La Federación de Familias Católicas de la Unión Europea reconoce que hay un deseo natural en las personas de tener hijos. Sin embargo, considera que hacer realidad ese deseo a través de un vientre de alquiler es un grave riesgo para la sociedad.

Señalan que comprar un vientre amenaza la dignidad humana tanto de la madre subrogada como del bebé, además de crear brechas éticas en la sociedad.

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A través de un informe, la Federación subraya las implicaciones éticas y psicológicas que conllevan los vientres de alquiler. Exige al Consejo Europeo que tome responsabilidades porque “la única fórmula real para terminar con este tipo de explotación, es la prohibición inmediata de alquilar y vender vientres”, y lo hace mediante una petición internacional tras haber recogido más de 100.000 firmas.

1. Conlleva el tráfico de personas

Los vientres de alquiler implican un movimiento fronterizo de personas, cuenta el informe. La pareja que contrata un vientre de alquiler ve la necesidad de trasladarse a un país donde sea legal y pueda tener una relación directa con la madre sustituta. Es normal que los compradores viajen constantemente por revisiones médicas o incluso pagan a la madre biológica para que se traslade a otra ciudad o país.

La federación de familias católicas condena esta práctica de traslados sistemáticos porque se equipara al tráfico de personas.

2. Puede haber hasta siete donantes

La federación denuncia los tres modelos de fecundación in vitro que se pueden dar: el matrimonio que decide concebir un bebé para venderlo, el caso de la madre biológica que cede su embrión y un tercer caso en el que la madre de alquiler concibe a un bebé de terceros donantes sin identificar; en este caso puede haber hasta siete personas envueltas en la concepción de un nino.

Puede haber hasta siete personas envueltas en la concepción de un nino de un vientre de alquiler

Los métodos, según las Familias Católicas, conllevan serios problemas éticos por la creación y destrucción de embriones humanos en el proceso. “Aunque sea legal en algunos países como Estados Unidos o Inglaterra, no se puede jugar así con las vidas humanas”, afirman. Se condena además a las personas que contratan vientres por grandes sumas de dinero, porque afirman que «son los que hacen funcionar el negocio».

3. Se crea un negocio lucrativo

Los defensores de la subrogación afirman que donar un vientre es un acto altruista y solidario. Sin embargo, el informe de las familias católicas confirma que se ha convertido en un gran negocio.

Tanto la madre biológica como el médico que la trata reciben una enorme compensación económica. En Estados Unidos la madre subrogada cobra entre 20.000 a 35.000 dólares.

Hay muchas mujeres que debido a sus graves problemas económicos deciden entrar en este negocio para salir de la precariedad en la que viven

“Es imposible saber hasta qué punto es un acto altruista y cuando se convierte en un organización con ánimo de lucro”, afirma la entidad católica. Además, la mujer que decide vender su vientre es consciente de los riesgos de salud a los que se enfrenta, “por lo que es difícil pensar que lo haga solamente por hacer feliz a una pareja y no por la enorme cuantía económica” aclaran.

4. Trata a los bebés como mercancía 

Los bebés están sometidos a la voluntad de terceros que los tratan como mercancía que se compra y se vende, lo cual supone una violación flagrante de sus derechos.

El negocio de los vientres de alquiler está extendido en todo el mundo
El negocio de los vientres de alquiler está extendido en todo el mundo/ Pixabay

La Federación explica que separar el vínculo que ha creado la madre biológica con el bebé durante los meses de embarazo puede acarrear un grave riesgo para la salud física y emocional del feto. El bebé es el principal afectado y sus derechos tienen que ser escuchados.

Europa tiene la obligación de ser un ejemplo universal y ser los primeros en abolir la práctica de los vientres de alquiler

Por eso la Federación pide al Consejo Europeo que promulgue una ley para abolir los vientres de alquiler. En la petición, insisten en que alquilar un vientre es un negocio que se está extendiendo por todo el mundo y que viola los fundamentos éticos a la humanidad.

Los promotores de la campaña afirman que «la defensa de los seres humanos se debe adaptar a las nuevas amenazas de la sociedad europea. Europa tiene la obligación de ser un ejemplo universal y ser los primeros en abolir la práctica de los vientres de alquiler». 

5. Convierte a la mujer en objeto reproductivo

Para prevenir esta violación de los Derechos Humanos, el Consejo Europeo debería, según este informe, defender los derechos humanos de la mujer y de los ninos de la misma forma.

El Parlamento Europeo ha condenado recientemente la práctica de los vientres de alquiler sin hacer distinción entre «acto altruista» y «beneficio económico»

Recientemente, el Parlamento Europeo ha condenado la práctica de los vientres de alquiler sin hacer distinción entre “acto altruista” y “beneficio económico”. La ley enfatiza que tanto las mujeres como los ninos están sujetos a las mismas formas de explotación.

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