Andrej Babis (izq.) durante la rueda de prensa tras conocer los resultados. Imagen: EFE/ Martin Divisek.
Andrej Babis (izq.) durante la rueda de prensa tras conocer los resultados. Imagen: EFE/ Martin Divisek.

Delgado, canoso, mirada dura y penetrante, serio y seguro de sí mismo son algunos de los rasgos que representan a Andrej Babis, el futuro presidente de la República Checa tras ganar los comicios.

Pero sin duda, el que mejor le define sería el de perseverante.

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Hijo de un antiguo diplomático checo, militó en el Partido Comunista durante la URSS de 1980 a 1989. Las malas lenguas dicen que su fortuna la consiguió gracias a la serie de contactos con la élite que consiguió durante su etapa soviética, lo que le granjeó muchos favoritismos con la llegada de la democracia y la expansión económica del país.

Nacido en Bratislava en 1954, su fortuna se estima en 4.000 millones de euros. Dueño de un amplio conglomerado empresarial que da trabajo a cerca de 30.000 personas, posee también varios medios de comunicación de prensa, televisión y radio.

La fórmula del éxito

Cuando Babis creó Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO), la República Checa estaba sumida en escándalos de corrupción que favorecieron el auge de un partido protesta, circunstancia semejante de la que se aprovechó Podemos en España.

Durante los últimos cuatro años, ejerció como viceprimer ministro y responsable de las Finanzas del Ejecutivo en coalición con los socialdemócratas y los democristianos aunque fue destituido como tal el pasado mayo.

Es anti-islamista y anti-inmigración: una pesadilla para Bruselas

En septiembre perdió su inmunidad parlamentaria lo que ha generado una serie de críticas a su persona por presunto uso fraudulento de fondos comunitarios y por delitos fiscales, algo que le podría impedir formar gobierno si la investigación saliese adelante y se confirmasen las sospechas.

Pese a todo esto, Babis no se arrugó y apostó a caballo ganador en las elecciones con eslóganes regeneracionistas, anti islámicos y anti inmigración.

Serio y seguro de sí mismo. Así es Andrej Babis. Imagen: EFE/ Martin Divisek.
Serio y seguro de sí mismo. Así es Andrej Babis. Imagen: EFE/ Martin Divisek.

Promete luchar contra la corrupción, rechaza el euro y las cuotas de refugiados impuestas por Bruselas, quiere eliminar el Senado e implantar un sistema electoral que favorezca las mayorías absolutas y no las coaliciones, propone frenar la inmigración ilegal y proteger la identidad checa.

Por estas propuestas, y la presunta concentración de poder económico, político y mediático, algunos analistas ya le llaman ‘el Trump europeo’.

Este simple calificativo ya ha hecho sonar las alarmas en la Unión Europea, aún más si se tiene en cuenta la influencia creciente del Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa) contrario a las políticas comunitarias pro refugiados e inmigrantes .

Pese a los temores de los burócratas europeos y de los grandes medios de comunicación, Andrej Babis respondió en rueda de prensa a estas cuestiones y aseguró que “su formación es democrática, pro europea y no pretende orientar al país hacia el Este” e invita a reflexionar sobre “por qué el Reino Unido se ha ido de la Unión Europea”.

La derecha alternativa al alza

Sorprendente ha sido también el resultado obtenido por el partido Libertad y Democracia Directa (SPD), dirigido por el checo-japonés Tomio Okamura, que se posiciona como cuarta fuerza política.

El líder del SPD, Tomio Okamura. Imagen: EFE.
El líder del SPD, Tomio Okamura. Imagen: EFE.

El lema del partido en estas elecciones ha sido ‘Stop islam. Stop terrorismo’. Defiende el aumento de la protección fronteriza y la celebración de un referéndum para salir de la Unión Europea.

Sobre el papel, es muy posible que Babis inicie contactos con Okamura para formar gobierno ya que los comunistas, socialdemócratas y liberales no ven con buenos ojos este tipo de políticas. Sea como sea, el candidato elegido promete “dialogar con todos los partidos”.

El fracaso de la socialdemocracia da alas a los conservadores

La Unión Europea está en medio de una crisis más que evidente. A lo largo y ancho del continente, diversas fuerzas dentro del espectro conservador están resurgiendo de su largo letargo.

Décadas de políticas izquierdistas, socialdemócratas y progresistas han acabado hartando a gran parte del electorado. Muestra de ello son los numerosos giros en diversos gobiernos y el auge de otras agrupaciones políticas.

Sebastian Kurz. Imagen: EFE.
Sebastian Kurz. Imagen: EFE.

El giro más reciente ha sido en Austria de la mano del joven Sebastian Kurz, quien ganó las elecciones gracias a un endurecimiento en la política anti inmigración.

Alternativa para Alemania consiguió en septiembre la tercera fuerza en el país teutón. Se considera inaudito que un partido conservador haya ascendido tanto desde el año 1945.

En Alemania, Francia y Holanda las fuerzas de derecha han recibido significativos respaldos electorales

En Francia, Marine LePen a los mandos del Frente Nacional consiguió el segundo puesto después de que todos los demás partidos cerraran filas con Emmanuel Macron.

El único que puso en duda el apoyo al joven judío fue Mélenchon, de la Francia Insumisa -comunistas-, señalando que tenía más puntos en común con los nacionalistas que con los liberales.

A pesar de la derrota, es un hito en la historia del partido que sirve para afianzar al Frente Nacional como la única alternativa a la Francia en Marcha de Macron tras la debacle socialista de Hollande.

Geert Willders al frente del Partido por la Libertad consiguió también un segundo puesto en las elecciones holandesas tras la victoria de los liberales con Rutte. Su ferviente anti islamismo y anti inmigración le llevó a rozar la victoria.

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