habrá otro igual a él sobre la faz de la Tierra. He dedicado parte de mi vida a proclamar esta verdad y a defender el derecho a la vida de cada uno de estos seres humanos.Es fácil. Me asiste la verdad y la certeza de que esta causa triunfará. Por eso estoy aquí.