Testigo directo/ Demasiado tarde para Charlie Gard

    Charlie será desconectado de su soporte vital y no podrá celebrar su primer cumpleaños el 4 de agosto. "Duerme tranquilo, nuestro pequeño muchacho hermoso. Charlie Matthew William Gard. Nuestro héroe", han sido las palabras de despedida de sus padres.

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    Chris Gard anuncia que ya es tarde para el tratamiento experimental para su hijo Charlie.

    Este mediodía, los padres de Charlie Gard, el pequeño de 11 meses aquejado de una extraña enfermedad mitocondrial han decidido dejarlo morir en paz. Así se lo han comunicado al Juez en la misma sala del tribunal que hoy decidía si dejaba marchar a Charlie a Estados Unidos a recibir un tratamiento experimental.

    Ha sido un momento extremadamente emotivo, lleno de tensión y dolor, de lágrimas. Lágrimas que eran incluso visibles en los ojos del juez.

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    Chris Gard y Connie Yates han librado una dura batalla legal de cinco meses contra el Hospital Great Ormond Street de Londres, cuyos médicos sostuvieron desde un principio que no había cura posible para su hijo.

    Lo que hoy muchos se preguntan es qué habría pasado si el Hospital hubiese dejado marchar a Charlie hace cinco meses, cuando aún podría haber tenido una posibilidad, por mínima que fuera.

    «Pero el ambiente se ha enfriado de golpe cuando se ha filtrado lo que que ocurría en el interior de la sala»

    Los últimos escáneres realizados a Charlie muestran que padece daños irreversibles en el cerebro y sufre atrofia muscular severa. El doctor Hirano, el neurólogo de Nueva York que se había ofrecido a curar a Charlie, ha certificado que ya no existe tratamiento que pueda curarlo. En el tribunal, Grant Armstrong, que representa a los padres de Charlie, ha expresado con claridad la posición de los padres: «Lo mejor para Charlie es no seguir el tratamiento».

    Fuera de la sala, varias decenas de personas del “Ejército de Charlie” y de CitizenGO y HazteOir.org, las plataformas que han recogido más de 550 mil firmas en diferentes países de Europa y de América pidiendo una oportunidad para Charlie, han estado desde primera hora de la mañana congregados, coreando consignas en favor de Charlie, cantando canciones y haciendo tocar el cláxon a los vehículos que pasaban por la sede de los Reales Tribunales de Justicia, en el Strand londinense. Se respiraba optimismo en la decisión del juez.

    Pero el ambiente se ha enfriado de golpe cuando se ha filtrado lo que que ocurría en el interior de la sala. La desesperación ha llevado a muchos a comenzar a gritar “¡vergüenza, vergüenza!” contra el hospital, contra el juez, incluso contra las decenas de medios de comunicación presentes, a los que han acusado de no defender desde un principio la causa de los padres.

    El pasado 11 de abril, un juez británico determinó que Charlie debía ser desconectado del soporte vital. Los padres recurrieron, pero el 8 de junio, el Tribunal Supremo británico daba de nuevo la razón al hospital. El 27 de junio, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos decidió que Charlie debía tener una «muerte digna».

    Conocer que ya no hay esperanza para Charlie Gard fue un jarro de agua fría para los que apoyaban a sus padres.
    Conocer que ya no hay esperanza para Charlie Gard fue un jarro de agua fría para los que apoyaban a sus padres.

    A principios de julio, sin embargo, la intervención del papa Francisco y del presidente de los EE.UU. Donald Trump en favor del pequeño abrió una nueva vía de esperanza y situó el debate en el derecho de los padres a decidir los mejor para su hijo. La presión internacional hizo que el 7 de julio, el hospital Great Ormond Street cediera y admitiera un nuevo juicio para explorar nuevos tratamientos.

    Nada de eso será posible ya. Charlie será desconectado de su soporte vital y no podrá celebrar su primer cumpleaños el 4 de agosto.

    Chris Gard y Connie Yates han comparecido ante los medios pasadas las 3 de la tarde. A Chris se le ha quebrado la voz en varias ocasiones. Connie no reaccionaba: “Dejar marchar a nuestro hermoso Charlie es la decisión más dura que tendré que tomar en toda mi vida”.

    Devastación, silencio, apenas unos aplausos cuando los papás de Charlie han abandonado el lugar. Solo el eco de unas palabras ante las que cuesta mantener la entereza incluso como espectadores del drama:

    “Mamá y papá te quieren mucho Charlie, siempre te han querido y siempre te querrán.  Sentimos tanto no haberte podido salvar… Dulces sueños, bebé. Duerme tranquilo, nuestro pequeño muchacho hermoso. Charlie Matthew William Gard. Nuestro héroe».

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