El cada vez más cercano domingo 18 de febrero habrán de celebrarse elecciones para elegir los diputados que, durante los próximos cuatro años, habrán de integrar el Parlamento de Galicia.

Esto significa que en dichos comicios se verá si el actual presidente gallego, Alfonso Rueda, logra mantenerse en el cargo o, por el contrario, se ve obligado a ceder su puesto a la oposición.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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Y, dentro de quienes militan en las filas de la oposición se encuentran: Ana Pontón, por el BNG (Bloque Nacionalista Gallego), Xosé Ramón Besteiro por el PS de G (Partido Socialista de Galicia), Martha Lois por SUMAR (partido de extrema izquierda) y Álvaro Díaz Mella por VOX.

Prudente será recordar que Galicia posee una serie de características tan especiales que la hacen diferente de otras comunidades españolas.

Empezaremos diciendo que el temperamento gallego es flemático y conservador. No es amigo de aventurarse por senderos desconocidos arriesgándose a hundirse en el pantano y como consecuencia perder el patrimonio de toda una vida.

En Galicia los demagogos están condenados al fracaso puesto que el gallego no se deja embaucar por promesas futuras que carecen de base sólida.

Eso explica que la mayoría de los gobiernos gallegos hayan sido conservadores.

Eso explica que –salvo el interregno del socialista Emilio Pérez Touriño- hayan sido políticos derechistas como Manuel Fraga, Alberto Núñez Feijoo y ahora Alfonso Rueda los que han dirigido los destinos de aquella comunidad española.

Incluso –a pesar de contar con un idioma propio derivado del latín- el separatismo no ha logrado echar raíces en Galicia.

Los gallegos –pragmáticos hasta el extremo- prefieren expresarse en español pues de ese modo lograrán entenderse con los más de quinientos millones que hablan castellano en gran parte del mundo.

En cambio no les compensa expresarse en gallego, un idioma que apenas lo hablan poco más de tres millones de habitantes.

Explicado lo anterior, todo hace suponer que Alfonso Rueda logrará reelegirse el próximo 18 de febrero.

Un político joven y habilidoso que inició su campaña hace meses cuando –en abril del año pasado- visitó varias comunidades de emigrantes gallegos residentes en Venezuela, Panamá y México.

Sin embargo, y dado el carácter tradicionalista del pueblo gallego, pudiera ocurrir que se diese la circunstancia de que miles de votantes apoyasen a los candidatos que postula el partido derechista VOX.

Si los candidatos de VOX lograsen una alta votación podría darse el caso de que Alfonso Rueda no consiguiese los diputados necesarios para gobernar con mayoría absoluta.

Y si no consigue esa mayoría absoluta que para Rueda es vital, la consecuencia inmediata sería que fuerzas separatistas y de izquierda como el BNG, los socialistas gallegos y SUMAR formasen coalición.

No obstante, Alfonso Rueda podría conjurar dicho peligro si tuviese el pragmatismo de hacer coalición con VOX, formación política con la que tiene grandes afinidades.

Si acaso se diera ese supuesto, esperemos que Alfonso Rueda no caiga en la torpeza en que cayó Pablo Casado en octubre de 2020 cuando dicho sujeto, sin que viniera al caso, empezó a despotricar contra Santiago Abascal quien podría haber sido un poderoso aliado.

Actitud tan torpe le costó a Pablo Casado que sus posibles amigos se transformasen en enemigos, que los socialistas se consolidasen en el poder y –como remate- que el mismo Pablo Casado acabase siendo repudiado por los suyos.

La triste experiencia de aquel pobre infeliz de quien hoy unos cuantos apenas se acuerdan debe aprovecharla Alfonso Rueda en los próximos días.

Dado el temperamento conservador y enemigo de novedades inciertas de los gallegos, Alfonso Rueda debe ser muy sensible y estar atento para interpretar cual es el sentimiento real de su pueblo.

Y es que si el Partido Popular de Rueda no alcanzase la vital mayoría absoluta, sus dirigentes deben tener la sensatez y humildad de pactar con VOX, una fuerza que va en ascenso y que puede convertirse en un gran aliado que le ayude a someter a socialistas y separatistas.

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Abogado, historiador y periodista. Editorialista de el Heraldo de México (1973-2003). Colaborador de varias revistas mexicanas y españolas. Corresponsal en México de la revista Iglesia-Mundo (1981-1994). Autor de 'La cruzada que forjó una patria' (1976); 'Forjadores de México' (1983); 'Los mitos del Bicentenario' (2010) e 'Isabel la Católica. Su legado para México (2013).